Publicado el: Mar, Oct 27th, 2015

China enfurecida por buque de guerra americano que entra en aguas de las Islas Spratly

EE UU desafía a China al enviar un buque de guerra a aguas en disputa
El barco navega dentro de un área cercana a las islas Spratly, cuya soberanía reclama Pekín
China convoca al embajador de EEUU tras el incidente en aguas disputadas
Pekín afirma que el barco de guerra estadounidense es “una amenaza contra su soberanía

La Marina de Estados Unidos envió este lunes un buque de guerra a navegar en los alrededores de una islas artificiales construidas por el Gobierno de Pekín en el mar del sur de China, según funcionarios citados por medios de comunicación estadounidenses. El buque, equipado con misiles, navegó dentro de aguas territoriales reclamadas por Pekín. Supone uno de los mayores desafíos de Washington al creciente expansionismo chino en esa zona.

El comandante Bill Urban, portavoz del Pentágono, declinó comentar sobre asuntos “específicos de la operación”, pero confirmó que EE UU “está llevando a cabo operaciones rutinarias en el mar del sur de China acordes a la ley internacional”. “Fuerzas de EE UU operan a diario en Asia Pacífico, incluido el mar del sur de China”, dijo a última hora del lunes en un comunicado remitido a EL PAÍS.

El Gobierno chino, que considera la defensa de esos islotes una de las prioridades de su política militar, trata de establecer exactamente si el buque estadounidense entró dentro de lo que considera sus aguas territoriales.

Horas antes, la Casa Blanca y el Departamento de Estado habían defendido el derecho de EE UU a actuar. “No tienes que consultar a ninguna nación cuando estás ejercitando tu derecho a la libertad de navegación en aguas internacionales”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en una rueda de prensa. En los últimos meses, EE UU también ha justificado en la defensa de la libertad de navegación el envío de navíos militares al golfo de Adén, frente a la costa de Yemen.

El buque estadounidense navegó dentro de un área a 12 millas náuticas de distancia de las islas Spratly, cuya soberanía también reclama Filipinas. EE UU ya navegó en esa área en 2012 pero entonces las islas no estaban construidas. Es la primera vez que lo hace desde el inicio del proceso de levantamiento de las islas a finales de 2013.

La medida supone uno de los mayores desafíos de Washington al creciente expansionismo chino en esa zona
Las 12 millas de distancia determinan por ley el territorio marítimo de un Estado. Según la convención de ley marítima de la ONU, ese límite no es aplicable a islas levantadas sobre arrecifes previamente sumergidos, lo que lleva a EE UU a subrayar que cumple la ley.

La primera potencia mundial teme que la segunda potencia tenga fines militares en la construcción de islas en aguas que reclaman desde hace tiempo media docena de países, y ubicadas en una concurrida y estratégica zona de tráfico marítimo comercial. Pekín esgrime que las islas tendrán principalmente objetivos civiles, pero también finalidades militares indefinidas.

Con el envío del buque, EE UU busca mandar un mensaje de firmeza a China. El Gobierno de Barack Obama ha hecho del viraje a Asia una de sus prioridades geoestratégicas y ha criticado las reclamaciones marítimas chinas. La entrada del destructor en aguas en disputa llega un mes después de que se reunieran en Washington Obama y su homólogo chino, Xi Jinping. Xi dijo entonces que China no tenía “intención de militarizar” las islas.

En mayo, aviones estadounidenses sobrevolaron los alrededores de las islas pero sin penetrar el límite de 12 millas. En 2013, dos bombarderos estadounidenses volaron en otra zona que se disputan China y Japón. China también ha hecho movimientos provocadores: en septiembre buques chinos navegaron dentro del límite de 12 millas en los alrededores de unas islas estadounidenses y rusas frente a la costa de Alaska.

Desde 2012 China ha incluido las islas en disputa en el mar del Sur de China, a distancias de hasta 1.300 kilómetros de la costa continental, en sus “intereses nacionales básicos”. En mayo pasado anunció un giro en su estrategia militar para poner el énfasis en la modernización de su Marina y en la defensa de las aguas abiertas, no únicamente el territorio continental.

Como era de prever, Pekín ha reaccionado con furia a la incursión de un buque de guerra de la Marina de Estados Unidos en los alrededores de las islas artificiales en el mar del sur de China cuya soberanía reclama. El barco Lassen, equipado con misiles, entró en esas aguas “de manera ilegal” y fue “supervisado, seguido y advertido” por las fuerzas chinas, ha asegurado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores en Pekín, Lu Kang. El viceministro de Exteriores de China, Zhang Yesui, ha convocado al embajador estadounidense, Max Baucus, para quejarse por una acción que considera “extremadamente irresponsable”.

El Gobierno chino “se opone de manera tajante a que cualquier país emplee la libertad de navegación y de sobrevuelo como pretexto para perjudicar la soberanía nacional y los intereses de seguridad de China”, subrayó Lu. Pekín “defenderá vigorosamente su soberanía territorial” y ha presentado ya su protesta ante EE UU tanto en la capital china como en Washington, declaró.

Poco antes, el ministro de Exteriores, Wang Yi, había instado a Washington a “no actuar de manera imprudente y no crear problemas de la nada”.

El País

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