Published On: dom, Abr 6th, 2014

Costa Rica: Luis Guillermo Solís se da como seguro nuevo presidente

Costa Rica vuelve a las urnas para decidir su futuro

Luis Guillermo Solís, del opositor Partido Acción Ciudadana, se perfila como el próximo presidente de la democracia más antigua del América Latina

Costa Rica elige este sábado un nuevo presidente tras una campaña electoral que fue atípica, no por la rivalidad ideológica entre izquierda y derecha entre candidatos y la sombra del chavismo, como sucedió en la primera ronda, sino porque uno de los aspirantes, favorito hace meses para asumir el poder, se retiró de la campaña en segunda vuelta por la falta de recursos y la humillación en las encuestas.

Al igual que el 2 de febrero anterior, fecha de la primera vuelta, 3,1 millones de costarricenses están convocados a votar, pero estas elecciones son consideradas como un mero trámite donde el candidato de opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), Luis Guillermo Solís, se perfila como el próximo presidente del país con la democracia más antigua de América Latina.

El otro candidato, Johnny Araya, exalcalde de la capital y candidato del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), se retiró de la campaña el pasado 5 de marzo al conocer resultados adversos de hasta 50% por debajo de su rival en encuestas no publicadas, y al carecer de recursos por haberse casi todo el dinero en primera vuelta.

Su partido pasó de ser el que más gastó en propaganda, a pedir alimentos para sus trabajadores en las mesas electorales en la jornada de este sábado.

La constitución política prohíbe la renuncia de candidaturas presidenciales y Araya aparece en las boletas, compite por la presidencia y tiene probabilidades matemáticas de ganar, aunque esta última posibilidad es remota por su desgaste al retirarse de la contienda.

El PLN siguió haciendo campaña, visitando comunidades, puso fin a los anuncios publicitarios y el candidato se alejó de los medios de comunicación, aunque hizo un llamado a los electores para que acudieran a las urnas: “Me he mantenido al margen de la campaña.

Sin embargo, aclaro que nunca he renunciado a la candidatura presidencial y la decisión definitiva se tomará el próximo 6 de abril. Hago un llamado a todos los costarricenses y a los liberacionistas para que vayan a votar.

La lucha sigue y seguirá siempre que lo que nos motive sea el bienestar de la mayoría”, expresó Araya en su cuenta de Facebook, en una actitud variopinta.

A Araya le afectó el desgaste de ocho años de gobierno del PLN, principalmente el saliente, dirigido por Laura Chinchilla y considerado el peor de los últimos tiempos por escándalos de corrupción, mal manejo de la economía cn un con un déficit fiscal del 6% y una deuda interna que rondará el 70% del Producto Interno Bruto (PIB) este año.

Solís, el politólogo e historiador que de ser un desconocido podría ser el próximo presidente, no se fía y convocó también a votar, aunque reconoce que la campaña después de la renuncia de Araya “es un poco rara, es como estar peleando contra un fantasma.

El abstencionismo es un enemigo más peligroso que cualquier otro rival”. “Nadie puede declararse ganador o perdedor en una elección que todavía no se ha hecho”, insistió Solís, quien representa un cambio para los costarricenses y ha llegado al lugar donde está por méritos propios, más que por su partido, según analistas.

Entre sus promesas sobresalen lucha contra la corrupción, distribución de la riqueza y reactivación de la economía.

En América Latina es la única vez que se da una elección de este tipo y la más parecida ocurrió en Argentina en 2003, cuando Carlos Menem renunció y resultó presidente Néstor Kichner sin ir a segunda vuelta.

El candidato del PAC ha empezado a proceder como presidente, a pesar de su mesura: se reúne con diversos sectores empresariales para explicar su plan de Gobierno y adelantó que viajará por Centroamérica y República Dominicana para dialogar temas de seguridad y narcotráfico e invitar a los gobernantes para el traspaso de poderes en mayo, cuando releva en el cargo a Chinchilla.

Con el único que no se reunirá es con Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua, país con el cual Costa Rica tiene litigios fronterizos en la Corte Internacional de Justicia, pero lo invitará al traspaso de poderes por la vía diplomática.

El próximo presidente asume el 8 de mayo próximo y gobernará hasta 2018, con la tarea de lograr gobernabilidad al tener un congreso fraccionado y sin mayoría.

El mandatario encarará un alto déficit fiscal, deuda interna y estancamiento de la economía y tendrá que lograr mejoras en la infraestructura vial y trabajar para reducir la pobreza.

Diario Las Américas

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