Published On: dom, Oct 27th, 2013

Continùa la crisis generada por el espionaje cibernetico

Alemannia y Brasil lideran en la ONU una iniciativa para controlar el espionaje

La propuesta quiere garantizar la privacidad de las comunicaciones en Internet.  Una veintena de países la respaldan y EE UU está dispuesta a estudiarla

EE UU promete espiar sólo lo que necesite, no todo lo que pueda. Washington insiste en su derecho a recabar información en cualquier país para proteger a sus ciudadanos

Alemania y Brasil han aunado sus fuerzas en Naciones Unidas para contener el espionaje masivo a través de Internet. Las delegaciones de ambos países están trabajando en una propuesta de resolución que persigue promover la privacidad en la red y a cuya redacción se han sumado una veintena de países, según fuentes diplomáticas citadas porvarios medios de comunicación estadounidenses. Se trata de la primera iniciativa de carácter internacional para tratar de dar respuesta a las prácticas de vigilancia indiscriminada por parte de Estados Unidos, que en los últimos días han generado una indignación generalizada entre sus aliados.

La propuesta, que se difundió entre varias delegaciones este viernes en la sede de la ONU en Nueva York, se encuentra todavía en una fase muy prematura pero sus promotores esperan que pueda debatirse en el comité de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas antes de que finalice este año. Aunque la capacidad de una resolución de Naciones Unidas para constreñir las actividades de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) es prácticamente nula, un rechazo internacional suficientemente amplio y representativo de las prácticas de espionaje indiscriminado al que no se sumara EE UU, pondría en evidencia un aislamiento que Washington no desea y menos cuando lo que se defiende es la protección de la privacidad.

Se trata de la primera iniciativa de carácter internacional para tratar de dar respuesta a las prácticas de vigilancia indiscriminada por parte de Estados Unidos

A priori, EE UU no ha mostrado reticencias a sumarse a la iniciativa de Alemania y Brasil. “Revisaremos la resolución cuando nos pasen el texto, pero no es algo a lo que nos opongamos, en principio”, señaló el pasado viernes al respecto la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. Washington ha insistido en ha comenzado a revisar los procedimientos de recopilación de información de sus agencias de inteligencia y ha mostrado su predisposición a buscar fórmulas para tratar de recuperar la confianza de sus aliados en un esfuerzo por atajar la oleada de quejas que ha provocado la constatación del espionaje a jefes de Estado extranjeros.

El documento de Naciones Unidas, impulsado precisamente por dos países cuyas presidentas han sido víctimas de la vigilancia de la NSA, en ningún momento menciona explícitamente a la agencia o alude a sus las prácticas de espionaje masivo internacional, en una muestra de que la propuesta pretende ser inclusiva.

El documento de Naciones Unidas en ningún momento menciona explícitamente a la agencia o alude a sus las prácticas de espionaje masivo internacional, en una muestra de que la propuesta pretende ser inclusiva

En la propuesta de resolución, que recoge la iniciativa de un foro mundial para la regulación de Internetpresentada por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, durante su intervención en la pasada Asamblea General de la ONU, se insta a los Estados a “asegurar el respeto del derecho a la privacidad tal y como se constituyen en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1976” y se les pide que “adopten medidas para poner fin a las violaciones de estos derechos” y a que “revisen sus procedimientos, prácticas y legislación relacionada con la vigilancia exterior de las comunicaciones privadas y la interceptación de datos personales de los ciudadanos en jurisdicciones extranjeras para garantizar el derecho a la privacidad”.

El texto incluye un mandato al Alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos para que elabore dos informes anuales en los próximos dos años sobre “la vigilancia indiscriminada y la violación de los derechos humanos” que incluya “recomendaciones para determinar y aclarar los principios y prácticas sobre las implicaciones de la vigilancia indiscriminada en los derechos humanos”.

La iniciativa de Alemania y Brasil ha sido respaldada por 19 países europeos y americanos, entre los que se encuentran socios de EE UU y objetivos de su espionaje, como México o Francia, y países más beligerantes, como Cuba, Venezuela, Ecuador o Bolivia. Se desconoce por el momento qué actitud vayan a adoptar Rusia, que ha dado asilo a Snowden, o China, en el punto de mira por el ciberespionaje, dos países que apenas han sido mencionados en ninguno de los documentos filtrados por el exanalista y que, hasta el momento, han eludido pronunciarse sobre el espionaje a líderes mundiales y las quejas que han suscitado.

