Publicado el: Dom, Ago 17th, 2014

“Colombia es el único país donde nunca gobernó la izquierda”

 

-Habla Antonio Navarro Wolff

Representa a la izquierda más conciliadora de Colombia, aunque sus orígenes estén en la guerrilla. Desde su actual puesto en la capital, pretende revitalizar las posibilidades de la socialdemocracia en un país que nunca tuvo un gobierno progresista

Antonio Navarro Wolff ha sido de todo en la política colombiana, desde diputado constituyente, en la asamblea legislativa del año 1991, hasta gobernador del departamento de Nariño, pero por lo que es más conocido en su país es porque representa a la izquierda más conciliadora y moderada del espectro político colombiano, pese a provenir de la guerrilla y haber defendido en su momento la vía armada. Ahora, muy lejos de los años de ‘plomo’, trabaja en la refundación de la vía socialdemócrata en Colombia y ha sido elegido por su antiguo compañero de armas del M-19 y alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, secretario de Gobierno de la capital colombiana. Recién posesionado, y en exclusiva para Cambio16, responde ante los grandes desafíos que tiene su país y la izquierda colombiana.

 

La izquierda acaba de llegar al gobierno de Bogota. ¿Qué proyecto de ciudad tienen?

Una ciudad, como dice el eslogan de la campaña, ‘Bogotá humana, ya’. Una ciudad en la que haya esfuerzos importantes para conseguir más equidad, que dé prioridad a los niños y que sea amistosa con el medio ambiente, que se relacione bien con el entorno. Una ciudad que firme un pacto con el agua, ya que tenemos una mala relación en ese sentido y un mal manejo de nuestros recursos. Una ciudad también participativa, acorde a nuestra Constitución y que sea democrática. En definitiva, una ciudad en la que la gente pueda vivir más cerca de sus trabajos porque en las ciudades grandes siempre está presente el problema de la movilidad y aquí tenemos resolver muchas cuestiones, como la reivindicación del centro de la ciudad y que tenga más población de la que ahora tiene.

 

¿Qué significado tiene para la izquierda la reciente victoria de Gustavo Petro al frente de los progresistas?

Después de lo que pasó en el gobierno anterior, no podemos dejar de decir que no fue sorprendente la victoria de alguien que procedía de la izquierda por una serie de circunstancias como la actitud de Petro denunciando la corrupción que se vivía en la administración anterior. La población de Bogotá le dio una nueva oportunidad a la izquierda y repito que no deja de resultar sorprendente. Hablando del contexto que se vive en América Latina, Colombia es una excepción, ya que era el único país de esta región que no había tenido gobierno de izquierdas; la otra era Perú, pero ya lo tiene con Ollanta Humala. Y no hay razón para que Colombia siga siendo la excepción; por eso creo que esta oportunidad de gobernar y demostrar que se puede hacer bien no se debe desaprovechar. Creo que podemos hacerlo con resultados y con transparencia, dando una oportunidad de demostrar que la izquierda puede gobernar bien una ciudad y también un país.

 

¿Qué futuro puede tener la nueva izquierda que representan los Progresistas en Colombia?

Creo que el Polo Democrático Alternativo, nuestra anterior formación de izquierdas en la que militaba junto con el alcalde, tenía una virtud que después se convirtió en un problema interno y era la heterogeneidad. Virtud en que hay estaba toda la izquierda, los ortodoxos, los centroizquierdistas y más grupos, pero que después se reveló como un problema, a diferencia de lo que había pasado en otras partes, como en el Uruguay con el Frente Amplio. No se supo manejar la heterogeneidad del Polo internamente y se acabó rompiendo. Yo sigo soñando en que es posible un proyecto del centro hasta la izquierda, ya que está demostrado que sí es muy diverso se acaba rompiendo, pero sí creo en un frente de izquierdas y nuestra referencia puede ser la experiencia uruguaya. Y si somos capaces de construir un proyecto de esa naturaleza, podemos avanzar y lograr objetivos juntos. O también se puede caminar hacia un centro izquierda grande con una izquierda radical marginal y sin posibilidad de gobernar, algo parecido a lo que ocurre en Europa, en Brasil y en otras partes del mundo. Creo que si vamos a un proyecto más amplio habrá más perspectivas de avanzar y lograr objetivos más ambiciosos.

 

¿Qué van a hacer para mejorar la seguridad pública, que está totalmente fuera de lugar?

Yo diría que hay dos asuntos. Uno el de los delitos graves, los homicidios, que tiene mucho que ver con las armas y las bandas ilegales, donde estamos en tasas muy altas, en 21,9 homicidios cada 100.000 habitantes, que es incluso más alto que en algunos ciudades mexicanas; estamos por debajo de Medellín y de Cali pero lejos de otras ciudades del continente. Tenemos que seguir trabajando con estos delitos graves y reducir esas cifras tan altas de homicidios que tenemos todavía en Bogotá. Luego están los delitos pequeños, como el hurto, que son los que más molestan al ciudadano corriente; creo que tenemos que trabajar en ambos, pero más especialmente en los graves. Ya estamos trabajando en el asunto del control de las armas y en la persecución de las armas ilegales. También estamos trabajando en la identificación de las bandas criminales y de los delincuentes más peligrosos. De la misma forma, tenemos que trabajar en la microextorsión y acabar con las bandas criminales organizadas, controlar sus territorios. Tenemos que estudiar bien lo que es la inseguridad hoy y encontrar las fórmulas para atajarla; hay que hacer esfuerzos coordinados entre la ciudadanía, las autoridades policiales, las ciudadanas y la justicia para atajar y superar estos problemas. Tenemos que trabajar conjuntamente para lograr resultados.

