Publicado el: Vie, Jun 30th, 2017

Detenidos en Venezuela denuncian torturas sufridas por los esbirros del régimen


Detenidos en protestas en Aragua denuncian que fueron torturados sexualmente
“Los formaron en fila y obligaron a unos a tocarle las partes privadas a otros y a manipular sus miembros. Les pegaban, los pateaban y los golpeaban con los cascos de protección que usa la policía”, contó Martín Ríos, abogado del grupo de jóvenes que fueron detenidos en Aragua

“En 70% de los casos que he documentado ha habido algún tipo de tortura sexual: a los detenidos los desnudan, los tocan, los obligan a ponerse en posiciones en las que muestran sus partes íntimas y algunos han sido víctimas de violaciones”, precisó la abogada Tamara Suju, directora de Casla, un centro de estudios para América Latina con sede en la República Checa que evalúa a las democracias en la región.

Un grupo de jóvenes venezolanos – que fueron detenidos durante las protestas en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro – y sus abogados, denunciaron las torturas que recibieron de parte de funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado.

“Los formaron en fila y obligaron a unos a tocarle las partes privadas a otros y a manipular sus miembros. Les pegaban, los pateaban y los golpeaban con los cascos de protección que usa la policía. Los forzaron a bailar La Macarena. Quienes no lo hacían recibían más golpes. Pero eso no fue lo único que les hicieron…”, le dice a BBC Mundo Martín Ríos, uno de los abogados defensores de los 10 jóvenes que fueron detenidos el pasado 15 de mayo, en los alrededores de una zona del estado Aragua donde realizaban protestas antigubernamentales.

Indica que todo pasó en la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de esa entidad, localizada al norte de Venezuela, aproximadamente a 80 km de Caracas.

Violencia sexual

A los 10 jóvenes los separaron. “Y a uno (cuyo nombre se mantendrá en el anonimato por respecto a su dignidad) le hicieron algo aberrante y dantesco”, afirma Ríos.

Cuenta que lo forzaron a arrodillarse y, para inmovilizarle los brazos, le amarraron un cable a la altura de las muñecas.

“Le pusieron gas pimienta y una capucha sobre la cabeza. Después le bajaron el short y le introdujeron un tubo en el recto”, indica el abogado.

Ríos relata que los otros detenidos no podían verlo, pero según su testimonio, lo escuchaban gritar, llorar y pedir ayuda.

El caso del joven, de 19 años de edad, está siendo investigado por la Fiscalía General de la República.

BBC Mundo tuvo acceso al expediente en el que se relatan los hechos y constató la existencia de un documento en el que la juez del tribunal,ante el que se presentó el caso, solicita con urgencia que la víctima sea sometida a una evaluación médica.

Ríos asegura que los exámenes realizados confirmaron la violación. Explica que los resultados fueron enviados en un sobre sellado al recinto judicial y que forma parte del expediente y las investigaciones del caso.

La experiencia del joven detenido en Aragua, referida con anterioridad, no es única.

Golpes

Otro aspecto que expone los abusos a los que son sometidos los detenidos durante las protestas es el uso excesivo de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad al momento de la aprehensión. No son pocos los casos que lo documentan.

“El primer golpe lo sentí en la cabeza, me habían pegado con la culata de un rifle para perdigones”, le cuenta a BBC Mundo Carmen Ángel, una estudiante de 21 años que vive en Barinas.

Y sigue: “Empezaron a jalarme el cabello y a darme patadas en las rodillas mientras seguían pegándome en la cabeza, era una lluvia de golpes, no paraban. Una de las mujeres policía me dio un puño en la cara. Yo gritaba y lloraba… tenía tanto miedo que me oriné”.

Recuerda que sangraba copiosamente, por lo que los funcionarios tuvieron que llevarla al hospital. Llegó esposada y así permaneció todo el tiempo que estuvo allí. Le dijeron a los médicos que las heridas eran consecuencia de una caída.

“Me advirtieron que no hablara, pero con los ojos le pedí ayuda al doctor que me recibió. Si no fuera por el personal médico que impidió que los policías me sacaran del hospital, la historia habría sido diferente”.

Como consecuencia de la golpiza, que ocurrió el 11 de abril, tuvo fracturas en los dedos y varias heridas en la cabeza que necesitaron sutura. Sufrió de vértigo por un mes y cuando el incidente ocurrió estaba tan mareada que si se paraba no podía separarse de la pared.

Plomo para cazar animales

Uno de los casos más relevante es el de Andrés, estudiante universitario de 21 años, tiene nueve perdigones de plomo incrustados en el costado derecho de su torso desde el 18 de mayo. Los médicos no han podido extraerle la munición, que se utiliza para cazar animales, porque está muy incrustada dentro del músculo.

Ya estaba oscuro, eran las 6:00 pm y había salido para ver qué estaba pasando en una protesta organizada cerca de su casa. Andrés recuerda que lanzaron una lluvia de bombas lacrimógenas y empezaron a aparecer motos de la Guardia Nacional (GN) por todas partes.

“La gente corrió como loca. Yo me quedé atrapado entre una pared y los guardias nacionales que se bajaron de las motos. Levanté las manos y les dije que estaba desarmado, creo que eran como ocho, uno me apuntó con una escopeta en la cara, me volteé y sentí el tiro en el costado”.

“Se reían y gritaban: ‘Llora mariquito, estás cagado (término vulgar para decir que alguien está asustado), te vamos a matar’. Estaba abrumado, me quebré, el miedo se apoderó de mí. Me mandaron a correr, las motos me perseguían, me pegaron con la culata de un rifle. Los oía decir: ‘Dispárale a ese'”.

Andrés logró escapar y fue auxiliado por una mujer en una moto que lo llevó a una clínica en la zona.

“Tenían que drenar la sangre que había en los huecos causados por los perdigones y para hacerlo me presionaban las heridas. El dolor que sentí no tiene palabras”, aseveró Andrés.

En la última ola de manifestaciones en contra Maduro -que se inició hace ya casi tres meses- se han producido más de 3.200 arrestos (al 15 de junio), de acuerdo al Foro Penal Venezolano (FPV), una ONG que asiste gratuitamente a quienes han sido privados de libertad.

“En los casos de tortura, las denuncias hechas en actas oficiales son una prueba contundente”, dice Alfredo Romero, director del FPV.

Durante los procesos de detención, son múltiples las denuncias de tortura, agresiones, abusos y violaciones a los derechos humanos y a la legislación vigente por parte de los cuerpos policiales del Estado.

“En 70% de los casos que he documentado ha habido algún tipo de tortura sexual: a los detenidos los desnudan, los tocan, los obligan a ponerse en posiciones en las que muestran sus partes íntimas y algunos han sido víctimas de violaciones”, precisó la abogada Tamara Suju, directora de Casla, un centro de estudios para América Latina con sede en la República Checa que evalúa a las democracias en la región.

Suju introdujo una demanda en la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, Holanda, en contra del Estado venezolano. Lo acusa de cometer actos de tortura sistemática, lo que constituye un crimen de lesa humanidad.

BBC Mundo contactó al Ministerio Público y a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) para hablar sobre las denuncias referidas con anterioridad a mediados de mayo, por teléfono y correo electrónico.

El MP informó que, por los momentos, no se estaban concediendo entrevistas. La PNB, por su parte, no había respondido al momento de publicar esta nota.

Fuente:diariolasamericas.com

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