EE UU promete espiar sólo lo que necesite, no todo lo que pueda

El Gobierno de Estados Unidos insiste en su derecho a recabar información en cualquier país del mundo con objeto de proteger a sus ciudadanos, pero está dispuesto a revisar los programas actuales de espionaje para asegurarse de que se recoge la información que realmente se necesita, no toda la que su desarrollada tecnología es capaz de reunir.

En ese contexto, la portavoz del Departamento de Estado, Jean Psaki, comentó que la Administración estaba considerando la propuesta hecha por Alemania y Francia de discutir con EE UU nuevas reglas para limitar el espionaje, aunque añadió que no había todavía ninguna decisión al respect

La portavoz dijo que funcionarios de distintos niveles de la Administración habían mantenido contactos en los últimos días con Francia, con Alemania y con Italia para tratar de responder a la preocupación que el asunto del espionaje había provocado, y habían discutido fórmulas para poner fin a este conflicto.

Con ese propósito, el presidenteBarack Obama ordenó hace ya varias semanas la revisión de los sistemas actuales de espionaje, pero ninguna novedad se ha producido desde entonces. Al contrario, las pruebas aportadas por Edward Snowden sobre la extensión casi ilimitada de la vigilancia de EE UU han continuado y las quejas de los países más afectados –Alemania, Brasil, Francia, México- han aumentado.

La crisis ha escalado hasta el punto de que la relación bilateral ha retrocedido, en términos prácticos, con alguno de sus aliados (Brasil), se ha complicado con otros (México) y ha adquirido una aspereza con Europa que no se recuerda desde los tiempos de la guerra de Irak, con la diferencia de que entonces estaba en la Casa Blanca un neo con antieuropeo y ahora está un progresista proeuropeo.

La Casa Blanca confía en poder salir de esta situación a base de amabilidad y contactos personales que devuelvan la calma a las agitadas capitales europeas. Entre otros perjuicios, el espionaje ha herido la dignidad de los europeos y los ha expuesto ante alguna de sus más profundas frustraciones: la desigualdad de su relación con EE UU.

La Administración está considerando la propuesta hecha por Alemania y Francia de discutir con EE UU nuevas reglas para limitar el espionaje

Pese a que Obama y los portavoces norteamericanos insistan en que la práctica del espionaje es vieja y habitual entre todas las naciones del mundo, también entre amigos y aliados, les falta añadir que ninguna de ellas dispone de los medios con los que cuenta EE UU para entrometerse en los secretos ajenos y proteger los propios. Aunque Alemania tuviera interés en el teléfono móvil de Obama, es dudoso que consiguiera tener acceso a él.

El problema de fondo, por tanto, es el del disparatado tamaño y poder alcanzado por los servicios secretos de EE UU. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), de la que más se habla ahora porque es de donde proceden los papeles de Snowden, es solo una de las 16 agencias del Gobierno norteamericano dedicadas a recopilar información, toda la que puedan.

Los límites están, por supuesto, establecidos por la ley y por el control judicial y parlamentario al que el espionaje está formalmente sometido. Pero las nuevas tecnologías han hecho esos controles ineficaces y obsoletos. Ninguna comisión parlamentaria, ningún juez del tribunal establecido para ese fin es capaz de controlar las millones de comunicaciones que los servicios de inteligencia de EE UU siguen a diario. Si, además, esa comisión y ese tribunal actúan también en secreto, la falta de transparencia llega a ser alarmante.

La crisis ha escalado hasta el punto de que la relación bilateral ha retrocedido, en términos prácticos, con alguno de sus aliados (Brasil), se ha complicado con otros (México) y ha adquirido una aspereza con Europa

Ese control es aún más difícil desde las atribuciones que la Ley Patrióticapromulgada tras el 11 de septiembre de 2001 concedió al presidente. Obama reconoció hace unos meses en un discurso que esos poderes presidenciales eran excesivos y no estaban justificados por las amenazas a las que el país se enfrenta en la actualidad. Pidió al Congreso que se reformulara esa legislación, pero tampoco se ha avanzado al respecto todavía.

No es fácil la vuelta atrás. Una vez que se ha creado un monstruo de espionaje de semejantes proporciones, no es sencillo que éste acepte voluntariamente renunciar a sus capacidades. A los espías se les entrena para conseguir información. No es fácil añadirles excepciones.

Ahora Obama necesita, al menos, la apariencia de que se van a aumentar los controles. No se negocian las leyes nacionales con los Gobiernos de otros países, pero seguramente sería tranquilizador para Francia y Alemania la abolición de la Ley Patriótica. De cara a los propios norteamericanos, mayor transparencia parlamentaria y judicial parece lo más urgente.

El País

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