Publicado el: Dom, Oct 22nd, 2017

Desmovilizados de las FARC crean su propio pueblo socialista

Héctor Ramírez, pueblo de exguerrilleros

‘Héctor Ramírez’ fue como llamaron los exguerrilleros a su espacio de reincorporación y a su pueblo.

Así es la vida en el primer pueblo socialista del país
EL TIEMPO recorrió la zona donde se asentaron 200 exguerrilleros. Tienen restaurante y biblioteca.

Diario El Tiempo

Hace apenas dos meses, en el sur del Caquetá nació el que es considerado el primer pueblo de los excombatientes de las Farc. 

Entre quebradas y montañas, en la antigua zona veredal de Agua Bonita, en La Montañita (Caquetá), se asentaron cerca de 200 excombatientes que, luego de haber dejado las armas en este mismo territorio, construyeron sus casas, asignaron roles de trabajo y crearon una economía en la que los recursos son repartidos por igual entre la comunidad. Es un pequeño pueblo socialista administrado y habitado por desmovilizados.

Todo es trabajado por y para los habitantes de la zona Héctor Ramírez, como bautizaron al pueblo, en honor a un líder guerrillero del bloque sur de las Farc.

La urbanización tiene alrededor de 60 casas hechas en ‘drywall’ y levantadas sobre bases de concreto, en cada una de las cuales viven entre cuatro y cinco personas.

Aunque las de los exguerrilleros son edificaciones sencillas, el lugar es limpio, digno. Mejor que algunos cinturones de los centros urbanos del país, donde las casas son levantadas entre los desechos.

Las viviendas farianas cuentan con energía eléctrica, un incipiente acueducto y en algunas de ellas hay hasta antenas de Directv. Atrás quedaron los fuertes entrenamientos de guerra, las prácticas de tiro y las estrategias de combate.

Cada exguerrillero trabaja desde temprano en alguno de los proyectos colectivos creados por ellos mismos

Lo que sí se mantiene es la estricta disciplina. Cada exguerrillero trabaja desde temprano en alguno de los proyectos colectivos creados por ellos mismos.

El pueblo cuenta con una panadería, una miscelánea, un restaurante, una ebanistería, una cancha de fútbol, una de tejo y una gallera. También hay alrededor de ocho hectáreas de cultivos de piña, plátano y yuca y una biblioteca.

Esfuerzo en comunidad

Los proyectos fueron construidos con los dos millones de ayuda inicial que el Gobierno les otorgó a los excombatientes para iniciar su proceso de reincorporación.

“Lo que hicimos fue crear un fondo; entre todos pusimos un millón de pesos, y con eso empezamos a hacer esos pequeños proyectos colectivos”, explicó Ximena Narváez, delegada en el Consejo Territorial de Reincorporación.

La designación de los roles de trabajo está a cargo de una asamblea, instancia en la cual se resuelven los problemas de la comunidad. “Aquí trabajamos de manera colectiva; cada persona tiene un rol, ponemos unos responsables para atender los proyectos productivos. En asamblea se aprueba quién va a manejar la panadería, quién va a manejar el restaurante, y las ganancias que produce ese negocio son para el colectivo, para solucionar las necesidades prioritarias”, dijo Narváez.

Todos los lunes, la asamblea se reúne y define las actividades que se van a realizar durante la semana, entre las que se encuentran actos culturales, adecuación de espacios comunes o el recibimiento de grupos de estudiantes que visitan la zona.

Bienvenidos al futuro

Los excombatientes han convertido su pueblo en un sitio turístico. Cada fin de semana reciben grupos de personas que van a conocer el proceso de reincorporación, a quienes les ofrecen un completo menú de almuerzo, por siete mil pesos, diferentes clases de pan y bebidas preparadas por ellos mismos. Los recorridos han sido un éxito.

“Ya tenemos copada la agenda de esta semana”, expresó una de las líderes encargadas de agendar las actividades en el territorio.

Los 620.000 pesos que cada exguerrillero recibe mensualmente como auxilio del Gobierno son reinvertidos en la comunidad, pues allí mismo compran los alimentos y los implementos de aseo que necesitan para su supervivencia.

Desde La Montañita hay que recorrer por lo menos 40 minutos en carro por una trocha para llegar al ‘pueblo fariano’, que cuenta con un puesto de salud y una escuela en la que cinco profesores dictan clases de primaria y bachillerato a los exguerrilleros.

Algunos habitantes de la vereda Agua Bonita prefieren comprar sus productos en alguno de los negocios de las Farc que ir hasta el casco urbano

Por eso, algunos de los habitantes de la vereda Agua Bonita prefieren comprar sus productos en alguno de los negocios de las Farc que ir hasta el casco urbano.

Aunque la relación de los exguerrilleros con la comunidad de las demás veredas es armónica, poco a poco han ido aflorando conflictos.

Algunos pobladores han denunciado que los cultivos farianos han invadido otros terrenos, más allá de la zona que inicialmente les había sido asignada.

Pero los excombatientes argumentan que las tierras se las dejó trabajar un padre de La Montañita y por eso han arrancado a cultivar sin ningún problema alrededor de la zona.

“Necesitamos que el Gobierno nos aporte la tierra y elabore planes que nos den la posibilidad de seguir desarrollándonos como comunidad”, aseguró Olmedo Vega, uno de los encargados de los cultivos farianos.

Vega explicó que hasta el momento han venido trabajando “de la manera más artesanal”, pues no cuentan con la maquinaria ni los insumos para producir en mayor cantidad.

“Lo que estamos haciendo es por el cúmulo de conocimientos que tenemos como campesinos”, dijo el excombatiente.

Uno que otro niño ya se ve en el ‘pueblo fariano’; las familias de los excombatientes empezaron a llegar desde algunas partes del Caquetá con el objetivo de quedarse en la zona. La idea de los excombatientes es asentarse allí.

Esa es su nueva casa, en la que están plasmando su economía y sus proyectos de vida. Ese es su territorio: el pueblo de las Farc.

Historia fariana en una biblioteca

Biblioteca Popular Alfonso Cano

La biblioteca Popular Alfonso Cano fue inaugurada el pasado fin de semana.

Foto:  EL TIEMPO

La larga historia de vida armada y política de las Farc se encuentra condensada en un recinto de apenas seis metros cuadrados.

Se trata de la Biblioteca Popular Alfonso Cano, inaugurada el pasado fin de semana por excombatientes de esa organización, en proceso de reincorporación en la vereda Agua Bonita, de La Montañita (Caquetá).

El recinto, abierto al público, cuenta con textos de lo que ha sido el trasegar histórico de las Farc: sus estatutos, sus líneas ideológicas y la biografía de sus fundadores.

Pero también hay textos sobre política, enseñanza de ciencias sociales, matemáticas, historia de Colombia y cuentos infantiles.

Los textos fueron donados por la comunidad para apoyar el proceso educativo de las cerca de 200 personas que hacen su paso de las armas a los libros en esta zona.

En la construcción de la biblioteca se hicieron presentes estudiantes universitarios, excombatientes y vecinos del sector.

El pequeño recinto tiene en su colorida fachada los rostros de algunos de los más emblemáticos líderes de la antigua guerrilla de las Farc, entre los que sobresalen Alfonso Cano, Manuel Marulanda y Simón Trinidad. La idea de los excombatientes con este proyecto es no dejar morir su ideología e impregnar, desde su nuevo pueblo, y ahora sin armas, su visión de país.

JAVIER FORERO Y ANGIE MICHELL QUIÑONES
Enviados especiales EL TIEMPO
La Montañita (Caquetá

 

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