Published On: vie, Sep 14th, 2018

“ABC se reafirma”, editorial del diario ABC de España

ABC se reafirma

Este periódico no va a ceder ante las presiones de Pedro Sánchez, primer presidente en ejercicio que amenaza con denunciar a un diario.

El periódico que usted sostiene ahora mismo en sus manos, o lee en su teléfono u ordenador, cuenta con 115 años de vida. Es una gran institución española y ha sobrevivido con éxito a todo tipo de avatares. Ayer, Pedro Sánchez se convirtió en el primer presidente en ejercicio de nuestra democracia que amenaza coemprender acciones legales contra un periódico. Afirma que nos denunciará salvo que rectifiquemos. Pues bien, ABC no se va a retractar: el actual presidente recibió en 2012 un doctorado cum laude en la Universidad Camilo José Cela por una tesis que incluye plagios. No solo no vamos a ceder ante el matonismo del presidente contra la libertad de expresión, sino que hoy seguimos aportando nuevas informaciones que cuestionan su honestidad académica, como por ejemplo el hecho de que se formó un tribunal a la carta para favorecerlo.

El pasado diciembre, el PP nos denunció ante la Junta Electoral Central por una entrevista con Inés Arrimadas. Hoy es Sánchez quien nos amenaza con los tribunales. Pero este periódico es fiel a su ideario -la defensa de los intereses de España, su unidad y las libertades y derechos de los españoles- y al ejercicio del periodismo, y continuará sirviendo a sus lectores por encima de acosos partidarios.

Pedro Sánchez ha mentido en sede parlamentaria. A pregunta de Albert Rivera en el Congreso sobre el paradero de su tesis doctoral y las dudas en torno a la misma, Sánchez replicó a las diez de la mañana del miércoles que estaba «colgada» en internet, a disposición de quien desease consultarla. Ayer jueves, a las 13.40 de la tarde, la vicepresidenta del Gobierno anunció que la tesis se subiría en breve a la red. La conclusión es obvia: Carmen Calvo ratificaba con sus palabras que en la víspera el presidente había mentido al Congreso. ¿Merecen los españoles a un presidente que falta a la verdad en sede parlamentaria?

No es una cuestión opinable, simplemente hay plagios. A las siete de la mañana de ayer, Sánchez subió a Twitter su amenaza de «acciones legales» contra ABC. Lo esperamos en los tribunales cuando desee, pues cualquier juez podrá zanjar el debate en un plazo breve. El periódico ha aportado pruebas fehacientes de que algunos pasajes de la tesis doctoral han sido copiados a otros autores, a veces literalmente. Sánchez también incorporó a su tesis párrafos de artículos científicos previos de su autoría sin citar su procedencia y fecha, práctica que la normativa universitaria prohíbe, pues en una tesis la totalidad del texto debe ser original. ABC reveló ayer, y lo mantiene hoy, que Pedro Sánchez plagió a otros, plagió documentos públicos y se autoplagió. Burló la ética que se exige a los académicos e incurrió en manejos similares a los que criticaba airadamente desde la oposición.

La credibilidad del presidente es nula. El Gobierno se encuentra a la deriva, maniatado en el Parlamento, rehén de los separatistas y está en el poder sin haberlo ganado en las urnas. Sánchez sobrevive a golpe de rectificación constante. Ayer mismo se vio forzado a corregir otro error y finalmente sí exportaremos bombas a Arabia Saudí, con lo que intenta enderezar el conflicto diplomático que él mismo había desatado y que puso en jaque un contrato multimillonario para Navantia. Sánchez ha perdido a dos ministros por malas prácticas éticas y ahora además sabemos que hizo trampas académicas mientras exigía dimisiones ejemplares a los demás. La propaganda y las televisiones afectas ya no pueden camuflar la extrema debilidad de un Ejecutivo que a veces frisa abiertamente el ridículo: ayer la vicepresidenta afirmó que la revelación de los plagios, fruto de un trabajo de investigación de ABC durante tres meses, atiende al interés de «la derecha naranja y azul» de evitar que se hable de la exhumación de Franco.

Es tiempo de dar la voz a la ciudadanía. Si se atuviese a las altas exigencias éticas que él mismo estableció en la oposición, Sánchez debería dimitir hoy mismo por el plagio de su tesis y por haber faltado a la verdad el miércoles en el Parlamento, cuando afirmó que estaba disponible en internet sin ser cierto. No lo hará, pues la obsesión narcisista por el poder marca toda su acción. Pero al menos debería devolver su voz al pueblo, permitir que los españoles elijan en las urnas a su presidente, como siempre ocurrió en nuestra democracia hasta que comenzó este esperpento de revanchismo, rectificaciones y mentiras. La Presidencia del Gobierno exige una dignitas de la que Sánchez hoy carece. Urgen, por lo tanto, unas elecciones inmediatas.

Fuente: ABC

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