 

 

¿Qué medidas concretas van a llevar a cabo para luchar contra la pobreza?

El asunto de la pobreza está ligado en Colombia a la desigualdad, ya que según el indicador Gini que la mide nuestro país es uno de los más desiguales del mundo y eso hay que cambiarlo. Claro, ahí es donde está el problema, porque el crecimiento de la riqueza no redunda en el bienestar general porque está muy mal repartida y sólo beneficia a unos pocos. Vamos a trabajar, por un lado, en el desarrollo del ser humano y, en ese sentido, vamos a apostar por la educación. También tenemos que ampliar los servicios de atención a los niños por debajo de los cinco años, que los hay por miles en esta ciudad y no reciben ninguna atención. Debemos crear un sistema de guarderías que atienda esas necesidades, sobre todo en las familias donde los padres trabajan. En salud, hemos previsto desarrollar un programa de prevención y de atención en los hogares. Finalmente, quiero destacar que vamos a trabajar seriamente por universalizar internet y que llegue a todos los hogares de la ciudad, pero especialmente en los estratos sociales más bajos que no les llega este instrumento. Es un asunto muy importante. Pero tengo un reto que no es fácil de resolver: que es como damos más posibilidades de ingresos a la población y elevamos su nivel de vida. Hay que apoyar a las empresas pequeñas y no es fácil encontrar métodos que eleven el nivel de bienestar de la población más pobre, a no ser que haya un alto crecimiento económico que redunde en el beneficio general. Es una cuestión muy compleja.

 

¿Cómo van a rehabilitar el centro de Bogotá, que está tan deteriorado y abandonado?

Hay un programa de rehabilitación del centro de la ciudad, de renovación. Tenemos que hacer una inversión grande en infraestructuras en el centro. De hecho, para llevar a cabo el proyecto de rehabilitar el centro y sacarlo adelante estamos pensando en buscar grandes grupos inversionistas extranjeros que tengas interés en el centro de Bogotá, que quieran apostar por la rehabilitación y modernización de este casco histórico. Se está planteando que siga viviendo la población que está ahora, pero también que el centro atraiga a otras personas. Necesitamos inversiones importantes y tenemos leyes para que así ocurra con estas iniciativas y que encuentren el marco más adecuado. Esperamos la ayuda del exterior para sacar a la ciudad adelante.

 

Parece que la izquierda se encuentra cómoda con el presidente Santos. ¿Es así?

Con Santos estamos en la disputa del centro, ya que es muy hábil y es uno de estos viejos liberales tradicionales de siempre. Los liberales se comportan como un acordeón, que se abre y se cierra en función de sus intereses políticos y del contexto de la época, cerrándose en los periodos de violencia que atravesaba el país. No dejaba espacios para los demás. Santos es también un acordeón que no deja espacios para nadie y es evidente que nuestro movimiento, los Progresistas, no es igual al de Santos, pero que disputa este espacio de centro que trata de ocupar el presidente claramente. El gobierno nacional y el distrital tienen muchas tareas comunes y pendientes, pero tienen que cooperar, como ocurre muchas veces en la historia de Colombia, donde podemos confrontar en unas elecciones pero en cuanto pasan nos toca trabajar y cooperar juntos por el bienestar general. Esta cooperación no tiene que ver con una suerte de comunidad política e ideológica, sino de una cooperación pragmática entre dos partes que gobiernan juntos y tienen intereses comunes.

 

¿Parece que la oposición a Santos se la hace Uribe?

Eso es una paradoja, pero así parece.

 

¿Cree que es posible un diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)?

Para hacer un juego de palabras, las FARC han dicho retomemos los diálogos de Caguán (durante la presidencia de Pastrana); le diré que la primera parte me gusta, la relativa al diálogo, pero volver al pasado del Caguán, sinceramente, no me gusta, ni sería positivo para el país. Retomemos los diálogos, pero sin zonas de despeje, como ocurrió tristemente en el Caguán. Luego la agenda tan ambiciosa del Caguán no es factible tampoco en estos momentos, porque antes no había un punto de llegada claro; el diálogo tiene que conducir a un resultado preciso: que es el desarme de los alzados en armas hoy. La guerrilla tiene que dejar las armas ya, aunque haya que abrir espacios y el Estado tenga que ceder en algunos puntos, tal como ocurre en todas las negociaciones. Tiene que haber un diálogo pero con condiciones claras y que dé como resultado el desarme de las FARC, ese es el camino.

Cambio 16

 

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