Publicado el: Sab, Oct 21st, 2017

3.600 informes secretos sobre el asesinato del presidente Kennedy se harán públicos por orden de Trump

Trump ordena liberar 3.600 informes secretos sobre el asesinato de John F. Kennedy

Los documentos, guardados en los Archivos Nacionales, recogen investigaciones de la CIA y el FBI sobre el magnicidio.

Aquellas balas jamás dejaron de silbar. Desde que el viernes 22 de noviembre de 1963 el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, fuera asesinado en Dallas (Texas), la historia no ha dejado de intentar cerrar uno de los capítulos más convulsos del siglo XX americanoUn empeño que nunca se ha logrado y que ahora, 54 años después, se va a enfrentar a otra prueba de fuego con la decisión de Donald Trump de hacer públicos los 3.600 informes que aún permanecían secretos.

Guardados en los Archivos Nacionales, los documentos están listos para su salida. Desde hace meses un equipo de expertos con autorización especial ha estado preparándolos. Son millones de páginas, en su mayoría de la CIA y el FBI, que si se permite su difusión completa van a ahondar la reconstrucción del magnicidio que hizo temblar al mundo. Pero que también alimentaran las teorías conspirativas que desde el primer momento han enturbiado este caso.

Entre los papeles que más interés despertarán figuran los informes sobre el enigmático viaje del asesino Lee Harvey Oswald a México antes del magnicidio. En una extraña pirueta, este antiguo y desequilibrado marine cruzó la frontera sur el 26 de septiembre de 1963. Su meta era conseguir un visado con destino final a la Unión Soviética. Acudió para ello a las embajadas cubana y rusa en Ciudad de México, donde mostró su afinidad a la causa comunista. La desconfianza que despertó en los funcionarios y su incapacidad para un diálogo normal, según los informes de la época, echaron por tierra sus pretensiones. El 3 de octubre regresó a Estados Unidos. Pero su entrada en las legaciones diplomáticas de las potencias enemigas no pasó inadvertida por los servicios de inteligencia americanos. Y supuestamente quedó registrada en informes que ahora verán la luz.

Otros documentos dejarán expuestos con nombre y apellidos a fuentes oficiales, políticos e incluso agencias de espionaje extranjeras que en su día prestaron ayuda a cambio de anonimato. Este punto, como ha recordado el especialista Philip Shenon, puede limitar la difusión de algunos informes o reducir su publicación a una forma censurada. El propio Trump en su anuncio por Twitter deja la puerta abierta a ciertas restricciones.

Quienes a lo largo de los años han manejado los archivos aseguran que no contienen bombas, pero que sí pueden ayudar a completar un cuadro que todavía ofrece muchos claroscuros. La responsable de este archivo, Martha W. Murphy, ha indicado que su principal virtud radica en la visión que arrojan sobre la Guerra Fría y los modos de operar de las agencias oficiales de la época.

Sea cual sea la carga que traigan consigo los informes, pocos dudan de que volverán a abrir la discusión sobre el magnicidio y sus zonas oscuras. Una comisión independiente, liderada por el presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, estableció en su día que todo fue obra de Oswald y que no hubo conspiración alguna. Esta conclusión ha sido puesta en duda durante décadas.

Otros documentos dejarán expuestos con nombre y apellidos a fuentes oficiales, políticos e incluso agencias de espionaje extranjeras que en su día prestaron ayuda a cambio de anonimato. Este punto, como ha recordado el especialista Philip Shenon, puede limitar la difusión de algunos informes o reducir su publicación a una forma censurada. El propio Trump en su anuncio por Twitter deja la puerta abierta a ciertas restricciones.

Quienes a lo largo de los años han manejado los archivos aseguran que no contienen bombas, pero que sí pueden ayudar a completar un cuadro que todavía ofrece muchos claroscuros. La responsable de este archivo, Martha W. Murphy, ha indicado que su principal virtud radica en la visión que arrojan sobre la Guerra Fría y los modos de operar de las agencias oficiales de la época.

Sea cual sea la carga que traigan consigo los informes, pocos dudan de que volverán a abrir la discusión sobre el magnicidio y sus zonas oscuras. Una comisión independiente, liderada por el presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, estableció en su día que todo fue obra de Oswald y que no hubo conspiración alguna. Esta conclusión ha sido puesta en duda durante décadas.

Fuente: El País

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