Published On: Dom, Oct 19th, 2014

Economías de Rusia, Irak y Venezuela se verán afectadas por caída en precios del petróleo

Según informó la agencia Reuters, Venezuela espera para el 26/10 un cargamento de crudo proveniente de Argelia. Varios analistas indican que ese envío, que aún no ha sido confirmado por la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), es una afrenta a la soberanía del país que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo.

El Gobierno venezolano ha tenido que acudir a esta importación de urgencia para tratar de recortar gastos en medio del descenso de la cotización de la cesta petrolera venezolana y la imposibilidad de incrementar la producción a corto plazo.

Venezuela produce crudos extrapesados en la faja petrolífera Hugo Chávez, localizada en el sureste del país, que, por su densidad, requieren ser mezclados con otros componentes para luego ser procesados en las refinerías locales. El elevado costo de la nafta, el diluyente que se está usando, pagado al contado, impactaba de manera significativa en las cuentas de Pdvsa. En este contexto de disminuidas reservas de divisas internacionales y de elevadas obligaciones fiscales, cualquier ahorro es bien visto

Por eso, según Reuters, Caracas ha preferido firmar un contrato de suministro con Argelia —que exporta Saharan Blend, un crudo extra ligero más fácil de refinar— que le permite un alivio en sus cuentas y darle un respiro al flujo de caja de la estatal petrolera, que contribuye con US$96 de cada US$100 que ingresa el fisco nacional.

AP: RUSIA, VENEZUELA E IRAK SE VERAN AFECTADOS

Un desplome repentino en el precio del petróleo está enviando ondas de choque políticas y económicas alrededor del mundo. Las naciones exportadoras de crudo se están preparando para recortes presupuestarios potencialmente devastadores, mientras que los países importadores se están beneficiando de los precios más bajos en cuatro años.

El precio global del petróleo cerró el jueves 16/10 a US$84,47 por barril, 27% menos que su nivel más alto del año. El consumo diario mundial de crudo es de 91 millones de barriles. Eso significa que los ingresos de los países y compañías productoras de petróleo están disminuyendo en hasta US$2.800 millones por día, y los consumidores, fletadores y aerolíneas están ahorrando una cantidad comparable en pago de gasolina, diesel y combustible para avión.

Los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y otros productores mayores sentirán el mayor impacto. Los gobiernos carentes de efectivo de Rusia, Venezuela e Irak están entre los más vulnerables.

Es barato producir petróleo en esas naciones, así que siguen ganando dinero a precios bajos. Pero sus presupuestos gubernamentales están basados en expectativas de precios de crudo de US$100 o más por barril.

En Venezuela, el gobierno depende fuertemente de los ingresos petroleros para su gasto en proyectos de vivienda, organización de comunidades y otros programas sociales. Ahora, la producción de crudo cae en momentos en que el país necesita ingresos con desesperación. Este mes, la firma de análisis Stratfor Global calculó que Venezuela necesita vender petróleo a US$110 por barril para poder cubrir sus obligaciones.

“El problema es que los países se acostumbran a cierto nivel de ingreso, y luego gastan. Al principio parece como un golpe de fortuna, pero cuando dura suficiente tiempo, uno se acostumbra a ello”, expresó Edward Chow, del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.

El precio global del petróleo se mantuvo relativamente estable durante casi cuatro años, promediando US$110 por barril. Un aumento en la producción en Estados Unidos, Canadá, Irak y otros países compensó la disminución de suministro por parte de naciones como Irán y Libia, y ayudó a cubrir la creciente demanda mundial.

El delicado balance ha sido puesto boca abajo por una economía global más débil. La demanda está disminuyendo mientras que la producción, particularmente en Estados Unidos, continúa aumentando.

Las economías impulsadas por el consumidor se benefician. Por ejemplo, los automovilistas en Estados Unidos están pagando en promedio US$3,16 por galón (83 centavos por litro) de gasolina, el promedio más bajo desde 2011, lo que les permite tener más dinero para gastar.

“Si esta caída se mantiene donde está, ello sería en efecto un crédito fiscal de US$600 para una familia estadounidense promedio”, dijo Ed Morse, director global e investigación de materias primas en Citigroup.

En general, el desplome de precios es bueno para quienes tienen que comprar combustible, y malo para quien lo vende; pero tiene efectos mucho más amplios y más complejos sobre las economías en todo el mundo que apenas están comenzando a ser sentidas.

AP

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