Published On: mié, Jun 4th, 2014

Desde el terrible mundo de las drogas

 

“He sido adicto a las drogas y estos son algunos episodios de mi vida”

Por: Rafael ………*

Son las 05:30 de la mañana y recién llego a mi casa. Lo hago porque ya no tengo más dinero y no se a quien más puedo robar para obtenerlo. Me observo y me encuentro físicamente despreciable. Sé que mi olor es una espantosa mezcla de alcohol, tabaco y efluvios de sustancias alucinógenas. Para este momento la fuerza de mi vicio es tal que ha sometido, extinguido y dominado la vitalidad de mi espíritu. Mientras que para todo el mundo es evidente que la adición se ha apoderado y me ha dominado, yo soy el único que no pareciera verlo así. Yo estoy viviendo en un estado de disolución y de total rechazo y negación.

Para no despertar a mi madre, quien tiene un largo día de trabajo por delante, comienzo a trepar, muy sigilosamente, para tratar de penetrar por la ventana de mi dormitorio. Estoy muy borracho, he ingerido muchas píldoras y he fumado crack toda la noche. En ese estado no puedo advertir que puse las manos más allá del borde de la parte interna de la ventana. Mis manos se deslizan y caigo hacia dentro de la habitación de cara contra mi escritorio, lo derribo y se produce un ruido estridente.

Ahora mi pobre y consecuente madre se despierta, corre hacia mi dormitorio y tenemos una mas de nuestras interminables discusiones. Trato de mentir y excusarme para tranquilizarla; todo el tiempo miento acerca de todo. Comienzo a creer en mis propias mentiras y mi vida se convierte en solo mentiras que se repiten una y otra vez.

Es difícil creer como un adolescente saludable formado en el seno de una buena familia, que ha disfrutado del apoyo moral de sus parientes y siempre ha tenido todo lo que ha querido y necesitado, termine de este modo, con tantos problemas.

Mi nombre es Rafael y soy adicto; esto es parte de mi historia. Tengo 20 años y he estado encarcelado desde enero del 2013. No voy a escribir sobre todas las cosas horribles, cosas desmoralizantes que llevé a cabo para obtener y usar las drogas y las cosas reprochables y desvergonzadas que hice mientras estuve consumiendo drogas; pero ahora estoy escribiendo sobre la solución. Ello me fortalece.

Primero traté de “limpiarme” cuando tenía 14 años”. Desde esos años me he convertido a varias religiones y he estado en diferentes programas de rehabilitación por consumo de drogas. Finalmente, me di cuenta de que mi solución no está en ningún programa de rehabilitación y que el Dios que he buscado tan desesperadamente no se encuentra en una religión o en una iglesia. La solución se encuentra en lo profundo de mí mismo y que el Dios de mi entendimiento es tanto trascendente como inmanente; está tanto dentro de mí como en todas las cosas.

EL está siempre presto a oír mis oraciones y a ayudarme de acuerdo a la fuerza de mi fe. Es verdad que las religiones y programas de rehabilitación te proporcionarán buenos métodos para cambiar y te darán asistencia y te animaran pero, al final del día, solo eres tú quien posee la llave dentro de ti mismo para abrir esa puerta cerrada que me llevara por el sendero del cambio.

El paso más difícil que tuve que dar fue el de aceptar que era un adicto y que mi vida era totalmente inmanejable. Mi propio ego me hacia mantenerme indiferente diciéndome a mí mismo que yo estaba bien y que eran los demás los que tenían problemas y situaciones difíciles. ¡Pero no yo! Entonces trataba de luchar contra ese yo interior que parecía superior a mí mismo. Así fue que adopte un principio, una guía para mi vida:

¡Todo el esfuerzo que destine para acallar esa voz de mi propio ego determinará el tamaño de la recompensa de la cual se beneficiará mi vida!

Después de muchas oraciones, recogimiento, meditación e introspección, había llegado a la conclusión de que nunca sería capaz de abandonar las drogas y lograr vencer mis pensamientos y mi forma de sentir. ¡Esos eran mis peores enemigos! Básicamente, yo era el más grande enemigo de mi mismo y estaba completamente en contra de mí sin haberlo advertido. Yo había, sin dudas, creado las horribles condiciones y circunstancias que ahora me rodeaban determinadas por mi negativa forma de ser.

Sin saberlo, yo era mi propia víctima. Mi estima personal y mi sistema de creencias eran muy pobres y estaban totalmente enfrentadas contra cualquier esfuerzo o intento que pudiera producir un cambio verdadero en mi vida.

¿Cómo puede alguien realmente cambiar cuando él mismo no cree que es lo suficientemente bueno o que ni siquiera es capaz de llegar a serlo?

