Publicado el: Vie, Jul 28th, 2017

Bolívar, Miranda, Sucre ¡Mil veces perdón!, por Leandro Rodríguez Linárez


Estamos a escasas horas de deshonrar lo que probablemente fue la gesta libertaria más heroica de la historia que involucra directamente 5 naciones y todo un continente. Hacer que la gallarda obra de hombres, que sacrificaron vidas y fortunas para dar a la patria libertad y soberanía, quede sustituida por el ignominioso capricho de una élite gubernamental que usa las otrora bienquistas armas de la república para hacer riquezas personales, esclavizando por el estómago, con cañón de una pistola sobre la sien, al honesto pueblo de Bolívar, Miranda y Sucre.

De permitirse esa abominación “constituyente”, esa ilimitada traición a nuestros hijos, esa máxima expresión de cobardía y denigrante conformismo, los despojos de Venezuela quedarán para ser llamativos objetos de estudio como hoy míticamente lo es la Antártida, a diferencia que, en esta oportunidad, el planeta sí sabría los vergonzosos motivos que desaparecería a toda una civilización donde la libertad marcó su momento cúspide.

A medida que se estudia el fenómeno se comprende menos ¿Cómo una bolsa de comida puede valer más que la libertad de un hijo, que su futuro? ¿Qué clase de madres y padres permiten eso?

¿Cómo permitir acondicionar la Constitución a beneficio de una élite gubernamental que, tras 18 años con poder ilimitado, con más recursos que en los 85 años previos de explotación petrolera, descompusieron a Venezuela a niveles tan repulsivos?

¿Cómo permitimos que personajes caricaturescos, chabacanos, soeces, manipuladores impíos, violentos, se convirtieran en el modelaje político, cuando Venezuela hasta no hace mucho era cuna literaria, con “sucursales del cielo y ciudades de caballeros”?

¿Cómo premiar a quienes han castrado, limitado, condicionado, racionado las capacidades y talentos de los venezolanos para beneficiar otras naciones, lucrándose de ello?

Todo se agrava cuando nada dentro de la sensatez, la ley, lo legítimo, lo ético, permite pensar que el asesinato republicano se logre consumar, siendo solo posible a través de la confesada violencia atroz y del distanciamiento absoluto de la legalidad, del patriotismo. Venezuela está a punto de ser recolonizada por la barbarie, por colonos autoinducidos, carentes de virtudes, a quienes el olor a pólvora es aroma de hipnótico jardín.

Este probablemente sea nuestro último artículo, sí la “constituyente” se da lo que destrozó nuestra economía, nuestra política, nuestra civilidad e identidad como nación será “constitucional”. La libertad de pensamiento, de expresión, quedarán reducidas a burlescas cadenas colmadas de comida para vacas.

Nos despedimos, negados al punto final, a que la patria muera, confiados en que la venezolanidad se alzará inderrumbable, que mantendremos viva la Venezuela verdadera, la de nuestros próceres, la Venezuela que iza solo su bandera hasta lo más alto ¡Ninguna otra! seguros que seguiremos vistiendo con más honor que antes nuestra orgullosa venezolanidad. Que se sienta el “Gloria al Bravo Pueblo” hasta en los países que nos abandonaron. @leandrotango

Lic. Leandro Rodríguez Linárez (Politólogo)

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