Published On: Mar, Nov 19th, 2013

Cristina Fernández radicaliza su gabinete

-El nuevo ministro de Economía será Axel Kicillof, el promotor de la expropiación de YPF a Repsol

-El jefe de Gabinete será el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, posible candidato en las presidenciales de 2015

 

-El ministro de Economía, Axel Killicof

Cristina Fernández volvió el lunes a ejercer de presidenta de Argentina, tras cinco semanas de convalecencia. Y su primera medida ha sido emprender una reforma de Gabinete que afianza y fortalece el núcleo menos dialogante del Gobierno. Se daba casi por sentado el cese del ministro de Economía, Hernán Lorenzino, el mismo que en abril respondió que se quería ir cuando una periodista griega le preguntó sobre la inflación. Y así ha sido. A Lorenzino se le ha concedido una especie de dulce retiro como embajador ante la Unión Europea y responsable de un equipo encargado de reestructurar la deuda argentina. Y su puesto lo ocupará el secretario de Estado, Axel Kicillof, quien en realidad venía acaparando desde hace meses más poder que el ministro de Economía.

Cristina Fernández ha vuelto a demostrar que cuando el viento sopla en contra más se reafirma en sus convicciones ideológicas. Tras sufrir el mayor descalabro electoral en las legislativas de 2008, Fernández promovió una Ley de Medios que la enfrentó de lleno con el grupo Clarín. Desde entonces nunca aflojó en su lucha contra el grupo más influyente del país. Y el mensaje implícito que transmite esa reforma es que su política seguirá el mismo rumbo, a pesar de que en las legislativas del 27 de octubre, el kirchnerismo perdió en la mitad de los 24 distritos del país, entre ellos los cinco principales.

El nuevo ministro de Economía fue el hombre que más beligerante se mostró cuando los directivos de Repsol intentaron llegar a un acuerdo con el Gobierno meses antes de que le expropiaran el 51% de sus acciones en YPF. “Parecía como si se hubiera escapado de una asamblea universitaria. Sus opiniones sobre la empresa privada eran muy dogmáticas. Pero era el único que parecía creerse lo que decía”, recordaba en abril de 2012 un testigo de las conversaciones.

Axel Kicillof era un profesor de Economía de la Universidad de Buenos Aires que combatía la manipulación estadística del Gobierno kirchnerista. Desde el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda) que fundó en 2004 publicó un informe en 2008 que decía: “Como es de público conocimiento, a partir de la intervención política del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en enero de 2007, las estadísticas oficiales han perdido toda credibilidad”. Al año siguiente Kicillof fue incorporado al Gobierno, siguió ejerciendo la irreverencia de no vestir nunca corbata pero optó por dejar en casa las críticas a la manipulación de las cifras.

La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, sí que se atrevió la semana pasada a declarar que estaba preocupada por la dimensiones de la inflación, situada en el 10% según las cifras oficiales y en el 25% según las consultoras privadas. Marcó del Pont se encontraba enfrentada a Kicillof. Y ahora ha sido reemplazada por el presidente del Banco Nación, Carlos Fábrega.

En el aspecto meramente político Fernández también ha ordenado un cargo de gran relevancia. Juan Manuel Abal Medina dejará de ser el Jefe de Gabinete y su puesto lo ocupará el gobernador de la provincia del Chaco, Jorge Capitanich, uno de los hombres más leales a la presidenta. Los resultados de las legislativas del 27 de octubre apartaron a Fernández del baile para las presidenciales de 2015. Desde ese día quedó claro que no contará con la mayoría de dos tercios necesarias para aspirar a un tercer mandato. Entonces se empezó a hablar de Capitanich como su posible heredero. Si Fernández decide prestarle su apoyo lo ha puesto en el mejor escaparate. En realidad, el cargo de Jefe de Gabinete estaba bastante deslucido, ya que la presidenta nunca otorgó a Abal Medina el poder necesario para imponerse al resto de ministro. Las cosas podrían cambiar a partir de ahora. Sobre todo, si el estado de salud de la presidenta la lleva a delegar más en su equipo.

Fernández ha vuelto a la actividad política tras cinco semanas de reposo, a causa de una intervención quirúrgica para drenarle un hematoma en el cráneo y de alteraciones en el ritmo cardiaco. Su regreso no fue en loor de multitudes, sino a través de un vídeo de seis minutos grabado por su hija Florencia donde eludió referirse a ninguno de los cambios en el Gobierno. Dos horas después, desde la Casa Rosada, el portavoz del Gobierno, Alfredo Scoccimarro, anunciaba los cambios del Gabinete.

Hubo un cambio menor: el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar se presentó en la últimas elecciones como candidato a diputado en la provincia de Chubut y perdió de forma estrepitosa frente al peronismo disidente. Ahora será sustituido por Carlos Casamiquela, titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

Pero el hombre fuerte del Gobierno, el gran artífice de la manipulación de las estadísticas, el hombre que controla con puño de hierro las importaciones, el que le marca el paso a muchos empresarios con solo descolgar su teléfono, el hombre que más abiertamente ha expresado su confrontación con el grupo Clarín y cuyo cese no dejan de pedir los partidos opositores… ese hombre seguirá en su puesto. Se trata del secretario de Estado de Comercio, Guillermo Moreno. Una vez más, el nombre del cargo no refleja ni remotamente la magnitud del poder que ejerce su titular. Y de momento, Moreno seguirá en su puesto. Y también seguirá en el cargo el vicepresidente del Gobierno, Amado Boudou, a pesar de estar imputado en varias causas por enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias y a pesar de ser la persona más impopular del Ejecutivo. La presidenta del Gobierno no ha querido concederle esas destituciones como trofeos ni a la oposición ni al grupo Clarín.

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