Pero entonces decidí cambiar y transformar mi corrosivo complejo de inferioridad, basado en un sistema de creencias y actitudes emocionalmente negativas. También, ahora lo entiendo, que el proceso de cambio comenzaba, en primer lugar, con revisar mi propia manera de pensar. ¡Puedo ser y hacer lo que inscriba en mi mente; soy el hacedor y diseñador de mi vida!

Dice James Allen: “Lo que un hombre piensa con el corazón determina como es él”. La clave es creer y tener fe. Jesús dijo: “de acuerdo a vuestra fe, así les será concedido”. Cualquier cosa y todas las cosas son posibles, decía San Juan Pablo II y afirmaba: “Puedo hacer todo a través de Cristo, quien me da las fuerzas”.

He adoptado esos principios como guías para cambiar mi vida. Como resultado he comenzado a quererme nuevamente. Sé que debo ser cien por ciento sincero, genuino y autentico conmigo mismo y enfrentar aquellas cosas crueles y horribles que hice en el pasado. Solicitar de Dios su perdón y también, mas importante aun, perdonarme a mí mismo. ¡Solo entonces será posible que salgan de mi vida la vergüenza y el complejo de culpabilidad con el que he cargado por tantos años!

El próximo reto que tengo en mi camino me espera dentro de algunos pocos meses, si Dios lo permite, volveré a iniciar un programa de rehabilitación por consumo de drogas.

Por último, si alguien se ve reflejado en estas cavilaciones sobre mi historia quiero que sepa que no está solo:

¡Que nunca es demasiado tarde para pedir ayuda y lograr el cambio en su vida!

 

 

*Joven escritor norteamericano. Este artículo es parte de un relato sobre las experiencias personales del autor  en el mundo de la drogadicción. Es un testimonio valiente de un proceso existencial que él encara con decisión y firmeza. No se esconde en el trillado argumento de acusar a la sociedad o a sus padres de su drama personal.

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Displaying 6 Comments
Have Your Say
  1. Mima dice:

    La vida esta llena de obstaculos pero peor aun cuando uno mismo la llena de complicaciones y obstaculos….que ejemplo mas grande nos da este muchacho, donde finalmente reconoce en el hueco que se encuentra por el mismo, por el mismo complicarse la vida….por eso hay que tener siempre a DIOS presente en nuetras vidas y pedirle a el que nos ilumine, nos guie, nos lleve de la mano para poder seguir este camino de obstaculos que tiene la vida…. BENDICIONES a tan maravillloso muchacho y que Dios te proteja hoy y siempre.

    Nunca dejes de tener FE!!!

  2. AURORA dice:

    GRACIAS RAFAEL, TU TESTIMONIO ME HIZO LLORAR, HERMOSO Y VALIENTE .. QUE DIOS SIEMPRE TE SIGA GUIANDO PORQUE TIENES EN ESE CAMINO DURO, UNA MISION MUY IMPORTANTE EN ESTA VIDA…NUNCA MIRES ATRAS, SIGUE POR ESE SENDERO, TENDRAS UNA BELLA RECONPENSA, GRANDESIMA, AL SABER QUE MUCHOS JOVENES COMO TU SEGUIRAN TU EJEMPLO….NO PARES, SIGUE LUCHANDO, ESCRIBIENDO, POR EL DOLOR QUE HAS PASADO Y POR AQUELLO JOVENES QUE COMO TU HAN QUERIDO SANAR SUS VIDAS HAN BATALLADO HAN SUFRIDO CONTRA ESE TERRIBLE MAL DE LA HUMANIDAD Y NO HAN TENIDO EL CORAJE, NI LA VALENTIA QUE TU HAS DEMOSTRADO…TU ERES UN EJEMPLO, ERES UNA BENDICION, ESTA EN TUS MANOS TIENES EL PODER QUE DIOS TE ESTA INDICANDO..NO OLVIDES QUE LA VIDA NOS TRAE CAMINOS TORCIDOS PERO TODO ESTO NOS SIRVE PARA CRECER ESPIRITUALMENTE DAR Y SER MEJOR…ESA ES TU MISION…MIS BENDICIONES EN GRANDE Y DE NUEVO GRACIAS… FUERZA….AMEN

  3. Lucrecia Morales García dice:

    Lecciones de vida…
    Rafael es un valiente, pero también, ahora, es un sabio. Concuerdo con él en varios aspectos: 1º La mayoría de la gente tiene una baja autoestima que conspira contra sí misma. Bajo tales condiciones, el éxito es imposible. 2º La fe —la verdadera— es la única que puede salvarnos; la fe en nuestras capacidades, y ante todo, la fe en Dios. 3º La única motivación posible, es la que nos llega desde adentro; desde el corazón 4. Todos tenemos nuestras luchas personales —ninguna de ellas simple— pues todos también llevamos nuestros demonios y fantasmas internos, pero el amor lo puede todo. Dios te bendiga, Rafael ¡lo vas a lograr!

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