Published On: mié, Ene 9th, 2019

Bolsonaro empieza, por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El ex legislador de extrema derecha y capitán retirado del ejército anuncia que Brasil se ha liberado del socialismo y que sabe que le esperan reformas intrincadas y un Congreso dividido. Hay señales de que los “Chicago boys” de los años 1970, dignos hijos y nietos del “Consenso de Washington” y sus ideas económicas neoliberales, son modelo de las autoridades que van tomando el mando en Brasil.El analista británico, Jim Oneill. (Valor) opina que “el crecimiento de Brasil puede que sea una ‘sorpresa agradable’ para la economía global si el presidente J. Bolsonaro apoya las políticas ortodoxas que prometió en su campaña.” Pero hay quienes afirman que lode Bolsonaro es “un golpe desbastador,” por ejemplo, para los que han pugnado por cumplir el mandato constitucional de reparar el daño causado a los pueblos indígenas después de décadas de negligencia y maltrato. La Constitución de 1988, después de que Brasil saliese de una dictadura militar de 21 años, garantizaba la tenencia de tierras a grupos maginados por décadas que sufrían discriminación sistemática y cruel.

El NYT dice que el presidente Bolsonaro había comparado a las comunidades indígenas que habitaban las tierras protegidas… con “animales de los zoológicos,” y que había aprobado un decreto que restaba autoridad a la Fundación Nacional del Indio, protectora de éste, y asignaba la protección de dichos territorios al Ministerio de Agricultura conocido por su defensa de empresarios que buscan desde hace marras acceder a esas tierras. La antropóloga L. S. Burger Sotto-Major, ex funcionaria de la Fundación, dijo que el nuevo decreto era “una clara afrenta a la Constitución” porque si el gobierno anterior desprotegía a las comunidades indígenas con recortes de créditos… y priorizaba los planes de industrias que buscan mayor acceso al Amazonas, éste es peor de todas formas.

En un twiterel mandatario dijo que los grupos indígenas y los grupos tradicionales “descendían de esclavos, o quilombos,” y que conformaban una mínima parte de la población, menos de un millón, y que se les había concedido más del 15% del territorio del país en regiones aisladas. “Juntos vamos a integrar a esos ciudadanos y a cuidar de todos los brasileños,” y añadió: “Una de nuestras estrategias para sacar a Brasil de los últimos lugares en educación es acabar de cuajo con la basura marxista en nuestras escuelas”… “Conseguiremos la formación de ciudadanos, no de militantes políticos”.

Por otro lado, Bolsonaro anuncia que la edad de jubilación bajará a 62 para hombres y a 57 para mujeres, y entrarán en efecto cinco años después de que la legislación sea aprobada. El ex presidente Michel Temer había propuesto 65 y 62, respectivamente. Bolsonaro también habló de la necesidad de proyectos de ley de protección del personal de seguridad, y de apertura de la banca a entidades extranjeras. En el proceso se sabe que atrajo al ejército, a las iglesias menos progresistas prometiéndoles reducir protecciones ambientales que estos grupos consideran costosas; él seguramente recuerda que éstos lo ayudaron a derrotar al Partido de los Trabajadores en las encuestas, y a ganar la elección, lo que lo obliga a cumplir lo prometido y a convertir a su nimio partido en el segundo más grande del Congreso.

Bloomberg News recientemente dijo que después de su victoria electoral del 28 de octubre, 75% de los brasileños en una encuesta reciente opinaban que Bolsonaro, de 63 años, iba por el camino correcto…

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