Publicado el: Dom, Feb 1st, 2015

Cubanos aprenden inglés aceleradamente

Cuba: inglés para todos los gustos y precios

Cuando en Cuba aterricen tipos como Thomas, gringo pelirrojo de casi dos metros que asombrado mira y fotografía los edificios ruinosos en la parte antigua de La Habana, jineteras, vendedores de tabacos ilegales y taxistas clandestinos, le darán la bienvenida en un entrecortado inglés con acento estadounidense.

Ahora mismo el inglés está de moda en toda la Isla. En la avenida Santa Catalina, una calzada repleta de framboyanes en el sur de La Habana, en un edificio pintado de blanco y azul radica el colegio privado Britannia. Tiene dos aulas climatizadas con capacidad para 20 alumnos cada una y en su pared cuelgan televisores Samsung de pantalla plana.

Cuentan con una variada selección de los más importantes y novedosos cursos de la prestigiosa Cambridge University del Reino Unido. Ofrecen cursos para niños de 4 a 11 años, adolescentes y mayores de 18 años, También clases especializadas y de preparación para exámenes internacionales.

El claustro de profesores es de primera. Y a pesar que la inscripción cuesta 20 pesos convertibles y 10 cuc mensuales, la escuela ya cerró por capacidad para el curso 2014-2015.

Cuando usted charla con los padres de niños o jóvenes que estudian inglés en Britannia recibe un amplio registro de respuestas.

Ada, madre de una niña de 11 años, no concibe el futuro de su hija sin el dominio pleno del inglés. “Las clases son caras, 10 pesos convertibles al mes son la mitad de mi salario. Pero el futuro de Cuba va camino de integrarse a la esfera de influencia de Estados Unidos. Quienes no hablen inglés no podrán acceder a los trabajos mejor pagados”.

Yusnier, fanático incorregible de las nuevas tecnologías, lo tiene más claro. “Un tío que radica en Miami me paga los estudios de computación e inglés. Cuando tenga 20 años pienso marcharme de Cuba y trabajar en su empresa”.

Los cubanos de a pie no están siendo tan temerosos para adecuarse al nuevo escenario planteado por Obama como su régimen. Mientras los mandarines que asesoran al general Raúl Castro estudian sin prisa los pros y contras de implementar nuevas aperturas económicas que ampliarían la autonomía de sus ciudadanos, la demanda para estudiar inglés supera por mucho la oferta.

Tras el giro diplomático de Cuba y Estados Unidos el 17 de diciembre, un segmento amplio de jóvenes -y no tan jóvenes- se están apurando en dominar la lengua de Shakespeare. En la escuela Britannia a cada alumno se le entrega una memoria flash de ocho gigabytes con material didáctico, cuadernos, lápices y un bolso azul claro.

Migdalia, profesora del curso para niños, explica: “Tenemos más de 80 personas que asisten una hora de lunes a viernes. Nosotros garantizamos el aprendizaje correcto del idioma inglés en sus dos versiones, el británico y el estadounidense, incluso los modismos utilizados en ciudades como Nueva York o Miami”.

A medio kilómetro del colegio privado Britannia, en una casa de portal espacioso y un jardín con rosas, Adela ofrece clases de inglés para niños, jóvenes y adultos por 10 pesos convertibles al mes.

“Doy clases tres veces a la semana en dos horarios diferentes. Ahora mismo no tengo inscripciones. Aparte de los 10 cuc mensuales, el primer mes cobro 8 cuc por una colección de libros didácticos, DVD especializados y otros materiales de estudios”, señala.

Sólo en el municipio 10 de Octubre, el más poblado de La Habana con más de 213.000 habitantes, funcionan 60 colegios particulares para el aprendizaje del inglés.

“Súmale además 10 o 12 escuelas estatales que en horario nocturno ofrecen clases gratuitas y que en las escuelas primarias, secundarias y preuniversitarias el aprendizaje del inglés es obligatorio. La diferencia con las escuelas privadas, además de los precios, es de calidad. Los particulares superan por mucho a los colegios del Estado”, dice Gregorio, maestro de inglés en una secundaria básica.

No siempre fue así. En los años 70 del siglo pasado funcionaban unas pocas escuelas estatales especializadas. A mediados de la década de 1980, el aprendizaje del idioma inglés se suprimió del sistema nacional de enseñanza. “Fue una locura. Se adoptó el ruso, pero tuvo muy poca aceptación a pesar de que Radio Rebelde trasmitía cursos de ruso”, recuerda Renato, filólogo.

Pero con la caída del telón de acero comunista, la enseñanza del inglés regresó a las escuelas cubanas. A partir de 1994, con el auge del trabajo particular, miles de profesores y traductores de inglés comenzaron a dar clases como una forma de ganar dinero. Unos cobraban un peso convertible (un dólar) por clase, otros de 3 a 5 cuc al mes.

Según Carlos, un sociólogo habanero, el furor por estudiar inglés y otras lenguas en niños y jóvenes está motivado por el deseo de muchos padres de preparar a sus hijos para una probable emigración.

“No creo que nunca antes tantas personas estudiaran el inglés de manera seria y profunda. Detrás de esa pasión, además de aprender una lengua nueva, es prepararse por si se marchan a vivir a EEUU u otro país anglosajón. También está la parte técnica. Ningún profesional que se precie, informáticos o especialistas en las nuevas tecnologías, puede soslayar el estudio del idioma inglés. Más que una necesidad, dominar el inglés es imprescindible”, acota el sociólogo.

David, cubanoamericano que todos los años viaja a La Habana, dice que hace rato los cubanos se han puesto para los idiomas. “Están aprendiendo portugués, italiano, francés y alemán. En mi último viaje el idioma de moda era el ‘chino’. Pero el más demandado sigue siendo el inglés, que se ha convertido en una lengua universal”.

Con los nuevos aires que soplan en Cuba, jóvenes de cabeza bien amueblada como Jonathan, tienen entre sus metas aprender inglés y matricular en una prestigiosa universidad estadounidense.

“Muchos jóvenes en Cuba soñamos con una beca para estudiar en EEUU. Un título en cualquiera de sus universidades es un aval para obtener empleos bien remunerados. Ya no basta sólo con poder emigrar. Más que llegar, a mí me vale triunfar”, apunta.

Cubanos de a pie intentan aprender inglés a la carrera, al menos lo básico. Idania, jinetera, dice que cuando las calles de La Habana se llenen de americanos la prostitución se revalorizaría, “podré ligar un ‘yuma’ con frases aprendidas y en la cama gemir ‘Oh, my Good’, como veo en las películas porno”.

Joan desea emigrar antes de que vayan a eliminar la Ley de Ajuste Cubano. Por eso dedica cuatro horas diarias a estudiar el idioma con el método Inglés sin Barreras. “Quiero aprenderlo pronto. Cuba no va mejorar con las nuevas medidas de Obama. Esto no lo arregla ni el médico chino. El último que apague El Morro”.

Diario Las Américas

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