Published On: vie, Feb 28th, 2014

Crónica de un fracaso y el ocaso de los hijos de Chávez

Por: FERNANDO FACCHIN B.

La protesta es un derecho, la represión un delito, un crimen  de lesa humanidad”

La campaña sobre la paz mal orquestada por Maduro ha sido un rotundo fracaso político. Muchas son las causas que se pueden aducir al respecto, pero la más importante de todas es que Maduro  y su séquito no quieren la paz, sino la sumisión absoluta a sus huestes caudinas y la degradación del ciudadana por medio del sicariato verbal o físico, genocidio.

El discurso de Maduro es radicalmente inverso al conflicto que han alcanzado las cotas de violencia nunca vistas en el país. Para la opinión pública este conflicto es irresoluble y lleva al ocaso a los “hijos de Chávez”.    

Maduro inmoralmente equipara y trata como delincuentes a las personas disidentes del chavismo en una campaña nacional en contra de la criminalización de la protesta social que impulsan los estudiantes y la sociedad civil; en la actualidad el gobierno, frente a las protestas sociales, responde con cierre de los espacios de diálogo, represión policial, descalificación de quienes se manifiestan y protestan, militarización de la vida civil y la criminalización de la protesta social, bajo la supuesta “incitación a la violencia”.

La prensa libre da cuenta de la tendencia criminalizadora de las protestas sociales   en la exigencia de derechos legítimos,  la protesta social es la garantía de defensa de los derechos humanos frente al gobierno que incumple con garantizar los mismos; por lo cual, a la protesta social se le reconoce como autotutela de derechos, que son formas de acción en las que los propios titulares emplean vías directas para reclamar o defender sus derecho, mientras que el gobierno excluye el diálogo y la negociación pacifica, razón por la cual excluye la paz.

La generación postrera del difunto, dejará como herencia cicatrices producto del graznido final de los que han fracasado y no tienen dignidad para reconocerlo y lanzan su látigo vengativo de represión sin mesura contra unos estudiantes y una sociedad civil inermes, así no se logra la paz.

Los “hijos de Chávez” muestran su odio social y sus pies de barro, hoy desplomados por corruptos, ineficientes y genocidas, padecen de desórdenes mentales y de una grosera y arrogante soberbia, definitivamente son impresentables ante un proyecto de paz.

Los sueños y esperanzas de del país, han sido aplastados por el odio y ansia de revancha de los “hijos de Chávez”, lo que se manifiesta en el pensamiento del hoy Ministro de  Educación quien recién dijo: “No vamos a sacar a la gente de la pobreza para que se vuelvan escuálidos” ¡Vaya paradoja! Los “hijos de Chávez” fracasaron, ya no pueden continuar ejerciendo una hegemonía basada en la sinrazón de la fuerza bruta;  la PAZ es un concepto ausente en sus delirantes mentes, actos y discursos.

¿Pueden los pueblos desarrollarse en un ambiente donde los odios y rivalidades políticas, la discriminación de diversa índole,  la pobreza y exclusión abarcan el fundamento del ejercicio del poder? Evidentemente, no.

Para lograr la paz se requiere convivencia civilizada,  respeto a la institucionalidad, diálogo abierto y concertación respetuosa a todos los ciudadanos, responsabilidad social con claro conocimiento de las consecuencias de nuestras palabras y acciones, justicia independiente y eficaz, libertad de expresión sin amenazas de persecución, ni cierre de medios, voluntad política para enfrentar la verdad y participación ciudadana, sin presos de conciencia, en todas estas materias los “hijos de Chávez” fracasaron y hoy se encuentran en su ocaso político.  Es muy tarde para llamar a la paz. Decía Salustio: “Siempre que se llora, es tarde”.

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