Publicado el: Sab, Nov 21st, 2015

Argentina a punto de estremecerse políticamente al vislumbrarse un cambio radical

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Argentina se prepara para un terremoto político

Argentina se prepara para un fuerte cimbronazo político en la segunda ronda de las elecciones presidenciales el domingo, en la que el conservador Mauricio Macri aparece como favorito para derrotar al candidato oficialista y poner fin a doce años de gobierno kirchnerista, el ciclo más largo en la historia del país.

El líder del frente opositor Cambiemos se enfrentará al peronista Daniel Scioli, del gobernante Frente para la Victoria, partidario de mantener el modelo populista vigente aunque con algunas correcciones.

El ganador sucederá el 10 de diciembre a la presidenta Cristina Fernández, líder del movimiento de centroizquierda que creó junto a su antecesor y fallecido marido Néstor Kirchner (2003-2007) dentro del peronismo. Sus gobiernos estuvieron caracterizados por una fuerte intervención estatal en la economía, programas de asistencia a los necesitados y un estilo personalista de ejercer el poder que provocó confrontaciones con varios rivales políticos.

Macri, de 56 años y actual alcalde de Buenos Aires, llega con mayor impulso a la contienda luego de que en la primera ronda del 25 de octubre quedara tan solo tres puntos por debajo del oficialista, un resultado inesperado que fue leído como una victoria para su causa.

El opositor ha capitalizado el descontento de una parte mayoritaria de la sociedad con el kirchnerismo, reflejado en el triunfo de Cambiemos en la gobernación de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral con 37% del padrón y bastión tradicional del peronismo, donde Scioli gobierna desde hace ocho años.

Según Analía del Franco, directora de la consultora Analogías, el estilo kirchnerista “agotó, especialmente la manera de gobernar”.

“Cambiemos… sin tener propuestas definidas, apela a lo emocional, que baje la tensión, que no haya más gritos”, afirmó la analista a corresponsales extranjeros.

Consciente de esta sensación de hartazgo, Scioli, de 58 años, ha intentado diferenciarse de Fernández, aunque no lo suficiente como para captar el voto mayoritario de los seguidores de otras fuerzas políticas opuestas al kirchnerismo.

Los planes de ayuda social que se multiplicaron en la década ya no bastan para conformar a una comunidad que se queja de la corrupción e ineficacia estatal, traducidas en deficientes servicios sanitarios y medios de transporte así como en la falta de viviendas, seguridad y empleos de calidad.

El politólogo Roberto Chiti, de la consultora Diagnóstico Político, señaló que después de la crisis de 2001 “hubo una reinserción de distintos sectores a la economía formal e informal, y eso que fue visto bueno luego de los años produjo un desgaste. La gente se pregunta, ‘¿siempre voy a seguir así?”.

Pedro Aguilera, de 54 años y empleado en una empresa de seguridad privada, apoya a Macri porque opina que “los planes sociales están manteniendo a vagos”.

“Tienen que cambiar eso; que pongan empresas, que den trabajo a la gente”, sostuvo a la AP.

Ambos candidatos son conscientes de cuáles son los males. Una inflación de al menos 27% anual que estiman los economistas privados, las restricciones a la compra de dólares, el retraso cambiario, el estancamiento del crecimiento, la inseguridad y el avance del narcotráfico.

Las correcciones a los desequilibrios económicos no deberán alterar las conquistas sociales del periodo kirchnerista para evitar protestas como las del 2001, cuando millones de argentinos cayeron en la pobreza a raíz de la aplicación de políticas de ajuste.

Macri propone una intervención acotada del Estado en la economía y una eliminación inmediata de las restricciones a la adquisición de dólares, lo que para sus críticos generará una “megadevaluación” y el consiguiente rebote de la inflación. El peronista, que ofrece “cuidar lo que haya que cuidar y corregir lo que haya que corregir”, es partidario de levantar el “cepo cambiario” de forma gradual y considera que el Estado tienen que mantener un papel preponderante.

Pero los candidatos no han dado muchas precisiones más sobre cómo resolver los problemas.

Las esperanzas de Scioli, de 58 años, quedaron libradas al éxito que pueda tener su campaña para presentar a Macri como una amenaza para las conquistas sociales.

El conservador asegura que no privatizará empresas estatales ni eliminará los programas sociales. “No creemos que el futuro de Argentina esté en recetas del pasado”, dijo a corresponsales extranjeros.

“Nuestra ideología es resolver, es hacer, lo definiría como un desarrollismo moderno del siglo XXI”, señaló.

Los candidatos tampoco explican cómo despejarán el principal obstáculo de Argentina para atraer inversiones, que es el litigio con bonistas que exigen cobrar una deuda millonaria por bonos en cese de pagos.

Macri promete que si gana pedirá la expulsión de Venezuela del Mercosur en represalia por la detención de opositores y confía que su triunfo fortalecerá a la oposición de países vecinos con gobiernos de centro-izquierda.

También se mostró a favor de la derogación del polémico acuerdo de Argentina con Irán para esclarecer el atentado contra un centro judío en Buenos Aires en 1994, por el que hay varios iraníes imputados.

Scioli no dio precisiones al respecto y se rodea del apoyo de los mandatarios de Brasil, Ecuador y Bolivia.

El Nuevo Herald

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