Publicado el: Lun, Feb 2nd, 2015

20 mil 300 cubanos se fugaron de Cuba con destino a EEUU durante todo el 2014

Javier Martínez abordó un avión en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana un día de octubre del año pasado y salió del país para buscar un futuro mejor.

Después de cinco días en Ecuador, el joven de 24 años, graduado de contabilidad, cruzó la frontera con México y llegó a Miami justo para celebrar el año nuevo, el 30 de diciembre. “No había futuro en Cuba”, dijo. “Soy un graduado en contabilidad y finanzas y estaba trabajando solo para comprar comida y algo de ropa, y nada más”.

Cuando un oficial de control de pasaportes en Texas admitió a Martínez en los Estados Unidos, el joven se unió a las filas del creciente número de inmigrantes cubanos que abandonan la isla.

Más de 20,300 cubanos intentaron llegar o arribaron a los Estados Unidos durante el año fiscal 2014, según cifras recopiladas por el Nuevo Herald, la cifra más alta desde el 2005, cuando el periódico comenzó a reunir esta información.

La estadística incluye a los cubanos que alcanzaron las costas de la Florida, aquellos que fueron interceptados, así como los que ingresaron al país a través de la frontera con México, unos 17,459.

La segunda cifra más alta en la última década fue en el 2007, cuando 18,200 entraron a los EEUU o intentaron hacerlo. Las salidas en el pasado año fiscal son similares al número de visas que anualmente el gobierno de Estados Unidos otorga a los cubanos en virtud de un acuerdo migratorio en vigor.

Y la tendencia en este año fiscal 2015 parece mantenerse. Según cifras de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) en este año fiscal que comenzó el 1ro de octubre y hasta el 31 de diciembre, al menos 6,489 inmigrantes cubanos llegaron a través de la frontera con México.

Desde hace años, son muchos más los cubanos que buscan llegar a EEUU a través de la frontera mexicana, en vez de cruzar el estrecho de la Florida, donde las patrullas de la Guardia Costera han arreciado la vigilancia.

Cifras internas de la Guardia Costera de EEUU publicadas bajo el indicador “flujo migratorio de cubanos” y que incluyen desembarcos, interceptaciones o avistamientos de embarcaciones apuntan también a un aumento por esta vía. Pero aunque los datos son significativos—3,940 en el pasado año fiscal, el número más alto en cinco años—todavía no pueden compararse con éxodos anteriores.

En 1980, más de 125,000 cubanos llegaron durante el éxodo del Mariel, entre abril y septiembre, mientras que durante la llamada “crisis de los balseros”, en el verano de 1994, más de 35,000 cubanos se lanzaron al mar rumbo a los Estados Unidos en apenas dos meses.

El efecto del 17 de diciembre

Varios cubanos entrevistados por el Nuevo Herald, citan la falta de futuro y oportunidades como los motivos principales para abandonar el país, pero entre los que arribaron en las últimas semanas, también existía el miedo a que la Ley de Ajuste Cubano—una ley de 1966 que permite a los cubanos obtener permisos de trabajo de manera expedita y solicitar una residencia permanente al cabo del año y un día—fuera eliminada.

Ramón Sául Sánchez lleva años ayudando a conectar a los balseros que arriban a las costas estadounidenses con sus familiares aquí o en Cuba. En más ocasiones de las que hubiera deseado, su labor voluntaria implica colaborar con las autoridades para la identificación de cadáveres.

“Tan pronto el presidente anunció la nueva política hacia Cuba, nosotros nos preocupamos de que iba a provocar una ola de pánico en relación a la Ley de Ajuste Cubano, y eso fue lo que pasó. Vimos un incremento repentino de lo que venía ocurriendo ya hace muchos meses y denunciamos como un éxodo masivo silente desde Cuba”, dijo.

Muchos cubanos que habían estado contemplando la idea de salir del país aceleraron sus planes para llegar cuanto antes a EEUU.

Los hermanos Víctor y Mayelín Diéguez dejaron sus trabajos en un supermercado estatal en Camaguey, para asentarse en suelo estadounidense, tras hacerse ciudadanos españoles y obtener un pasaporte de esa nacionalidad. Ellos adelantaron su viaje para el 23 de enero por temor a que la Ley de Ajuste fuera modificada a partir de los diálogos migratorios que los gobiernos de EEUU y Cuba sostuvieron en La Habana el 21 de enero.

“Es una preferencia que tenemos nosotros los cubanos y es natural aprovecharla. Por eso fue que nos apuramos. Yo pensaba venir en marzo, pero me apuré pensando que se iban a arreglar (los gobiernos de EEUU y Cuba), dijo Víctor.

“El desfile de personas que está entrando ahora mismo (a los EEUU) es por el miedo a que quiten los acuerdos migratorios”, añadió Mayelín.

Según Víctor, además de la preocupación por lo que pueda pasar con la ley, la situación económica tampoco es promisoria, incluso con las posibilidades que pudieran abrir las nuevas medidas anunciadas por la administración de Obama. “La gente está preocupada y este año empezó más malo allá. Yo pienso que sí mejore algo, pero el gobierno cubano tiene que cambiar la mentalidad”, comentó.

Su hermana fue más tajante. “Para que los cubanos que se quedaron allá vean los resultados de esas negociaciones, tienen que pasar 15 o 20 años, porque nosotros tenemos mucho atraso”, señaló.

La Guardia Costera intensificó el patrullaje en las aguas del estrecho de la Florida al notar un aumento en el flujo de inmigrantes cubanos tras el anuncio presidencial. En las primeras dos semanas de diciembre, hasta el día 16, solo 132 balseros cubanos fueron avistados, interceptados o alcanzaron las costas floridanas. Pero a partir del 17 de diciembre y hasta el 1 de enero, el número aumentó a 421, según cifras de de esa agencia federal.

Este aumento llevó a la Guardia Costera a hacer una declaración informando que la política de “pies secos/pies mojados” y la Ley de Ajuste Cubano no habían cambiado a pesar del anuncio de Obama.

Sin embargo, la jefa de la delegación cubana que participó en las pasadas conversaciones migratorias, Josefina Vidal, sugirió que el presidente de los Estados Unidos “tiene potestad para pronunciarse en relación con la manera en que se implementa esa ley”.

Interrogado al respecto, Ira Kurzban, un abogado de inmigración de Miami considerado un experto en la materia, dijo que las autoridades estadounidenses “no pueden alterar el contenido” de la ley, lo que solo puede hacer el Congreso, pero pueden interpretarla para restringir quiénes podrían beneficiarse de ella.

Mientras los diálogos sobre emigración se desarrollaban en La Habana, el comisionado Bruno Barreiro—republicano e hijo de inmigrantes cubanos que se hicieron residentes de EEUU gracias a la Ley de Ajuste—presentó en la Comisión del Condado de Miami Dade una moción en la que solicitaba al Congreso que la derogara por completo.

La propuesta, que ilustra la división en la comunidad en este tema, fue aprobada la semana pasada con una modificación y solo pide que se “revise y enmiende la Ley de Ajuste Cubano para asegurar la protección continuada de los inmigrantes que escapan a la persecución política”.

Sánchez calificó la iniciativa de Barreiro de “imprudente”, pues teme que sirva para catalizar el éxodo.

“Eso causa muertes; eso causa que la gente se muera y se pierda en el estrecho de la Florida por un poco de politiquería”.

Puede seguir a Alfonso Chardy en Twitter por @AlfonsoChardy y a Nora Gámez Torres por @ngameztorres

EL NUEVO HERALD

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