Publicado el: Mie, Nov 6th, 2013

Abogado de Snowden vinculado a los servicios secretos de Rusia

Kucherna  fuè policia de tráfico y ahora es uno de los abogados estrellas de Rusia

 

 

 

 

Desesperado después de tres semanas de encierro en la terminal de tránsito del aeropuerto moscovita de Sheremétievo, el filtrador de la NSA, Edward Snowden, convocó el pasado 12 de julio a abogados y defensores de los derechos humanos para que le ayudaran a buscar una salida. Acudieron muchas personas, entre ellos varios prestigiosos juristas rusos, pero no fue una casualidad que fuera precisamenteAnatoli Kucherena quien se hiciera cargo de Snowden y quien consiguiera para él el estatus de refugiado.

Al jurista ruso se le atribuyen unos vínculos privilegiados con los servicios secretos rusos. Dentro del órgano anexo a la Presidencia denominado Cámara Social, Kucherena dirige la Comisión de Control del FSB (antiguo KGB), las Fuerzas de Seguridad y también la reforma del sistema judicial. Este peculiar letrado de 53 años, aunque por su aspecto avejentado aparenta muchos más, aparece como el mejor vínculo posible entre el prófugo estadounidense y la inteligencia rusa, deseosa de saberlo todo sobre el programa de escuchas y espionaje masivo de la NSA.

Precisamente algo parecido fue lo que hizo Kucherena en la década de los 90. Defendió entonces a algún que otro capo mafioso y, al parecer, la información que obtenía de sus clientes iba a parar al FSB y a la cúpula policial. Salían ganando todos porque el delincuente era absuelto o veía suavizada su condena, el Estado sabía más sobre el crimen organizado y la carrera de Kucherena se beneficiaba de tan fructífera cooperación.

Nadie diría que tan brillante trayectoria comenzó en Moscú como policía de tráfico. Kucherena, que nació en una deprimida población cercana a Chisinau, la capital de Moldavia, fue enviado a hacer la mili a un destacamento de misiles cercano a la capital rusa. Cuando terminó el servicio, decidió no volver a su tierra y se quedó en Moscú.

Sin tener todavía educación superior, logró ser admitido en la entonces “Militsia”, en una de sus agrupaciones de tráfico, y compatibilizó esta ocupación con sus estudios de Derecho. Tuvo que asistir a clase por la tarde e incluso cursar algunas asignaturas por correspondencia.

Antes incluso de graduarse, lo que se produjo en 1991, ya era asesor jurídico de numerosas empresas, pero no por los conocimientos obtenidos en la facultad sino por los contactos que hizo dentro de la Policía. Creó su propio bufete en 1995 y se puso al servicio del empresario de dudosa reputación, Serguéi Lisovski, dueño, entre otras cosas, de una empresa de publicidad.

Lisovski fue acusado aquel mismo año de complicidad en el asesinato del periodista, Vladislav Lístiev, y, en 1996, de estar vinculado a una supuesta financiación ilegal de la campaña electoral del entonces presidente Borís Yeltsin. Fue absuelto en los dos procesos, factor que elevó a cotas inimaginables la reputación de Kucherena.

Gracias a Lisovski, el joven abogado empezó a relacionarse con personajes del entorno del jefe del Estado como el magnate ya fallecido,Borís Berezovski, o el denostado artífice de las privatizaciones, Anatoli Chubáis. Kucherena tuvo que defender ante los tribunales los intereses de figuras como el cineasta Nikita Mijalkov, el director teatral, Yuri Liubímov, el actor Yuri Yákovlev, y las estrellas de la canción, Yosif Kobzón y Filipp Kirkórov. También a destacados deportistas imputados por dopaje.

Brutal paliza

Kucherena trabajó también para Alimzhán Tojtajúnov, alias el taiwanés, quien, según la prensa rusa, era uno de los más poderosos capos mafiosos de entonces. En aquella época el abogado recibió una brutal paliza de dos desconocidos en su propio domicilio. La versión que con más insistencia se barajó en los rotativos rusos para explicar el incidente hablaba de un “ajuste de cuentas” por pasar información a la Policía sobre sus defendidos en los círculos criminales.

El presidente Vladímir Putin incluyó a Kucherena en su Cámara Social en noviembre de 2005. Dicen que gracias a la mediación deVladislav Surkov, que fue hasta diciembre de 2011 la mano derecha del máximo dirigente. Las mansiones de Kucherena y Surkov son colindantes en el elitista poblado de Gríbovo, en la periferia oeste de Moscú.

El letrado, separado de su primera mujer, Olga Maidán, tiene con ella una hija de 9 años llamada Anastasía. Se enfrentaron por su custodia y, como era de esperar, ganó él. También salió airoso de un conflicto con sus antiguos colegas de la agrupación de tráfico motivado por una flagrante infracción. Hace dos años, dirigiéndose a su casa de Gríbovo y para evitar una retención en un paso a nivel, circuló un amplio tramo en sentido contrario. Los agentes que lo denunciaron fueron después amonestados. Kucherena jugó un papel fundamental en la reforma de la Policía llevada a cabo por el ex presidente y actual primer ministro, Dmitri Medvédev. Ahora, desde que representa a Snowden, el jurista ruso se dedica a despistar a los periodistas para impedir que localicen su guarida.

ABC

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>