Published On: jue, Dic 6th, 2012

Barbero caraqueño famoso por películas de crimenes en barrios

Jackson Gutierrez recortaba el cabello a uno de sus clientes habituales   cuando este le contó el último chisme del barrio: un grupo de hombres en motocicletas habían perseguido a un ladrón y lo habían tirado a un precipicio.

“No te creo”, dijo Gutiérrez sin levantar la vista de sus tijeras. “Deberíamos poner eso en la próxima película”.

El primer amor de Gutiérrez es cortar el cabello. Su segundo amor es hacer películas. Y el duro barrio caraqueño de Petare le ha dado la oportunidad de hacer ambas cosas.

Gutiérrez, de 30 años, corta el cabello a los traficantes de armas, rateros y buscavidas de la calle locales. Decir que la gente cuenta todo a sus barberos podrá ser un cliché, pero es cierto.

Y Gutiérrez ha metido muchas de sus historias en los 17 filmes que ha hecho sobre la delincuencia, las pandillas y los asesinatos. Sus películas se hacen de un modo rápido y barato, y se distribuyen a través de una red de vendedores callejeros que piratean las películas junto a las últimas superproducciones de Hollywood.

Su primer éxito, Azotes de Barrio en Petare, se hizo en 2006 por $230. Fue vista más de un millón de veces en YouTube antes de que la quitaran, y se cree que ha vendido en la calle cientos de miles de copias.

“Sus películas son una especie de fenómeno entre los vendedores callejeros”, dijo Carlos Caridad, cineasta venezolano que tiene un blog sobre la industria. “Si él hiciera dinero de esas ventas, sería un hombre rico”.

Sus películas no lo han hecho rico, pero le han abierto puertas. Gutiérrez recibió un trabajo de productor en una estación local de televisión, y él y el director Carlos Malavé hicieron una nueva versión de Azotes de Barrio que saldrá a la pantalla grande a principios del año próximo. Otro filme suyo, Caracas: Las Dos Caras de la Vida, ganó un premio especial del jurado en el Festival de Cine Venezolano de este año, así como un premio para Gutiérrez como mejor actor de reparto.

Gutiérrez ha recibido el reconocimiento sin inmutarse. Casi todos los días se le puede ver en Tazmania, su diminuta barbería de una sola silla escondida entre tiendas de chatarra en Petare.

Una noche reciente de entresemana estaba cortando el pelo a “El Gocho”, un ex traficante de armas que se interpretó a sí mismo en la tercera película de Gutiérrez, Azotes de Barrio III. Gutiérrez actúa en la mayoría de sus propios filmes, y a menudo pone a sus amigos como extras. Una de las razones que El Gocho recibió el papel fue porque se necesitaban sus armas para la película, dijo Gutiérrez.

“La gente me ha contado tantísimas cosas sentados aquí”, dijo Gutiérrez, dando unas palmaditas a su silla de barbero. Su primera película estaba basada en uno de sus clientes, “Junior,” quien lo entretuvo con historias sobre una pandilla de muchachos, algunos de apenas 12 años, que usaban drogas y le robaban a la gente del barrio.

Últimamente, Gutiérrez ha estado recogiendo historias de vengadores que se toman la justicia por su mano.

“Ahorita mismo lo que parece popular es ‘linchar’ ladrones. El mes pasado quemaron vivo a un chamo”, dijo Gutiérrez. “Eso es lo más loco que está pasando ahorita mismo”.

El Nuevo Herald

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