Published On: sáb, Nov 18th, 2017

Demócratas y republicanos enfrentados en el Congreso por la reforma fiscal propuesta por Trump

Reforma fiscal mantiene a demócratas y a republicanos enfrentados
Implicará la reducción de miles de millones de dólares de los programas esenciales que ayudan a millones de estadounidenses, especialmente de aquellas familias latinas con ingresos inferiores a los 75 mil dólares

El sur de Florida sería uno de los lugares más afectados porque un alto porcentaje de su población apenas llega a los 56 mil dólares de renta media familiar

La reforma fiscal será un alivio para la clase media estadounidense pero, según opinan algunos estudiosos, podría azotar a las familias de bajos ingresos. El ejemplo que puso el presidente del Congreso, Paul Ryan, para explicar el impacto real de la reforma que tiene a republicanos y demócratas diametralmente enfrentados, tampoco ayuda mucho a la mayoría de los 55 millones de hispanos que viven y trabajan en este país.

El líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta se basa en una familia “típica” que tiene dos hijos y gana 100 mil dólares al año. El número de familias hispanas que alcanzan tal nivel de renta es residual en todo el territorio nacional, pero especialmente en la Florida.

Los vientos de cambio no han comenzado a soplar aún porque, aunque la Cámara de Representantes haya aprobado la mayor reforma fiscal de los últimos 30 años en Estados Unidos, aún debe lidiar con la fórmula que prospere en el Senado.

La actual administración celebró con júbilo su triunfo en el Congreso, el primero de Trump desde su toma de posición en enero. La mayoría de los críticos de la reforma realizada tras bambalinas y de forma prácticamente inconsulta, creen que su reflejo en el sistema fiscal será menos equitativo de lo que pretenden vender los republicanos.

El bolsillo de los latinos sufrirá

El bolsillo de las familias que no han llegado nunca a los 75.000 dólares al año, sufrirá. Quienes obtengan ingresos menores a tal cifra sí sufrirán subidas de impuestos. Casi un castigo por encontrarse en la franja de impuestos que se incrementan. Por ejemplo, quienes perciban entre 30.000 y 40.000 dólares al año, pasarán de pagar de 7,6% a 8,2% en impuestos federales bajo la nueva ley.

Según el informe oficial de UnidosUS, organización de referencia para evaluar las circunstancias económicas y políticas que afectan a los hispanos “el presupuesto propuesto comprometería los programas que ayudan a que los estadounidenses lleguen a fin de mes, incluso a millones de latinos”.

Para empezar, de aprobarse en el Senado la nueva reforma, el Gobierno lo tendría muy difícil para apoyar a las familias trabajadoras y a sus hijos con garantías, porque el presupuesto se rebajaría a unos límites insostenibles.

Los cambios al programa de seguros Medicaid [con el que se asiste a personas de bajos ingresos] y “la reducción sustancial de los fondos, empujaría a los estados a escoger entre restringir la elegibilidad o a reducir los beneficios”. Resultado, unos 18 millones de latinos quedarían sin cobertura médica sólo de ese programa.

Otro impacto negativo en el bolsillo de los contribuyentes con menos ingresos sería que se eliminaría la elegibilidad para el Crédito Tributario por Hijo para las familias que presentan su declaración de impuestos con un número de Identificación Individual del Contribuyente (ITIN, por sus siglas en inglés). Desde UnidosUS aseguran que ese crédito fiscal reembolsable a favor del trabajo y contra la pobreza hace que muchas familias puedan respirar después del periodo de declaración de impuestos. En total casi cuatro millones de niños latinos que son ciudadanos estadounidenses perderían esa oportunidad.

El Programa Suplementario de Asistencia Nutricional (SNAP, por sus siglas en inglés), uno de los fondos más sensibles para Florida y otros estados con alta presencia de inmigrantes se reduciría de manera drástica. Inmediatamente se pondría en peligro un programa que permite el acceso a alimentos y mejora el poder adquisitivo actual de 10 millones de latinos.

Las rentas más altas mejorarán sus ingresos

Más de 400 magnates respaldados con grandes fortunas firmaron un manifiesto solicitando que, por favor, les recortaran más impuestos. Aunque parezca el mundo al revés, esta reacción cobra sentido porque estas rentas altas conocen el sistema financiero por dentro y por fuera.

