Publicado el: Lun, Jul 27th, 2015

China: La bolse se hunde en un 8%, la mayor caida en 8 años

Pese a la intervención del Gobierno asiático, la confianza de los inversores continúa disminuyendo

La bolsa china sigue con fuertes turbulencias y su principal indicador, el Shangai Composite, se ha desplomado hoy un 8,48%, marcando así su mayor descenso en ocho años. Además, el indicador de Shenzhen se ha dejado el 7,59%. Pese a la intervención del gobierno para intentar frenar la sangría bursátil, está claro que los inversores siguen desconfiando de que ésta tenga efectos, y apuestan por deshacer posiciones en el mercado del gigante asiático.

“El mercado se desploma debido al frágil sentimiento de los inversores”, asegura Yang Delong, gestor de la firma China Southern. Este experto opina que la toma de beneficios comenzó el pasado viernes aprovechando el rebote de las jornadas precedentes. Yang Hai, estratega de la firma Kaiiyuan Securities, considera que un detonante han sido las expectativas de que la FED estadounidense suba tipos a partir de septiembre, junto con el temor a que el gobierno chino no opte por desarrollar una política monetaria más expansiva.

En la agenda macro se ha conocido que los beneficios de las empresas industriales retrocedieron un 0,3% en junio, lo que incide más en uno de los mayores miedos que azotan a este mercado, la evidencia de que la desaceleración económica será más dura que lo esperado. “Los inversores no confían en que el mercado alcista vuelva a corto plazo”, asegura Jimmy Zuo, operador de la firma Guosen Securities. “Los inversores quieren hace beneficios una vez el índice superó los 4.000 puntos”, avisa este experto.

Aunque en los últimos días parecía que la situación tendía a estabilizarse y el martes pasado el índice general de Shanghái llegó a superar la línea psicológica de los 4.000 puntos, bajo la que se hundió durante esas tres semanas y media de caídas, el cierre de hoy resultó desolador. Más de la mitad de los valores que cotizan en ambos mercados, es decir, unas 1.600 empresas, llegaron a perder hoy un 10%, que es la variación máxima diaria que permite la normativa bursátil china, y entre ellas estaban todas las corredoras de bolsa que cotizan en los parqués chinos.

El Gobierno ha puesto toda la carne en el asador para intentar frenar la sangría. A unos se les ha obligado a comprar de buenas maneras, a otros se les ha prohibido vender hasta que el Shangai Composite no llegue a los 4.500 puntos. Para todos se han prohibido las salidas a bolsa, y hasta se ha creado un fondo de contigencia para asistir al mercado cuando las autoridades consideren que el comportamiento es irracional, una intervención en toda regla difícilmente justificable en las economías occidentales. Y aún así, el mercado chino sigue dando titulares poco agradables.

“El problema más grande es que la reputación de infalibilidad del gobierno chino está en entredicho, tanto en casa como en el extranjero”, asegura Joseph Taylor, analista senior de deuda soberana de Loomis Sayles (gestora filial de Natixis Global AM). El problema es que el apalancamiento para acceder al mercado de renta variable es muy grande, a lo que hay que sumar el hecho de que la pérdida de confianza terminará por pasar factura al crecimiento económico.

Volatilidad descomunal

El hundimiento de hoy en Shanghái y Shenzhen parece deberse una vez más a esa enorme volatilidad tan habitual en el mercado chino, especialmente sensible a los rumores y al ánimo de sus 90 millones de inversores individuales, en su mayoría aficionados sin nociones financieras, que han volcado sus ahorros en la renta variable.

Dado que su actividad supone cuatro quintas partes del volumen de negocio diario de las bolsas chinas, la actitud de estos inversores fue clave en los siete meses de burbuja alcista que hubo desde 2014 y en su fuerte pinchazo de junio y julio, que sólo pudo ser frenado con una fuerte intervención de las autoridades en los mercados.

Con medidas como fuertes inyecciones de financiación para el crédito marginal (para que firmas y particulares, a través de sus corredoras, lo puedan invertir en bolsa) y la movilización de todo tipo de entidades bajo control estatal para estabilizar los parqués, con apoyo de algunas firmas privadas, la sangría se frenó el 9 de julio.

“Cortos maliciosos”

Ese día, la Oficina de Delitos Bursátiles del Ministerio de Seguridad Pública (policía) y la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) anunció que investigaba a las entidades y personas que hicieron “venta corta maliciosa” en los últimos minutos del día, mientras Pekín orquestaba intentos de salvar los parqués.

Aquella jornada, Shanghái se hundió un 5,9 %, y Shenzhen el 2,95 %, pero en la mañana siguiente, prácticamente al minuto de que el viceministro de seguridad pública anunciara esa pesquisa, ambas bolsas se dispararon, en el caso de la primera para firmar su mejor jornada desde 2009, con ganancias del 5,76 %.

De hecho la CRMV acaba de abrir su investigación a ocho empresas cotizadas en el país, de las que se sospecha que vendieron sus acciones durante aquellos días críticos de manera ilícita, aunque las pesquisas parecen sobre todo dirigidas a mantener estable la confianza de esos 90 millones de inversores individuales.

A partir del día 9 parecía que las bolsas comenzaban a recuperarse y el referencial shanghainés llegó a remontar el pasado martes la línea psicológica de los 4.000 enteros, aunque Pekín anunció que no consideraría que los parqués se habían estabilizado hasta que el indicador shanghainés volviera a superar al menos los 4.500 puntos.

Finanazas.com

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