Publicado el: Vie, Mar 17th, 2017

De las panaderías expropiadas a la inexistencia del producto median dos semanas, con mucha suerte

escasez

Dos panaderías intervenidas muestran el desorden de la revolución

Clientes mostraron su descontento con la medida y aseguraron que pronto no habrá nada de pan para comer.

Parece un día como cualquier otro en el centro de Caracas, excepto por las grandes colas para sacarse el carnet de la patria en Plaza Caracas y el desorden y confusión que hay en dos panaderías que fueron intervenidas por la Superintendencia de Precios Justos (Sundde) con la excusa de que vendían los panes con base en un peso “engañoso”.

Este martes 16 de marzo los consejos comunales y los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), se encargaron de vender el pan a un “precio justo”. Sin embargo la orden de no hacer cola y ofrecer el producto durante todo el día no se cumplió, en al menos una de las panaderías.

En la avenida Baralt, una cuadra más arriba de Puente Llaguno, se encuentra la Mansion´s Bakery. El nombre del local se muestra entre bastantes colores, sin embargo lo que sucede ahí dista mucho de ser alegre. Hay un cartel gigante colgado a las afueras en las que informan que la panadería fue “recuperada por la comunidad” y muestran también los precios “especulativos” y los del “soberano”.

El pan canilla que costaba 220 bolívares ahora pasará a 200 bolívares, mientras que el pan “bollito”, que se vendía a 130 bolívares ahora tendrá un precio de 80 bolívares. Pero aunque el vicepresidente Tareck El Aissami aseguró que las panaderías deben ofrecer el producto todo el día, a la 1 de la tarde ya no tienen ningún tipo de pan. “En la tarde sacaremos más, pero para los CLAP y ellos lo distribuirán en las comunidades”.

Los nuevos “dueños” del negocio indicaron, como el superintendente William Contreras, que los panes que hacían pesaban 140 gramos en vez de 180 y que ahora la producción incluso se duplicó, aunque explicaban a todos los que llegaban preguntando que en ese momento “ya no queda pan”.

La molestia se nota en cada una de las personas que se encuentra a las afueras de la panadería. Nadie puede entrar, a menos que vayan a comprar otros productos como jugos o refrescos. Funcionarios del Gobierno del Distrito Capital y Guardia Nacional son los que custodian la zona. Hay otros encargados que no tienen identificación, pero son los más activos a la hora de explicar las bondades de la intervención, aunque más de un cliente responde que nada de eso servirá y que el comercio quebrará.

“Lo invitamos a que venga el lunes a comprar el pan”, le replica una de las muchachas creyentes de la revolución, a lo que el señor José responde: “claro, porque me va a dar hambre es el lunes y no antes”.

Mucha producción pero pocos panes

En esta panadería aseguraron vender siete mil canillas en horas de la mañana y que ya estaban horneando más para los CLAP, y luego de recordar la orden de vender pan a toda hora, uno de los funcionarios aseguró que otra parte será vendida a los que se acerquen al local. “Lo que pasa es que estamos en modo de prueba, pero todos tendrán pan”.

Se supone que ahora con la toma de estos locales no debe haber tampoco una limitación para comprar pan, todos deben poder llevarse la cantidad que deseen, pero aquí viene otro “pero”, solo venden tres por persona. “Imagínate una casa donde vivan cinco personas y solo te dan tres canillas, nos limitan la alimentación”, aseguró uno de los vecinos de la parroquia Catedral.

Limitación también hay en la panadería Inversiones Rol 2025, ubicada frente al Liceo Fermín Toro, donde hay grafittis de los colectivos amenazando defender la “revolución”. Solo venden una bolsa a 900 bolívares con 7 panes “de bollito”.

Desde un principio había discusiones entre los miembros de los consejos comunales, pues algunos no avisaron sobre la convocatoria y la idea, según ellos, es que todos los que están inscritos en la comuna puedan adquirir el pan.

“No se puede hacer cola, recuerden que no pueden hacer cola”, gritaba en más de una ocasión una de las voceras del consejo comunal “Cuna Libertador”. Pero por más gritos y recordatorios sobre la orden gubernamental, a los organizadores no les tocó otra cosa que organizar a la gente en una cola, donde les informaba sobre el precio y que solo podía ser cancelado en efectivo.

Mientras tanto, un vendedor de café de la zona aseguraba que jamás había visto tal desorden, y aunque reconoce que antes de la intervención se hacían colas, “esta panadería vendía pan todos los días, por lo menos dos veces y canillas, no estos panes chiquitos que no rinden”.

“Todo lo que toman lo destruyen. Imagínate que tú tengas un negocio de varios años y vengan y te lo quiten y lo maneje gente que ni sabe cómo es el proceso”, continuó el vendedor, mientras a esa misma hora un buhonero en Plaza Caracas vendía dos canillas por 800 bolívares.

Fuente: Tal Cual digital

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