Published On: lun, May 20th, 2019

Desfachatez chavista: no hay gas doméstico, por Eduardo López Sandoval


De la distancia abismal que hay entre el lenguaje escrito y las expresiones orales en vivo hoy somos víctimas. De este problemita se ha escrito bastante, hoy, sin especiales aspiraciones de sentar cátedra, jurungaremos entre dichos y escritos…

Cuando decimos que tal o cual cosa va a durar corto tiempo decimos:

-¡En un ratico!

El diminutivo de rato puede significar seis minutos, seis horas, seis días o seis años, si nos referimos al tiempo en que servirán el café, a la semana que pasarás en el Cajón de Arauca Apureño, o al ratico que dura la carrera en la UCV para ser Médica Cirujana.
Esta temeraria zambullida en el profundo océano de la lengua española, la diferencia entre la expresión oral y lo escrito, la aprovechamos para verla como un resquicio por donde colamos la reseña de un vocablo llanero –o quizás venezolano, no sé, ustedes dirán-, con el que nos referimos a las secuelas que sufre el venezolano común, no enchufado, por las adversas consecuencias del Gobierno Bolivariano. Esta es la palabra con la que se nos representa a la mayoría de la población venezolana, para explayar el hambre evidente, es:

-¡Estás entecado!

Entecado, entecada. Buscamos la palabra en la Real Academia de la Lengua y no está aún, pero con significados muy parejos al nuestro se encuentra en Argentina y Uruguay, para quienes significa: “Que padece enteque, una enfermedad microbiana del ganado que se manifiesta a través de diarreas intensas”. En México es: “Se dice de la persona que está enferma, debilucha o pálida; o que se queda encerrada en su casa sin hacer nada”, www.definiciones-de.com

La generalidad de los venezolanos estamos entecados; los enchufados no, están gordos. Todo este disgregado introito es para referirnos a la gobernadora chavista del Estado Monagas, que no es una entecada. Con los cachetes suficientes, -como los de un mato pollero decimos en el Llano Colombovenezolano-, que denotan que no le ha faltado ni una de las tres papas diarias en los últimos 20 años, que no ha hecho nunca una cola para comprar nada. Nunca nada. Que nunca ha padecido una caja CLAP. La no entecada funcionaria declara, rodeada de un rollo de kilómetros de cables de televisoras y de aparaticos sin cable, que los periodistas acercan a su boca como seguros de que de su lengua saldrá la solución de una bombona de gas para todos y cada uno de los monaguenses no enchufados, pero los desilusiona. Yelitze Santaella declaro con desfachatez, palabras más, palabras menos:

-La razón por la cual no les llega el gas al pueeeblo, es por culpa del bloqueo del imperio que no permite que los barcos que traen el gas para Venezuela puedan llegar a nuestros pueeertos.
La desfachatez la escribimos en el sentido de “descaro, desvergüenza”, tal lo receta la RAE, la misma que usó el Interfecto para en algún momento decir que los esteros de Camaguán pertenecían al Estado Apure, aseveración que a los guariqueños pudo no incomodarnos, pues conocemos, conscientes estamos, de la supina, crasa, obesa, ignara y gorda ignorancia de los funcionarios que usurpan las funciones del Poder Ejecutivo. Pero sí nos preocupó en aquella oportunidad, en la que en cadena nacional nos arrebataban el hermoso paisaje de los Esteros de Camaguán, porque los guariqueños ya tenemos la experiencia de otro dictador, en este caso Gómez, que nos arrebató al pueblo de Barbacoas, en un cambalache que privó a Calabozo de su condición de capital.

El descaro de hoy, el del la Gobernadora, se gana la siguiente aclaratoria.

Señora Gobernadora, Venezuela es el país del mundo con la mayor reserva de gas, es el mayor descaro que usted culpe a un tal bloqueo económico de la ineficiencia de su gobierno en suministrar a su población el elemento que abunda hasta el punto que el fundador de esta manera de desgobernar, el chavismo bolivariano, en algún momento cumbre de sus desafueros, prometió que iba a construir un gasoducto que llevaría este elemento desde las tierras que usted gobierna, a Argentina. Seguro que desde el lugar desde donde usted hizo estas infelices declaraciones, en el subsuelo, hay suficiente gas para suministrarle gas doméstico por los próximos mil años a Venezuela. Levante la mirada hacia el horizonte desde donde usted se encuentre al momento de leer estas letras, Señora, y verá los mechurrios que queman el gas que sobra en los pozo de petróleo, cuando se dice que sobra es porque es desecho, es basura. Así es de abundante el gas en el país que usted gobierna, señora. Y este gas que se quema por desecho, es el mismo que usan sus sirvientas para cocinar la comida que le tiene así sus cachetes. Este gas es natural, no requiere especiales tratamientos. De tal manera que Venezuela no importa gas, no ha comprado nunca al exterior y es improbable que lo haga en el tiempo natural por venir.

Señora Gobernadora, a su orden.

Eduardo López Sandoval / eduardolopezsandoval@yahoo.es

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