Publicado el: Lun, Ago 31st, 2015

Desmantelan banda venezolana de “apartamenteros” que robó 4 millones de dólares en Miami

Cuando menos lo esperaban, Alberto Colmenares y Carlos Depablos cayeron arrestados en el Aeropuerto Internacional de Miami poco antes de abordar el avión en el que pretendían fugarse a Venezuela.

Era la tarde del pasado viernes 21 y agentes de un equipo especial de varios departamentos de la Policía capturaron a dos de los integrantes de una banda de al menos cinco venezolanos que desde el año pasado, según las autoridades, ha robado unos $4 millones en joyas y dinero en efectivo de una treintena de lujosos apartamentos del sur de la Florida.

“Estos hombres eran muy sofisticados y estaban muy bien organizados”, dijo el sargento Lensley Noel, detective de la policía de Bay Harbor, un municipio costero de Miami-Dade. “Ellos venían específicamente de Venezuela a robar [apartamentos de] condominios de lujo en Miami-Dade, Broward y Palm Beach”.

Pero Colmenares, de 34 años de edad, no es un novato en el robo de viviendas de lujo. El fue procesado por la justicia de su país en el 2007 por el robo de joyas y cerca de $230,000 en efectivo del penthouse de un banquero, en el Alto Hatillo, una exclusiva urbanización de Caracas.

Once relojes de diferentes marcas y dos pares de gemelos habían desaparecido del penthouse que, junto con su familia, ocupaba un alto funcionario del Banco Occidental de Descuento, de acuerdo con las pesquisas realizadas por agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), en Venezuela.

Del dinero no quedó rastro, pero buena parte de las joyas aparecieron en Maracay, en el apartamento 3F del edificio Apamate, que Colmenares ocupaba a un costado de la 5ta Avenida.

“El ciudadano alegó que dichos relojes y yuntas [gemelos] se los habían dado a guardar hace varios días una persona de quien no quiso aportar datos sobre su identidad ni de dónde podía ser ubicado”, según señala el expediente S5-08-2343 que reposa en el Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas.

Las cámaras de seguridad del complejo residencial Mirador del Hatillo, al sureste de Caracas, captaron a Colmenares durante ese crimen. Pero de aquel capítulo, nadie quiere hablar en ese edificio. El vigilante de la garita no da chance a hacer preguntas sobre el incidente.

“Aquí ya no viven los dueños de ese apartamento”, dijo el custodio. Ni siquiera hay la posibilidad de consultar a la conserje. “[El dueño] se fue del país”, añadió.

Tampoco están los ladrones, se fueron a robar a Miami.

La banda

Pero Colmenares y Depablos no actuaron solos en sus atracos en el sur de la Florida. La banda, según la policía, también la integran Wilmer Gamboa, de 45 años; Andrés Solano, de 36; y Eduardo Martínez, de 44. Todos ellos también fueron arrestados. Un sexto miembro del grupo se mantiene prófugo y su identidad no ha sido revelada para no entorpecer los esfuerzos por capturarlo.

Todos los integrantes de la banda entraron varias veces a Estados Unidos y, de acuerdo con las pesquisas policiales, solían viajar a Venezuela con parte del botín. Cuando las autoridades detectaron que los criminales regresaron a Miami, empezaron a seguirlos.

El pasado jueves 20, desde las 6 a.m., agentes encubiertos de la policía de Fort Lauderdale montaron vigilancia a Gamboa y Solano. Ambos se desplazaron en un vehículo rentado desde Sunrise hasta la exclusiva ciudad de Key Biscayne. Alrededor de las 5 p.m., los dos entraron al edificio Crandon Tower, forzaron la cerradura de un apartamento y robaron varias pertenencias del propietario, que no se encontraba durante el incidente.

Poco después de que los ladrones cruzaron el puente Rickenbaker Causeway, para salir de Key Biscayne, los agentes los interceptaron en La Pequeña Habana. Allí encontraron que los sospechosos tenían en su posesión objetos robados minutos antes.

El quinto integrante de la banda, Martínez, fue arrestado el domingo pasado en Doral, de acuerdo con los reportes policiales.

Un par de semanas antes, Colmenares y Depablos habían sido filmados por las cámaras de seguridad de un lujoso edificio en Fort Lauderdale. Ellos son acusados de robar un apartamento en una exclusiva zona residencial rodeada de canales de cara a Las Olas Boulevard, de acuerdo con reportes policiales facilitados por la Oficina de la Procuraduría de la Florida, con sede en Tallahassee.

El atraco en Bay Harbor

El 15 de marzo, Colmenares y Depablos llegaron en una camioneta rentada, una Toyota Highlander blanca al edificio Seascape Club Condo, ubicado a solo una cuadra de la estación policial de Bay Harbor.

Colmenares y Depablos lograron colarse al edificio por una puerta trasera de servicio y luego de forzar una puerta de vidrio del patio posterior lograron ingresar al apartamento de Christina y Rodolfo Kellerman. Depablos permaneció en el patio para vigilar, mientras que Colmenares entró y removió una caja fuerte y mercancía por unos $400,000. Desde dinero en efectivo y joyas familiares, de acuerdo con el reporte policial.

Rodolfo Kellerman, nicaragüense de 75 años, rehusó el jueves ofrecer declaraciones a el Nuevo Herald ya que la investigación se mantiene en curso. Cuatro días antes su esposa expresó su malestar por la acción de la banda.

“Todo esto es muy doloroso”, dijo Christina Kellerman durante una conferencia de prensa en Bay Harbor. “Por un lado uno se siente que [su intimidad] fue violada […] Sientes que has sido observada. Uno no sabe por qué le ocurre a uno y no a alguien más”.

De acuerdo con el reporte del arresto, tanto Colmenares como Depablos confesaron ser los autores del robo.

Incluso, según el informe elaborado por el detective Noel, cuando Colmenares fue capturado en el aeropuerto tenía en su posesión mercadería que había sido robada en Palm Beach, Broward y Miami-Dade.

Tanto Colmenares como el resto de los detenidos tienen domicilio registrado en Maracay, capital del estado Aragua, donde los comisarios del Cicpc ignoraron los llamados que pedían luces sobre la banda de delincuentes “made in Venezuela”, que se metía a robar los condominios del sur de la Florida.

Ni siquiera en Caracas hubo forma de que la policía científica diera luces sobre el tema. Tampoco en los tribunales de la República Bolivariana, donde Colmenares aún tiene un juicio pendiente por las joyas robadas en el 2007.

En septiembre del 2008, una corte de apelaciones en Caracas ratificó una decisión previa que le permitió a Colmenares ser juzgado en libertad. Sin embargo, la medida lo obligaba a presentarse “cada ocho días ante la oficina del Alguacilazgo”.

Colmenares logró ese beneficio gracias a que la ciudadana Yaritza Machado se presentó como fiadora. Pero en vez de entregar recibos de su domicilio requeridos para realizar el proceso, presentó los de un viejo conocido: los de Carlos Depablos, el mismo compañero de faenas con quien Colmenares estuvo a punto de abordar el avión en Miami para fugarse a Venezuela.

Joseph Polizuk es reportero de la plataforma venezolana de investigación periodística Armando Info

EL NUEVO HERALD

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