Jackson Gutierrez recortaba el cabello a uno de sus clientes habituales cuando este le contó el último chisme del barrio: un grupo de hombres en motocicletas habían perseguido a un ladrón y lo habían tirado a un precipicio. “No te creo”, dijo Gutiérrez sin levantar la vista de sus tijeras. “Deberíamos poner eso en la…









