Publicado el: Jue, Oct 26th, 2017

Destacados líderes repúblicanos elevan las críticas hacia Trump

La enésima rebelión republicana contra Trump
Destacados senadores del partido han elevado las críticas hacia su polémico presidente

Parece una rebelión. En el transcurso de unos días, destacados políticos republicanos han atacado con dureza a su presidente y presidente de todos los estadounidenses, Donald Trump. Lo consideran la antítesis de los valores del partido fundado por Lincoln. El expresidente George W. Bush le lanzó criticas veladas hace unos días al alertar de los peligros del fanatismo; el senador Jeff Flake, de Arizona, inflamó el martes Washington con su “Tengo hijos y nietos. No seré cómplice de Trump”; y el veterano John McCain, candidato presidencial en 2008, es tan beligerante que hay quien lo llama con sorna “jefe de la oposición”.

A estas puyas se suman las críticas que se ha cruzado con el senador Bob Corker, presidente del comité de Exteriores, insólitamente descarnadas: el senador acusó a Trump de ser un presidente “totalmente mentiroso” e “incapaz de estar a la altura de las circunstancias” y este le respondió tachándolo de “incompetente”. Lo grueso de todas estas palabras entre compañeros de partido invita a pensar que, esta vez, la rebelión republicana puede ir en serio. La experiencia dice que al final los republicanos acaban cerrando filas con Trump, contra viento y marea. Pero ahora hay un elemento muy presente en el ambiente: dentro de un año se celebran las elecciones legislativas.

La intervención de Flake, representante del ala más centrista, además, era un aviso para el mandatario: anunció en el pleno del Senado que no se presentará a la reelección en 2018. Eso le da una libertad muy incómoda para Trump en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría (52 de 100 miembros) pero donde el presidente ha encontrado resistencias de los suyos en algunos proyectos tan importantes como la reforma sanitaria. “En los próximos 14 meses, libre de las restricciones de las política, me guiaré solo por lo que dicte mi conciencia”, dijo en un artículo en The Washington Post, “es hora de decir: ya basta”. En su misma situación está Bob Corker, de Tennessee, quien también ha renunciado a repetir y por tanto es mucho más independiente en sus discursos –como se ha visto esta semana- y en su voto.

La cuestión es si se van a sumar muchos más republicanos a esta rebelión, no en el sentido de abadonar las cámaras, sino en el de desafiar al trumpismo desde ellas. Y eso no parece probable. El líder conservador en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y su homólogo en el Senado, Mitch McConnell, encarnan la ortodoxia conservadora y han marcado varias veces distancias con Trump -como con el debate de los dreamers, por ejemplo-, pero no ha habido ningún enfrentamiento público serio con el presidente desde que este juró el cargo. Desde 2006 su partido no controlaba las dos cámaras legislativas a la vez y, además, ha recuperado la Casa Blanca, una acumulación de poder que no van a desperdiciar en luchas intestinas.

En el corto plazo está en juego, por ejemplo, la reforma fiscal, que conlleva una profunda rebaja de impuestos. La semana pasada el Senado bendijo el proyecto de presupuestos y mañana debe hacer lo propio la Cámara de Representantes, un paso previo clave para que esa reforma tributaria llegue a buen puerto. Trump, que el día anterior sí se había enzarzado con sus críticos, se mostró ufano este miércoles. “La reunión con los senadores republicanos ayer [en referencia al almuerzo del martes en el Capitolio], aparte de Flake y Corker, fue un festival de amor con grandes ovaciones y grandes ideas para Estados Unidos”, explicó a la prensa. La fricción con los suyos no es una novedad para Trump, es casi su hábitat natural, el mismo a pesar del cual ganó las elecciones hace casi un año.

 

Fuente:elpais.com

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