Published On: vie, Ene 2nd, 2015

Adiós a 2014, llegó 2015

Por: FERNANDO FACCHIN B.

Tenemos que preguntarnos cómo alguien tan inconsistente, incapaz e ineficiente, en quien la voluntad de poder ha sido reemplazada por otra de menor importancia, pero exageradamente dañina para el país, como es la de la supervivencia en el poder, que sólo es capaz de gobernar a remolque de los acontecimientos y que, además, demuestra una concepción del Estado trasnochada, fracasada en el mundo entero, puede estar liderando una nación descompuesta que ha de afrontar un 2015 efervescente. En la designación del poder (a)moral se escogió de lo malo a lo pésimo, así como también en los otros poderes, en clara violación del estado de derecho, constituyendo poderes constitucionalmente ilegítimos, con la anuencia cómplice de los diputados “opositores”.

Del presente Parlamento no hay nada de lo que los diputados y el país puedan enorgullecerse. Muy al contrario, el rosario de calamidades de este 2014 que ahora termina es apabullante. La presidencia fue ridícula, inoperante y cínica, plagada de violencia verbal y física y a la degradación ciudadana.

Se pasa el tiempo pensando en pajaritos y rabietas por las “sanciones” como si la crisis no fuera causada por el gobierno, y, especialmente, el endeudamiento al país como si fuera su feudo particular. Pero de gobernar, poco o quizás nada, entregado a las instrucciones del castrismo, hoy venido a menos, por razones conocidas y al dinero ajeno con el olor de la rapiña. Maduro y sus acólitos caminan por la cuerda floja, con la pesada losa de la corrupción a cuestas, aferrados a esa improvisada barra de equilibrista que es el deterioro del país.

Era de prever que, con un bagaje de ideas y talento tan escaso y, por el contrario, tanto lastre, tanta corrupción a cuestas, las estrecheces fueran en aumento y el pastel a repartir terminara por menguar demasiado, el botín ya no alcanza para todos.

Todos los auxiliares de Maduro viven aferrados a la estrechez intelectual y la indigencia moral propias de las peores tiranías, lucen un disfraz barato, andrajoso y lleno de agujeros, detrás del cual asoma un país que se pasea, por el mundo con las vergüenzas al aire, a la vista de todos. El gobierno es un circo barato cuya raída lona no acepta más parches y amenaza derrumbarse de un momento a otro.

En el parlamento como en la habilitante brilló la falta de técnica legislativa, se dictaron normas pretorianas, amenazantes, crecida de impuesto y cero desarrollos económicos, sólo mentiras y tiranía. De ahí que nos haya costado tanto entender que sin libertad real –la de los derechos y deberes, la de las normas claras y concisas iguales para todos– la pobreza se vuelve un mal endémico, ninguna medida exclusivamente económica pondrá punto y final a este calvario. La salida de esta crisis sólo será posible cambiando las reglas del juego y para ello todos sabemos que es lo que hay que cambiar.

El nuevo esquema debe servir para articular otro diferente: una democracia real, efectiva y eficiente, con gente distinta e ideas diferentes de progreso; requerimos de un sistema de gobierno que garantice la libre entrada de la inversión privada nacional e internacional, con libertad, sin el temor de la expropiación y con la fluidez necesaria de la moneda extrajera. Un sistema libre de ganancia que abra la competencia sin la amenaza del “saqueo”, que otorgue igualdad de oportunidades para todos, principio inviolable en la democracia moderna, un poder judicial independiente y capaz. No hay nada imposible.

Era de esperarse que el año 2014 que recién termina, fuera el año que colmara el vaso de nuestra paciencia y encendido al menos un par de luces. Ojalá que 2015 sea un año mejor para todos, jubilando a los viejos actores y dando entrada a otros nuevos. No es más que desearnos suerte ante la perspectiva proco agradable que nos vislumbra 2015.

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