Published On: mar, Jun 25th, 2013

Brasil va a proponer una consulta popular para reformar la constitución

La presidenta hace el anuncio durante una reunión con gobernadores y alcaldes. El gobernador del Estado de São Paulo suspende por un año el aumento previsto en el peaje de las autopistas

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha anunciado este martes por la noche que propondrá una consulta popular para hacer una reforma política en el país, según adelantó Folha de São Paulo. «En este momento quiero proponer un debate sobre la convocatoria de un plebiscito popular que autorice un proceso constituyente especifico para hacer la reforma política que el país tanto necesita», declaro la presidenta en la apertura de una reunión con gobernadores y alcaldes en la sede presidencial. «Brasil está maduro para avanzar y dejo claro desde ahora que no debe quedarse parado donde está. También debemos dar prioridad a la lucha contra la corrupción de forma todavía más contundente», precisó. La mandataria anunció también la creación de «cinco pactos en favor de Brasil», entre los que figuran la responsabilidad fiscal y la incentivación del uso del transporte público.

El anuncio de Rousseff llega cuando la calle en Brasil se ha cansado de discursos hábilmente elaborados por asesores de imagen y exige acciones concretas, a veces contradictorias. Y la presidenta Dilma Rousseff, que lo sabe y hasta lo aplaude, convocó el lunes a las dos de la tarde a varios representantes del Movimiento por el Pase Libre, la organización que consiguió la anulación de la subida en las tarifas del transporte público. El encuentro con los manifestantes es un gran gesto, pero no una medida. Así que para impulsar acciones concretas, Rousseff convocó también en Brasilia a los 27 gobernadores y 26 alcaldes de las principales ciudades del país.

No lo tiene nada fácil la presidenta. Muchos de esos gobernadores y alcaldes llegan al palacio presidencial de Planalto con más reclamos que soluciones. Al fin y al cabo, ellos también padecen las consecuencias de una economía nacional que crecía en 2010 a una tasa del 7,5 % sobre el PIB, bajaba hasta el 2,7 % en 2011 y siguió cayendo hasta el 0,9 % en 2012. Muchos alcaldes y gobernadores piden que el Gobierno central les exima de cargas impositivas. Y más ahora, que se han visto obligados a derogar los aumentos de tarifas. También hay quienes intentan aportar soluciones. El gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), defiende el acceso gratuito para estudiantes, algo que no todos sus compañeros de partido están dispuestos a asumir.

En medio de ese contexto, las manifestaciones continúan. Un día después del discurso de Dilma Rousseff, 60.000 personas se concentraron en Belo Horizonte para protestar por la gestión del Mundial de 2014. El domingo se registraron unas 20 marchas en el país, aunque la mayoría de ellas apenas llegaban a los 5.000 manifestantes. Ayer murieron dos mujeres atropelladas cuando se manifestaban junto a 400 personas por la mejora de los servicios públicos en una carretera de la localidadbrasileña de Cristalina, en el Estado de Goiás. Con ellas son cuatro ya las víctimas mortales de las protestas que comenzaron el 6 de junio.

En las redes sociales no cesan de generarse convocatorias. Una que se prevé numerosa será la concentración convocada para el miércoles en Belo Horizonte antes de la primera semifinal de la Copa Confederaciones, en la que se enfrentarán las selecciones de Brasil y Uruguay. El comandante de la Policía Militarizada del Estado de Minas Gerais ya advertía el domingo de que el miércoles habrá “un enfrentamiento más acalorado, con acciones más contundentes por parte de esos manifestantes”.

Las protestas no van solo dirigidas al Gobierno central ni a la presidenta. Pero Dilma Rousseff es la cabeza más visible hacia donde se dirigen los grandes reclamos. Y exigen medidas inmediatas. Para los próximos días se prevé el anuncio de algunas relacionadas con la sanidad y la transparencia en la gestión.

El gobernador del Estado de São Paulo, Geraldo Alckmin, miembro del Partido de la Social Democracia Brasileña —escorado al centroderecha a pesar de su nombre—, aportó ayer de forma sorpresiva una medida concreta. Anunció que cancelaría durante un año la subida en el peaje de las autopistas del Estado prevista para el 1 de julio. Alckmin negó que fuese una medida populista. Y aseguró que la suspensión del aumento sería posible gracias a que iba a renegociar las condiciones del contrato con las empresas concesionarias, a implantar multas por el retraso en las obras y a racionalizar el gasto. Las acciones de las compañías afectadas bajaron de inmediato.

Pero no todas las medidas pueden tomarse en el acto. El gobernador de Bahía, Jaques Wagner, del PT, no cree que las inversiones en obras de movilidad resuelvan por sí solas el descontento en las calles. “Las obras tardarán unos tres años en concluir”, indicó al diario O Globo. Wagner asume que nadie tiene en su cabeza una respuesta para satisfacer las voces de la calle y cree que ni la propia presidenta sabe ahora mismo qué se puede hacer.

El País

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