Publicado el: Sab, Abr 16th, 2016

DESACIERTOS GEOPOLÍTICOS

bolivia
Mario Ichaso

Cuando la ideología política se sobrepone a los intereses comerciales suelen producirse errores irremediables. Seguramente que eran los ingleses quienes decían que los que dominaban los mares dominaban el comercio y quienes dominaban el comercio dominaban el mundo. Cada nación, dependiendo de su situación geográfica, su riqueza, su población, lucha por ubicarse en el lugar que más conviene a sus intereses, velando por no descuidar su economía – el intercambio comercial – que es la base de toda prosperidad.
Si Bolivia no posee mares como los británicos y tantas otras naciones del mundo, tiene un territorio plenamente consolidado en el macizo andino y en sus llanos, rico en minería, energía, y por lo menos, en dos tercios de su extenso territorio, apto para la agricultura y la cría de ganado. Si a eso le sumamos la tecnología, de la que no se podrá prescindir y habrá que obtenerla, no debiéramos preocuparnos por nuestro futuro, siempre y cuando sepamos elegir los mejores socios entre las naciones, es decir los países que más convengan a nuestros intereses.

Bolivia, desde hace una década, ha tomado precisamente el camino inverso a lo aconseja el buen criterio. Poco le ha importado perder mercados a cambio de hacerse notar en la política internacional. Un mesianismo absurdo, creer en la posibilidad de liderazgos continentales y hasta mundiales, ha hecho que nuestro país haya dejado de lado grandes posibilidades comerciales y se haya inscrito en asociaciones de países paupérrimos donde S.E. podía sentirse a gusto junto con otros líderes antiimperialistas de quienes quedó prendado a poco de asumir el Gobierno.

De ahí que Bolivia repudió los tratados de libre comercio con EE.UU y la Unión Europea, debilitó a la Comunidad Andina y desestimó a la Alianza del Pacífico, pero ingresó con gusto al club de las naciones más pobres del continente, como por ejemplo, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Desde el punto de vista político no mantuvo las mejores relaciones con la Organización de Estados Americanos (OEA) y, por el contrario, fue entusiasta forjadora de la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), que tenía – y tiene todavía – el propósito de constituir una OEA sin la presencia norteamericana.
EE.UU. fue siempre, para el gobierno del MAS, la nación con la que no se debería tener el menor contacto, como el país que nos infectaría todos los males. El ALBA y UNASUR son un triste ejemplo, del que Bolivia no obtendrá ningún beneficio que no sea el de haber contribuido al endiosamiento de Hugo Chávez y el interés de la Cuba anterior al restablecimiento de relaciones diplomáticas con la Unión. Hasta dejamos de lado la ATPDEA, perdiendo el mercado estadounidense y llevando a la quiebra a muchas empresas textileras y manufactureras. Ni Venezuela ni Brasil cumplieron con el compromiso de absorber nuestros textiles y liquidamos esa próspera industria.

La fobia anti-norteamericana nos ha llevado hacia China, Rusia, la India, lo que está muy bien, pero se pudo hacer sin excluir a la primera potencia del mundo. No existía ninguna restricción en ese sentido. Las naciones inteligentes que tienen una diplomacia definida, basada en políticas de Estado, se vinculan con todos los países posibles pero sin dejar a un lado a un coloso como los EE.UU. Debemos reconocer, además, que ha sido el Gobierno nacional quien ha provocado permanentemente a los norteamericanos, buscando el aplauso de los socialistas del siglo XXI, que, bajo cuerdas, transaban con el “imperio”.

El ALBA se está muriendo sin pena ni gloria al no existir ni los dólares ni el petróleo a precio de regalo que daba Chávez. Sin eso, las islas caribeñas no tienen nada que hacer en ese club. Seguramente que S.E. asistirá a un par de reuniones más con sus cofrades antillanos, pero se dará cuenta de que, sepultado Chávez y con Maduro políticamente moribundo, nada tiene que ganar y que no vale la pena ir a hablar del mar, de la coca, o contra los gringos, con quienes ya perdieron interés de escuchar esos temas.

UNASUR, el pretendido instrumento político del Foro de San Pablo, va por otro camino bastante culebrero. Constituido después del ALBA, no le sobrevivirá por mucho tiempo. No ha logrado remplazar a la OEA y si es así no tiene sentido su existencia. UNASUR se constituyó para que fuera una OEA sin gringos, lo que significaba un organismo sin importancia. Los cráneos de la geopolítica masista han perdido el tiempo miserablemente.

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