Publicado el: Mie, Jul 29th, 2015

Cuba engaña con sus supuestos programas de salud asistencial

Un chavista denuncia “el engaño de los Castro” con los programas de salud
El venezolano Nelson Jesús Lanz Fuentes, gran admirador de Hugo Chávez, denunció las dificultades que se viven en Venezuela y en La Habana para recurrir a los programas asistenciales del gobierno en ambos países

El portal chavista Aporrea publica un testimonio demoledor sobre el sistema de salud cubano, bajo un título que lo dice todo: Noventas días en La Habana. Hay que estar ahí para darse cuenta de la verdad. El venezolano Nelson Jesús Lanz Fuentes, colaborador habitual de ese medio y gran admirador de Hugo Chávez, cuenta el vía crucis que ha vivido en su país, primero, y luego en La Habana, donde acompañó a su hijo con la esperanza de que los médicos cubanos le salvaran una pierna.

Un accidente de tráfico dejó al hijo de Lanz Fuentes, residente en la ciudad venezolana de Guarenas, con graves secuelas en una pierna. Su tibia se fracturó en tres partes y los médicos del seguro social le colocaron una placa para regenerar el hueso, pero de aquella operación salió con una infección que le condujo a un terrible diagnóstico: pseudoartrosis infectada de tibia derecha, osteomielitis de tibia derecha y úlcera dermoepidérmica con exposición ósea. En Venezuela, los médicos privados le ofrecían un tratamiento sin grandes expectativas y a un precio muy elevado.

Lanz Fuentes, muy crítico en los últimos años con el Gobierno de Nicolás Maduro (al que acusa de falso socialista), dirigió una carta abierta al presidente quejándose amargamente de que Venezuela se haga llamar socialista cuando su hijo podía perder la pierna “por culpa de la medicina comercial privada y de la inoperante salud pública”.

En la misma carta, pedía al Gobierno que le permitiera ejercer su derecho a viajar con su hijo a través del convenio Cuba-Venezuela para servicios de salud puesto que, según pensaba Lanz Fuentes, la Isla es el “único país donde existe la posibilidad de salvarle la pierna”. Estaba entonces convencido de que el “socialismo es el de Cuba donde cada ciudadano recibe atención médica gratuita sea la patología que sea”.

Sus deseos se vieron cumplidos cuando, el 30 de marzo de 2015, viajó a La Habana tras ser incluido “en forma rápida” y a través de la ayuda de una funcionaria en el conocido convenio de salud.

Como todos los venezolanos, el hijo de Lanz Fuentes fue enviado al Centro Internacional de Salud La Pradera (construido como centro turístico a principios de siglo), que acoge a las personas que llegan en virtud de este convenio. Desde allí, son distribuidos a los centros en función de su patología. Al hijo de Lanz Fuentes le fue asignado el hospital Frank País tras serle diagnosticada una grave osteomielitis e infección de tibia que recomendaban una operación de urgencia. El diagnóstico fue completamente ratificado en el centro, pero la urgencia nunca llegó a serlo.

Treinta días después del ingreso, el joven seguía sin ser operado y su tratamiento se reducía a la cura de la infección con antibióticos. El motivo oficial era la falta de espacio en una habitación séptica, pero según el articulista, tras varios días de quejas y promesas incumplidas, un doctor acabó confesándole “la verdad (…), que mi hijo tenía que esperar entre tres y cinco meses ya que a los otros extranjeros que acudían a ese hospital y que pagaban en efectivo y en dólares había que darles preferencia”.

Decepcionado, Lanz Fuertes reprochó al médico su respuesta y argumentó que los venezolanos ya pagan al Gobierno de Cuba en petróleo y que éste ha contraído una deuda “mil millonaria en dólares” con sus compatriotas, a quienes debía otorgarse preferencia. La airada reacción le supuso un traslado a otro hospital, el Fructuoso Rodríguez, en el Vedado.

“Fueron 45 días de encerrados en un bello Resort en el cual podíamos movernos con libertad dentro de sus instalaciones, pero solo podíamos salir del mismo los sábados después de las 2PM hasta las 6 y los domingos desde las 9AM hasta las 6PM. De lunes a viernes el encierro era total”, lamenta Lanz Fuentes recordando sus días en el centro La Pradera. Al encierro se sumaba la constatación de que los enfermos que pagaban en dólares y en efectivo tenían prioridad sobre los venezolanos, para los que la atención era “gratis”.

Pero con todo, lo peor ha sido precisamente “la cuenta”. Aunque desde Venezuela le aseguraron que el convenio les garantizaba atención gratuita, les facturaron antibióticos, curas y vitaminas, además de la comida y la hospitalización. Dos cuentas de 7.800 dólares para su hijo y 4.800 él. “Lo que indica que la estadía de todos los que acudimos a Cuba el Gobierno cubano se la cobra bien caro a su principal aliado, nuestro alcahuete Gobierno venezolano”.

Le bastaron unos meses en Cuba a Lanz Fuentes para darse cuenta de “la verdad verdadera de la actual realidad cubana, todas las mentiras que nos dice el Gobierno de Maduro sobre el Gobierno cubano y el fabuloso sistema propagandístico que tienen los Castros para seguir engañando al resto del mundo”.

Esta noticia fue originalmente publicada en 14ymedio

Diario Las Americas

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>