Published On: sáb, Mar 17th, 2018

A Todd Robinson, nuevo Encargado de Negocios de EEUU en Venezuela, no le amargan el chocolate

A Todd Robinson las protestas del gobierno no le amargan el chocolate

Pese a que el Gobierno de Venezuela envió dos notas de protesta por las declaraciones del encargado de Negocios de la embajada de Estados Unidos, el diplomático comenzó su gira por el país en la fábrica de chocolates La Flor de Birongo, en Miranda. Allí fue recibido y despedido por tambores y los relatos de las calamidades que sufren los pobladores de la zona.
Todd Robinson extendió su mano como le dijeron. Una trabajadora de la fábrica La flor de Birongo le vertió desde una jarra una pasta marrón recién batida, aún caliente, en su palma derecha. Usó su dedo índice izquierdo como cucharilla y abrió sus grandes ojos al asentir. “Excelente”, comentó a los presentes que laboraban en el recinto, y también al personal de la embajada estadounidense.

Por primera vez, el encargado de negocios de Estados Unidos probaba el chocolate fresco hecho en Birongo, cerca de Curiepe, Miranda. Ese 14 de marzo, también fue la primera vez que Robinson se acercó a una comunidad venezolana.

Acumula cuatro meses desde su llegada al país suramericano, que se suman a los tres años en los que estuvo anclado en Guatemala como ministro consejero en la embajada de su país. Sus labores diplomáticas lo han llevado a Barcelona, España, como cónsul general y a Tirana, Albania, como jefe de la sección de política y economía de la delegación.

Birongo marcó el inicio de una gira por distintos poblados del país, donde pretende escuchar las necesidades de los habitantes y percibir su autosustentabilidad.

Fue una pausa que duró lo mismo que la muestra en su mano. En una segunda habitación, Robinson vertió el chocolate en los moldes como le indicaron, y los golpeó contra una estructura de madera tras las indicaciones de los expertos en cacao. “Así se le va el aire y no quedan burbujas”, le explicó Jesús Peña, quien acumula años como chocolatero de la empresa.

Escuchar y observar moldeó su conducta esa mañana soleada. Soportó el calor sin quejas, aun cuando se presentó con un saco beige, camisa manga larga rosada, un pañuelo y un sombrero. Soltó frases cortas a las interrogantes y a los enunciados sobre el chocolate y las problemáticas de aquel poblado, ubicado en el municipio Brión.

También calculó los ofrecimientos con tres acompañantes de la embajada estadounidense. “¿Está bien así?”, preguntó en inglés a sus acompañantes sobre su vestimenta reglamentaria –una bata blanca y tapabocas–, a lo que asentían en el mismo idioma mientras se ponía una gorra azul marino con una bandera estadounidense, en lugar de un gorro para su corta cabellera. La guía de la fábrica tampoco protestó.

Fue uno de los momentos de improvisación que se permitió entre las indicaciones de dos mujeres y un hombre que lo guiaron por las distintas etapas de su recorrido. En uno de los pasillos se topó con una mujer que cargaba a su hijo. “¿Cómo te llamas?”, le preguntó al bebé en brazos de la joven que asistió al evento del día. “Moisés”, respondió ella, nombre que Robinson repitió varias veces para intentar dibujarle una mueca al niño, que no sonrió, ni se inmutó, aun cuando Robinson meneaba su pequeña mano con un dedo.

Fríamente calculado

 La producción de ese día fue de chocolate de leche con 45 % de cacao. En La flor de Birongo se producen al menos 3.000 tabletas en días “normales” de un tipo específico, según Peña. El encargado de Negocios de EEUU palpó la producción materializada cuando, en otro cuarto, le enseñaron el resultado artesanal ya listo para la venta: chocolate negro de 55,5 % de cacao. Posó para la poca prensa en el sitio con la tableta de menos de 100 gramos, media sonrisa y movimientos pensados.

El cielo estaba despejado esa mañana. Robinson, quien portaba sombrero, apenas pudo sentir el picor del sol cuando hizo su entrada al son de los tambores, acompañado con el baile de niñas y adolescentes con trajes típicos. Mantuvo su saco en todo el trayecto a pesar del calor, inclusive en la última estación, donde se encontró con más de 50 habitantes de distintas edades, sentados y parados, dispuestos a plantearle sus inconveniencias y propuestas.

En la asamblea, les contó que era su primera vez en Venezuela, así como en aquel punto del municipio mirandino de Brión. “Nuestra misión es apoyar a las comunidades que tengan un compromiso con el país. Estamos aquí para ofrecer nuestro apoyo”, indicó a su audiencia.

En las distintas intervenciones, más que propuestas, arreciaron los padecimientos, que esperaban resoluciones “con su buena gerencia”. Los habitantes se quejaron de la hiperinflación al no poder comprar un machete –su elemento primordial de trabajo– en 2 millones de bolívares, pues las verduras que cosechaban no generaban las ganancias suficientes. También de la falta de transporte público, de la escasez de insumos médicos y doctores, de la mala infraestructura de sus canchas deportivas, de la desatención cultural que sufre la zona, de la intermitencia de los servicios básicos.

Robinson escuchaba atento, serio, sin anotar nada. “Pero supuestamente el Gobierno está llevando esas cosas a las comunidades”, intervino. El comentario generó torcidas de ojos, risas y hasta frases como: “Si nos ponemos a esperar por el Gobierno, imagínese”.

La visita le sirvió al estadounidense para constatar cómo una localidad está “trabajando duro, usando toda su creatividad para mejorar sus condiciones” entre las adversidades. Lejos de la muchedumbre, Robinson aseguró a El Pitazo que era “una oportunidad para el Gobierno central y la Asamblea Nacional para poner un poco de atención a las comunidades que necesitan”.

Sin flaquear

 Las respuestas de la cúpula gubernamental venezolana no son recíprocas ante la mera presencia del diplomático. Entre enero y febrero de 2018, la cancillería de Nicolás Maduro entregó dos notas de protesta al encargado de negocios de EEUU por sus supuestas “continuas expresiones intervencionistas en contra de la soberanía y la paz”. En el comunicado se pidió el “cese del uso de redes oficiales de su embajada en Venezuela para buscar imponer su voluntad al pueblo venezolano”.

Ante sus comentarios sobre la falta de garantías para los comicios del 20 de mayo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) le expresó, el 16 de marzo, que el país “no necesita de ninguna colaboración de los Estados Unidos en materia electoral”.

“Para mí es una muestra de las debilidades de este Gobierno y un poco de desesperación. Ellos dicen algo, pero los resultados están acá. Todos lo pueden ver”, apuntó para El Pitazo. Declaró que no tiene “ninguna presión o temor” sobre la postura y afirmó que seguirá haciendo su trabajo, “visitando las comunidades, tratando de llevar un poco de América a Venezuela y un poco de Venezuela a los Estados Unidos”.

La nación norteamericana acumula 52 funcionarios venezolanos sancionados, entre los que figuran cabecillas de los poderes Judicial, Electoral y Ciudadano. Afirmó que seguirán las investigaciones para asegurar que las autoridades “que están aprovechando ilegalmente sus posiciones” no puedan entrar a tierras estadounidenses ni usar el sistema financiero del país.

Tal como inició el tour por La flor de Birongo, a Robinson lo despidió el son de los tambores, que incluso grabó con su celular para la posteridad. Las cuatro camionetas que lo trasladaron se devolvieron por el mismo camino de tierra con con partes asfaltadas por el que entraron. Más caminos como aquel le esperan en su próxima gira comunitaria.

Fuente: El Pitazo

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