Publicado el: Sab, Abr 2nd, 2016

“Castro deformó la historia para justificar la dictadura”

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Carlos Alberto Montaner es entrevistado por el Diario Las Américas

El periodista Carlos Alberto Montaner asegura que a pesar de casi de seis décadas del “secuestro de esa nación”, Cuba en democracia podrá recuperar su camino

Los sistemas totalitarios, apenas se instalan en el poder, comienzan a hacer una de sus principales tareas: borrar la historia, con el deseo de construir una nueva, que al final no es más que un relato desvirtuado, mustio, repleto de oscuras lagunas, pero que les funciona como una fortísima herramienta dictatorial.

“Así ocurrió en Cuba desde 1959”, afirmó en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, el periodista y escritor Carlos Alberto Montaner.

“El control social comenzó por crear un relato histórico de buenos y malos. Los buenos son los revolucionarios que se apoderaron del país. En 1902, según este obsceno cuento, comenzó la pseudo república. En la fantasía comunista ellos continúan la lucha de Martí. Se olvidan que, si hubo una república mambisa, esa fue la que existió entre 1902 y 1933. [En ese período] Todos los presidentes fueron generales mambises, luchadores por la independencia en la manigua, con la excepción de Alfredo Zayas, hermano del general Juan Bruno Zayas, que se enfrentó a España en la ciudad y por ello fue a la cárcel y al destierro”, amplió.

Sin embargo, por más que lo hayan intentado, no es posible: un país sin historia no es realmente un país. A lo más que podría aspirar sería a una triste provincia del olvido, al desdibujo, por desidia o ignorancia, de una ridícula cumbancha nacional condenada a convertirse en desierto, en playa ahogada por la neurosis del fracaso repetido una y otra vez. Por eso, por el momento y desde hace varias décadas, anda Cuba, flotando en los mapas como la última trinchera de las batallas perdidas. Así viven la mayoría de sus ciudadanos, sin otra memoria que esa larguísima pelea entre la cotidiana y áspera realidad, y los demonios que emergen como estatuas terribles de la farsa social y del constante olvido, histórico, premeditado, inconsciente, gubernamental, tan cotidiano como el hambre o la desesperanza.

Contra esta enfermedad social, que por más de medio siglo ha abonado para mal la historia reciente de la isla, ha decidido pelear Montaner, el también analista político, autor de casi una treintena de libros, entre los que destacan los ensayos La libertad y sus enemigos, Las columnas de la libertad, Las raíces torcidas de América Latina, y las novelas Perromundo, La Trama, La mujer del coronel, Otra vez adiós y Tiempo de canallas.

En su quehacer como investigador asociado del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS), a través de un curso sobre historia de Cuba que imparte en tres lecciones, Montaner persigue el propósito de interesar tanto a cubanos exiliados como a su descendientes por ese legado histórico del que han sido privados.

“La historia de Cuba en 3 lecciones” tuvo tanta aceptación en su primera edición hace aproximadamente un mes, que será impartido nuevamente en la Casa Bacardí los días 5, 6 y 7 de abril, de 7 a 8:30pm.

Será una nueva oportunidad para escuchar una disertación sobre la historia de Cuba, narrada por uno de sus más empedernidos amantes y celadores.

Las clases, “tienen por objeto proveer, desde una perspectiva internacional, un examen del legado colonial, el surgimiento y problemas de la República, y las causas y consecuencias de la revolución castrista. En cada sesión habrá oportunidad para realizar preguntas y debates sobre el pasado, presente y futuro de Cuba”.

En 1959, a pocos meses de que Fidel Castro tomará control del país, Montaner se dio cuenta de que Castro había comenzado su cruzada para secuestrar la nación. Conspiró para impedirlo pero en 1960, con 17 años, fue a parar a la cárcel, condenado a 20 años de presidio. Logró escapar. Desde entonces, en su exilio compartido entre Madrid y Miami, ha padecido que la historia de Cuba haya sido constantemente adulterada, defenestrada en larguísimos discursos, vuelta propaganda ideológica para manipular varias generaciones a favor de una hábil dictadura.

“Se apropian de la historia porque tienen la intención de crear un mundo desde cero y porque justifican la dictadura con una interpretación torcida del pasado. Parte del narcisismo de Fidel Castro consiste en creer que él es el fundador de un país nuevo. Y no, no ha fundado un país nuevo. Ha destruido un país con varios siglos de historia que había constituido un Estado independiente pocas décadas antes”, argumentó.

A la pregunta de qué hacer, dentro y fuera, mientras no haya avances democráticos en la isla, para luchar contra ese grave problema de la historia falsificada por el régimen Montaner responde:

“Hay que tratar de leer e informarse. Saber lo que era Cuba antes y entender lo que es hoy. Para eso sería muy conveniente que los cubanos tuvieran acceso al último libro de los economistas Jorge Salazar-Carillo y Andro Nodarse-León, titulado Cuba: From Economic Take-Offo.to Collapse under Castro, publicado por Transaction Publishers. En menos de 200 páginas, este libro desbarata la retorcida interpretación comunista de nuestra historia. Y está lleno de información objetiva. Es vital interpretar la realidad cubana. La historia debe escribirla cada generación desde su perspectiva. Acabo de leer una brillante reflexión sobre lo sucedido en Cuba, escrita por el profesor Juan Orlando Pérez en un medio digital llamado El Estornudo, que debe ser conocida y debatida. Su tesis es que Cuba no es un estado fallido, sino una nación fallida”.

“El Estado cubano, en efecto, tiene la fortaleza de las jaulas de acero. Pero la nación, en cambio, ha sido destrozada”, acotó Montaner.

Ante la profundidad de esta vieja herida que sin dudas ha corrompido la nación, no pocos hablan de que habrá que aguardar décadas, después de que Cuba se libere del castrismo o de un régimen heredero, para poder, ya en democracia, reconstruir su historia. Montaner, sin embargo tiene gran confianza en que no habrá que esperar tanto.

“La resistencia de la memoria histórica es sorprendente”, apunta. “Toda Europa del Este se ha recuperado casi totalmente de la amarga experiencia comunista. Las naciones, para lo bueno y lo malo, han vuelto a sus raíces. No será fácil, pero en el curso de una generación Cuba retomará su camino, y con una ventaja: como era la tradición en esa isla, cada año que pase será mejor que el anterior. La gran anomalía histórica del castrismo, y lo que explica que millones de personas hayan escapado del país, es que, por primera vez desde el descubrimiento, la población siente que su futuro será peor que su pasado. Y eso genera una enorme angustia”.

diariolasamericas.com

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