Published On: jue, Ene 2nd, 2014

2013, el año de los gays en Estados Unidos

El año que Estados Unidos igualó los matrimonios gays con los heterosexuales. El Tribunal Supremo dictó en junio dos sentencias históricas que dieron un espaldarazo a la lucha por los derechos de los homosexuales

Nueve Estados aprobaron estas uniones en 2013

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Estados Unidos dio en 2013 un paso de gigante hacia la igualdad de derechos de los homosexuales. El Tribunal Supremo firmó en el mes de junio dos sentencias que suponen un avance histórico en la carrera de fondo que libra el activismo gay desde sus orígenes a finales de los años 60. La lucha por la igualdad da muestras de no tener marcha atrás y avanza imparable a lo largo y ancho del país. A finales de 2012 el matrimonio entre personas del mismo sexo era legal en nueve Estados y el Distrito de Columbia y doce meses después la lista suma ya 18 (Illinois, que también aprobó la ley este año, será el 19 cuando entre en vigor en junio de 2014).

La mayor instancia judicial de EE UU asestó un duro golpe a los defensores del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y su resolución fue aplaudida por el presidente, Barack Obama, que fue rotundo al calificar de «victoria» las sentencias. En la última década el debate sobre la plena legalización de derechos ha dado un giro de 180 grados. La voz minoritaria ya no es la que exige derechos sino la que trata de frenar su avance. Hoy el 55% de la sociedad norteamericana está a favor de las uniones homosexuales, 15 puntos más que en 2004.

El Tribunal Supremo resolvió en junio la demanda de Edith Windsorcontra la DOMA, la ley federal aprobada en 1996 durante el mandato de Bill Clinton que limita el matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer. La norma impedía a las parejas homosexuales legalmente casadas disfrutar de los mismos derechos que las parejas heterosexuales en materia de impuestos o de beneficios de seguros sanitarios, entre otras cosas. Edith Windsor, de 83 años, tuvo que pagar unos 300.000 dólares por la herencia de su esposa, con la que convivió 44 años, mientras que si su pareja hubiera sido un hombre no le habría costado nada.

Los Estados de California, Nueva Jersey, Nuevo México y Utah se han visto obligados judicialmente a permitir estas uniones

El alto tribunal, aunque con un ajustado resultado de cinco magistrados a favor contra cuatro, resolvió que la DOMA «viola la Quinta Enmienda de la Constitución al hacer unos matrimonios más respetados que otros». El mismo Bill Clinton había pedido meses antes un fallo a favor de la inconstitucionalidad de su propia ley. La sentencia del Supremo fue recibida con una inmensa alegría no solo por la comunidad homosexual, sino por buena parte de la sociedad. La resolución, no obstante, no abarca la totalidad de la ley, ya que en este caso los jueces solo debían pronunciarse sobre la desigualdad de derechos. Aún está en vigor la parte que deja libertad a los Estados en los que no se permite el matrimonio gay a no reconocer a las parejas casadas en otros lugares donde sí es legal.

La segunda gran derrota de los defensores del llamado matrimonio tradicional fue la sentencia del tribunal contra la Proposición 8 de California, ley que prohibía el matrimonio gay en el Estado pese a haber sido aprobado con anterioridad. California se convirtió en 2008 en el segundo Estado en permitir estas uniones, pero en solo unos meses y tras casar a unas 18.000 parejas un referéndum tumbó la ley. Dos parejas llevaron el caso a los tribunales y el Supremo les ha acabado dando la razón.

La Justicia está jugando un papel fundamental en la causa de la igualdad de derechos. El matrimonio homosexual se abre camino de maneras muy diversas en los distintos Estados en los que los gais disfrutan de este derecho, pero cada vez es más crucial el papel de los jueces. Además de California, este año los Estados de Nueva JerseyNuevo México y Utahse han visto obligados judicialmente a poner en vigor leyes previamente aprobadas que acabaron derogadas por las autoridades o en un limbo gracias a resquicios legales que las dejaron en papel mojado. Este año, también se aprobaron leyes a favor de las uniones gais en los Estados deDelawareRhode IslandMinessota y Hawai, todos ellos en la segunda mitad del año y tras la decisión del Supremo.

