Publicado el: Jue, Jul 28th, 2016

Andrés Oppenheimer: ¿Paz en Colombia, pero no en Cuba?

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Es una tremenda ironía. El general Raúl Castro, gobernante de Cuba, ha sido aplaudido por líderes de todo el mundo por su mediación en las conversaciones de paz de Colombia, pero él se sigue negando a llevar a cabo conversaciones de paz con la oposición interna de su propio país.

La ironía de la mediación de Castro en las conversaciones de paz de Colombia con los guerrilleros de las FARC me fue señalada esta semana por Guillermo Fariñas, el conocido disidente cubano que empezó una huelga de hambre el 20 de julio en su ciudad de Santa Clara, Cuba. Fariñas me dijo que quiere llamar la atención del mundo sobre la situación de los disidentes pacíficos de Cuba, y pedir al régimen de Castro que comience un diálogo con ellos.

Más de otros 12 disidentes se han unido a la huelga de hambre de Fariñas por tiempo indefinido, y el grupo disidente Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) anunció que otros 200 de sus miembros llevarían a cabo un ayuno de 12 horas en un gesto simbólico de apoyo a los huelguistas.

Suena absurdo, pero aún ahora – un año después de que Cuba y Estados Unidos reanudaron relaciones diplomáticas, y cuando cruceros de EEUU repletos de turistas estadounidenses están llegando a la isla – el régimen militar cubano se niega a hablar con ningún opositor pacífico cubano bajo el ridículo pretexto de que todos ellos son “mercenarios” de Estados Unidos.

Desde 1959, el régimen de Cuba, que Raúl Castro ha heredado de su hermano mayor Fidel, no ha permitido una elección libre, ni que quienes piensan diferente puedan formar partidos políticos, o hablar en televisión, ni ejercer su derecho universal a la libertad de reunión.

Y, aunque el presidente Obama visitó Cuba en marzo y ha desmantelado buena parte del embargo comercial de Estados Unidos a la isla, permitiendo a American Airlines, Sheraton, Netflix y docenas de otras compañías estadounidenses que reanuden sus operaciones en Cuba, el gobierno cubano continúa usando el oxidado pretexto de la “agresión yanqui” para negar las libertades más básicas a su pueblo.

“Es una hipocresía de parte del gobierno cubano aparecerse como mediador en las conversaciones de paz de Colombia con la guerrilla violenta de ese país, y al mismo tiempo ser incapaz de ser tolerante con su propia oposición no violenta en Cuba”, me dijo Fariñas en una entrevista telefónica.

Fariñas, quien ha llevado a cabo huelgas de hambre anteriormente, dijo que empezó su protesta actual para exigir que Cuba cese las golpizas y las detenciones políticas contra opositores, y que Castro designe a uno de sus vicepresidentes para que se siente a la mesa con doce representantes de la oposición pacífica de Cuba.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional reveló recientemente que hubo 6,753 detenciones políticas durante los primeros seis meses de este año, lo cual – de continuar el índice actual durante el resto del año – resultaría en más del doble de las 8,616 detenciones del año pasado.

Fariñas fue arrestado y apaleado por la policía el 19 de julio, cuando fue a una estación de policía a preguntar por un colega disidente detenido.

¿Qué deberían hacer Estados Unidos y otras democracias?, le pregunté. Como mínimo, “deberían congelar todo tipo de negociaciones con el gobierno cubano hasta que exista un compromiso por parte del gobierno para acabar con las golpizas”, dijo Fariñas.

Mi opinión: es hora de que Estados Unidos, Europa y las democracias de América Latina pidan a la dictadura militar de Cuba que cumpla los tratados internacionales que ha firmado, incluyendo la Declaración de Viena de la ONU de 1993 y la Declaración de la VI Cumbre Iberoamericana de Viña del Mar de 1996.

Esta última compromete a todos los países firmantes, incluyendo a Cuba, a respaldar “las libertades de expresión, asociación y reunión” así como “las elecciones libres”. Si el cumplimiento de estos tratados no es exigido a quienes los firman, ¿cómo pueden todos los gobiernos firmantes pedirnos que los tomemos en serio?

Muy pronto, cuando se firme la paz en Colombia y lideres mundiales celebren los acuerdos, el general Castro se posicionará en el centro de escena como el gran pacificador. ¡Es hora de exigirle que él permita conversaciones de paz en Cuba!

No se pierdan el programa “Oppenheimer Presenta”, los domingos a las 9 p.m. en CNN en Español. Twitter @oppenheimera

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheimer-es/article92087177.html#storylink=cpy

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