Published On: lun, Nov 10th, 2014

Carrera por la construcción de canales en centroamérica

Pulso de canales en Centroamérica: la lucha soterrada entre China y EEUU

Los Gobiernos centroamericanos hablan de construir puertos de aguas profundas, carreteras, oleoductos, ferrocarriles y un canal para unir al Pacífico con el Atlántico; así como proyectos complementarios como aeropuertos, fábricas, zonas de libre comercio y hasta complejos turísticos.

El canal interoceánico de Guatemala, el más ambicioso proyecto de infraestructura promovido por la iniciativa privada y apoyado por el Gobierno, que lo ha declarado como “de interés nacional”, se empezó a gestar hace catorce años y se ha planteado como principal objetivo competir con el de Panamá. (En la foto, el canal de Panamá,

Costa Rica es el último país de la región que se suma a la fiebre de construir un canal interoceánico; una onda en Centroamérica que no escapa a la tercia geopolítica mundial a favor o en contra de Estados Unidos, ahora salpicada con el poder de China, el gigante asiático que ya puso sus pies en estas tierras.

Los Gobiernos centroamericanos hablan de construir puertos de aguas profundas, carreteras, oleoductos, ferrocarriles y un canal para unir al Pacífico con el Atlántico; así como proyectos complementarios como aeropuertos, fábricas, zonas de libre comercio y hasta complejos turísticos.

Detrás de posibles megaobras, que se venden como la panacea en países pobres como Nicaragua, por la eventual generación de empleo, desembarcó con notoriedad la presencia china y su lucha geopolítica mundial contra Estados Unidos.
El primer país estaría detrás de la construcción del aún añorado canal interoceánico en Nicaragua, por medio del empresario chino Wang Jing, mientras -es de todos conocido- que la construcción estadounidense del canal interoceánico panameño finalizó en 1914, nación que lo administró por casi un siglo y ha mantenido influencia sobre Panamá.

La influencia china

Nicaragua encontró en su proyecto una reivindicación histórica incumplida por Estados Unidos, dado que la idea inicial de construir un canal en Centroamérica era en territorio nicaragüense, pero luchas entre potencias mundiales de hace más de un siglo y fallas tectónicas en suelo nicaragüense, hicieron que se fuera hacia Panamá.

China habría encontrado hoy en Nicaragua el añorado canal para mantener o conquistar intereses políticos y económicos en ambos océanos, además de romper el monopolio panameño–norteamericano, según varios análisis internacionales.

China ha desmentido que sea financista del canal nicaragüense, pero tras bambalina se maneja que es Pekín el que mueve los hilos detrás de Wang Jing, quien mantienen la concesión de la obra por medio de su empresa HKND.

Tras la presencia china también estaría la presión para que más países centroamericanos rompan relaciones diplomáticas con Taiwán, isla que se les independizó desde siete décadas.
La mega construcción en Nicaragua aún no arranca. Fue anunciado con pompa por el presidente Daniel Ortega a inicios del año pasado. Así como tiene adeptos, hoy sigue sumando críticas por sus efectos colaterales al ambiente y a la soberanía del país, además por las innumerables concesiones dadas a Wang Jing.

No al imperialismo chino

Entre la esperanza de poder generar cientos de miles de empleo que saquen al país de la pobreza, en Nicaragua nació el discurso contra la injerencia China o “imperialismo amarillo”, criticando a Ortega y a sus seguidores que por naturaleza han rechazado al imperio norteamericano.

Lo que ha quedado claro es que el efecto mediático de poder quitarle el monopolio regional canalero a Panamá desempolvó viejos proyectos de canal seco en Honduras, Guatemala, El Salvador y ahora Costa Rica.
Honduras ya construye una carretera de 100 kilómetros de extensión que unirá a los dos océanos por medio de puertos. Una empresa local combinada con un consorcio brasileño, lleva construida la mitad de la vía, la cual estaría terminada en 2017 a un precio inferior a los 1.000 de dólares.

Guatemala mantiene la idea de construir su propio canal seco, pero extendido hacia El Salvador. Éste sería financiado por China a un precio de 10.000 millones de dólares.

En tanto, el director del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la estatal universidad de Costa Rica (Lanamme), Guillermo Loría, indicó que el país construiría un canal seco que podría costar 7.000 millones de dólares.

No sería raro que China estuviera tras el financiamiento del proyecto costarricense, dado que ambos países mantienen relaciones diplomáticas desde 2007. Costa Rica rompió con Taiwán a cambio de cooperación del gigante, incluido un moderno estado de fútbol donado por los chinos hace tres años, el cual se construyó en San José, la capital. La anterior mandataria, Laura Chinchilla, buscó apoyo de China para este proyecto.
Incompatibilidad

El administrador del canal de Panamá, Jorge Quijano, ha dicho que dos canales en Centroamérica son económicamente inviables, en clara descalificación al proyecto de Nicaragua. Compartir el negocio no es rentable para Nicaragua ni para Panamá, asegura.
“Mientras la estrategia del ajedrez, juego de conquista típicamente occidental, incita al enfrentamiento frontal, su equivalente oriental, el juego del go, requiere habilidades de rodeo para ahogar al adversario. Ésa es la estrategia que China aplica globalmente, y en particular en América Latina, primero invirtiendo masivamente, luego recogiendo apoyo diplomático, y finalmente geoestratégico”, publicó el año pasado la revista MAP del Laboratorio Europeo de Anticipación.

Diario Las Americas

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