Chavistas cerraron por varias horas frontera con Cúcuta y GN no hizo nada
Maleteros bloquearon el puente Francisco de Paula Santander, afectando la libre movilidad de decenas de personas entre Cúcuta y la localidad venezolana de Ureña.
El paso internacional quedó interrumpido desde las 8:00 de la mañana hasta avanzada la tarde para vehículos y de manera intermitente para los transeúntes.
Las personas que protagonizaron la revuelta montaron barricadas y prendieron candela a troncos y cauchos de carro.
Esa acción, de unos 30 manifestantes, produjo altas columnas de humo que afectaron a los presentes y habitantes de El Escobal, contiguo al paso elevado en el lado colombiano.
La mayoría optó por cruzar el río Táchira para llegar a uno y otro lado, con todos los riesgos e incomodidades.
Los afectados tuvieron que arremangarse los pantalones y caminar un buen trecho por el agua y el monte obligados por las circunstancias.
En ese trance se vio a ancianos, escolares, mujeres embarazadas, lisiados, motociclistas, que tuvieron mucha dificultad para llegar a una y otra orilla.
Se mostraron molestos, manifestando que la Policía colombiana, pese a movilizar un escuadrón antimotines, no actuó para garantizar la libre movilización de las personas.
Los uniformados por su parte argumentaron que no pudieron intervenir porque los protagonistas de la protesta estaban del lado venezolano, pocos centímetros después de la placa que sirve de límite a las dos naciones, habla de la fundación del puente Francisco de Paula Santander y de la buena vecindad.
Dijeron que en ese caso la competencia la tenía la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, que tampoco hizo nada para reabrir la frontera.
Entre tanto, los maleteros y quienes se dedican a comprar chatarra en el lado venezolano para venderla en Cúcuta, siguieron alimentando las llamas y armándose con piedras que subían del río, para enfrentarse a las autoridades en caso de que fuera necesario, según lo manifestado.
Explicaron que decidieron recurrir a la vía de hecho como protesta contra lo que consideran excesos por parte de las autoridades venezolanas, “que nos decomisan las mercancías, meten presos y hasta nos quitan dinero para poder pasar”.
Reclamaban un diálogo directo con los oficiales al mando de la Guardia en la localidad de Ureña, para pedirles que flexibilicen los controles al contrabando y los dejen trabajar, como lo han venido haciendo desde hace años. Amenazaron con repetir la protesta si no son atendidos esos reclamos.



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