La lucha que comenzó hace más de cuatro décadas en el comienzo del verano de 1969 ha cogido impulso. Aquel mes de junio de finales de los 60, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, homosexuales, lesbianas, transexuales o drag queens se divertían en el pub Stonewall Inn hasta que una noche la policía irrumpió en el local. La redada se transformó en seis días de protestas inéditas en la calle, a las que fue sumando gente. Fue la semilla del llamado movimiento LGTB.

El mapa que el matrimonio gay dibuja ahora en EE UU amplía sus fronteras de una forma que parece ya imparable. Actualmente hay 31 Estados en los que no es legal pero el ritmo de los últimos dos años es una prueba de que sus reivindicaciones ya han traspasado la barrera LGTB para ser interiorizadas por la mayoría de la sociedad estadounidense, que ven en la consecución de sus derechos el camino hacia una sociedad más igualitaria.

La unión igualitaria en América Latina: avances tímidos pero firmes. Los derechos de los colectivos LGTB latinoamericanos se abren paso pese a la homofobia

Uruguay y Brasil se suman a Argentina como los únicos países de la región que reconocen la unión igualitaria en todo su territorio

La Zona Rosa del Distrito Federal es uno de los barrios más emblemáticos para la comunidad gai de México. Pero pese a que en la capital mexicana los matrimonios entre personas del mismo género son reconocidos con los mismos derechos que tienen las uniones entre heterosexuales, el país de los charros, los machos y el tequila no es un territorio del todo amistoso para los gais. México, junto con Brasil, encabeza el listado latinoamericano en crímenes homófobos. Esta semana, en la propia Zona Rosa, dos veinteañeros paseaban cogidos de la mano. De la ventana de uno de los coches que atravesaba una avenida se asomó un hombre. Y un grito: “¡Putos!”.

La anécdota mexicana es un ejemplo de las paradojas que enfrentan los colectivos LGTB en América Latina. Las leyes que protegen sus derechos enfrentan obstáculos, avanzan con timidez pero no dan marcha atrás. Desde 2010, tres países han aprobado en todo su territorio el matrimonio igualitario: Argentina, Uruguay y Brasil. Pero eso no quiere decir que el camino se haya convertido en un sendero de rosas. Varios sectores de la región, tradicionalmente católica y ahora terreno fértil para el cristianismo aún más conservador, son firmes opositores de cualquier cambio a la ley que indica que el matrimonio solo es posible si es entre un hombre y una mujer. En Argentina, el país pionero en la legislación, una pareja gai fue atacada en marzo. “El Papa es argentino, no puede haber putos argentinos”, les gritó el agresor.

En México, de acuerdo con los colectivos LGTB del país, ha sido un buen año. Este 2013 se crearon figuras legales en dos estados mexicanos, Jalisco y Colima, que permiten a las parejas del mismo sexo tener uniones amparadas por la ley. En México, una república federal que funciona en un sistema de gobierno similar al de EE UU, la discusión sobre las uniones gai debe avanzar estado por estado. Este año, en varios congresos estatales han comenzado la discusión.

También en julio de 2013 fue elegido en Fresnillo, una ciudad de 200.000 habitantes a 650 kilómetros al noroeste de la capital mexicana, el primer alcalde abiertamente gai. Benjamín Medrano, del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), había ocupado un escaño en el Congreso nacional y asumió la alcaldía en septiembre. No obstante, causó una fuerte polémica a unos días de su elección, cuando en una entrevista con el periódico El Universal afirmó que nunca había apoyado el matrimonio homosexual como diputado. Unos días después, aseguró a este diario que sus palabras habían sido sacadas de contexto. “Sólo dije que mi pueblo no está preparado para el matrimonio gay, porque el catolicismo está muy arraigado”, declaró.