Firmantes de la carta como Steven Rockefeller, Ben Cohen y George Soros representan el 5% de estadounidenses más ricos. Ellos explican en su manifiesto llamado “Riqueza Responsable” que no necesitan más dinero del que tienen. También argumentan que las compañías estadounidenses han registrado niveles récord de ganancia, al punto de que los millonarios son más millonarios que nunca.

La razón es que el sistema tributario actual ya está hecho para incentivar la inversión y ha provocado que miles de familias sean proclives a convertirse en pequeños inversores y obtener a cambio beneficios. Si se le elevan los impuestos a las rentas más pobres, el propio sistema estará impidiendo que cada vez más familias decidan apoyar la realización de proyectos empresariales a cambio de ser pequeños accionistas.

Por esa misma razón, los dueños de las empresas más solventes de Estados Unidos prefieren incluso que pagar más impuestos si ese dinero es invertido en educación, investigación, infraestructuras y en asegurar la continuidad de programas públicos de salud. Quieren contribuir con los más desfavorecidos del sistema.

No es que de pronto los más ricos crean en un sistema económico y financiero liderado por el Gobierno, sino que acostumbrados a sacar cuentas de más de 10 ceros, saben que los niveles de pobreza y de inseguridad social podrían dispararse.

Trump no es Robin Hood

El plan de Trump es un misterio insondable. Se dispone a realizar una reforma fiscal en un país que posee una tasa de desempleo casi en niveles mínimos, un 3,4%. Casi pleno empleo. Tiene el aturdimiento de reducir los impuestos a los más poderosos y bajar la carga fiscal a las compañías que facturan millones y billones.

Todo, según él, para mejorar el bienestar de las clases medias (aquellas familias que ganan más de 100.000 dólares al año) y a las personas con menores ingresos (aquellos que ganan menos de 30.000). Pero según los informes del Pew Research Center, en esas franjas casi no hay nadie. Isaac Cohen, presidente del Directorio Ejecutivo de INVERway LLC, entrevistado por CNN en la edición Hispana de Dinero, opinó que “la reforma bajo las circunstancias actuales hará que la economía crezca y con ella, la inflación”.

Los buenos economistas saben que todo ello generará un agujero fiscal importante que solo se podrá solucionar con más deuda. Estados Unidos es uno de los países más endeudados del mundo actualmente a raíz de la última crisis económica y financiera. La deuda pública es muy elevada y la privada también. Según el último dato publicado, la deuda per cápita del país en 2016 se elevó a más de 50.000 dólares por habitante. O sea, pan para hoy y hambre para mañana para quienes no obtenga más de 5.000 dólares al mes por cada uno, viviendo en pareja.

El mundo al revés

Los demócratas insisten en que todo esto traerá recortes abrumadores para una economía en pleno proceso de recuperación en la que está en juego la estabilidad de millones de familias. También la propia pujanza económica de un país que necesita seguir siendo puntero en programas para los que China ya se está preparando.

Con la nueva reforma fiscal, los millones de los millonarios crecerán; las familias trabajadoras, pagarán y los impuestos aumentarán precisamente para quienes ya se lo ven negro para pagar la renta.

Los republicanos parecen estar siguiendo un plan fiscal que forma parte de una “agenda antiinmigrante, antilatino y antifamilia”, explica en su informe UnidosUS. Solo habría que traducir las dramáticas reducciones del gasto público con que pretenden paliar parte de la rebaja de impuestos, 86 millones de dólares menos para mejorar las oportunidades de empleabilidad, reducción de 409 en fondos de vivienda pública y asequible y rebaja hasta el ínfimo posible de fondos para el aprendizaje del idioma que, según su nueva normativa de inmigración, deben hablar todos los que lleguen.

La letra pequeña de la reforma fiscal es un látigo para las comunidades hispanas en los Estados Unidos, como DACA (Acción Diferida para los llegados en la infancia), TCLAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), la reforma migratoria y tantos otros programas en que demócratas y republicanos permanecen sin acuerdos y cada uno en su esquina, esperando dar el mejor golpe.

Fuente:diariolasamericas.com

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