Este año, México eligió a su primer alcalde abiertamente gai. Benjamín Medrano, de Fresnillo

Medrano insiste ahora que la posible discriminación sexual en su contra es una de sus últimas preocupaciones. Enoctubre denunció que habían atentado dos veces en su contra, pero no los atribuyó a la homofobia, sino al crimen organizado. Tiene un punto: los alcaldes mexicanos son uno de los blancos más débiles del narcotráfico.Cuatro de cada 10 han sido amenazados y más de 1.200 funcionarios municipales han sido asesinados en los últimos cuatro años.

Uruguay, que también este año ha aprobado reformas de marcado tono progresista sobre el aborto y el consumo de marihuana, se convirtió en abril en el 12° país del mundo en aprobar el matrimonio igualitario y el segundo de la región después de Argentina, que lo aprobó en 2010. El premio Nobel Mario Vargas Llosa aplaudió este domingo las iniciativas del Gobierno de José Mujica y afirmó que otros países deberían “seguir su ejemplo”. Brasil, un mes después, se sumó a la lista y es el tercer país de la región en autorizar la unión igualitaria en todo su territorio. Pero la paradoja continúa. Paralelamente a la aprobación de la ley del matrimonio homosexual, el legislador Marco Feliciano se convirtió en el presidente de la Comisión de DD HH del Congreso.

¿Por qué la polémica? Ocurre que Feliciano es pastor evangélico y es el líder del ala más dura del conservadurismo brasileño. Los evangélicos, que ya suman 42 millones en Brasil, representan una cuarta parte de la población. Y Feliciano ha dejado claro que, para él, no puede existir “un tercer sexo”. Está en contra también de la laicidad del Estado, del aborto, del estudio de las células madre y de la legalización de las drogas. También ha dicho que el continente africano es víctima de una “maldición divina” que hace a sus habitantes “negros y pobres”. Cerca de 260 personas han sido asesinadas en Brasil por su orientación sexual, según el colectivo Arco-iris. En diciembre de 2012, dos jóvenes estrangularon en Campo Grande (suroeste del país) a Lawrence Correa Biancão, de 20 años. “Para mí, los gais son alimañas”, dijo a la policía uno de los asesinos.

La discusión continúa en el resto de países. En Colombia, en octubre pasado, una decisión judicial anuló en octubre el primer matrimonio gai celebrado en el país. Por cierto, el responsable, el procurador (fiscal) Alejandro Ordoñez es también el hombre que destituyó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. En la vecina Venezuela, que junto con Paraguay es el único miembro de Mercosur que no reconoce ningún tipo de unión homosexual, apenas ha entrado a la discusión.

En Chile, el penúltimo país occidental en aprobar el divorcio (en 2004), la socialista Michelle Bachelet, presidenta electa, ha puesto el tema sobre la mesa. Una encuesta de la Universidad Autónoma de Chile muestra, no obstante, que la mitad de los votantes no está de acuerdo con la iniciativa. Este año también fueron condenados los responsables del asesinato Daniel Zamudio, ocurrido en marzo de 2012. Al chico, de 24 años, le propinaron golpes y patadas, le estrellaron una piedra en la cabeza, le cortaron una oreja, lo quemaron con cigarrillos y marcaron su espalda con una esvástica que trazaron con una botella rota. El chico murió 24 días después tras una larga agonía. Los asesinos, también veinteañeros, recibieron penas de entre ocho años hasta cadena perpetua. El Gobierno conservador de Sebastián Piñera aprobó la Ley Zamudio, que castiga la discriminación por origen étnico, orientación sexual, género y creencia religiosa. La legislación, que enfrentó la oposición del sector más duro de la derecha chilena, fue promulgada tras siete años de discusión legislativa. Un paso.

El País

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