Publicado el: Lun, Ago 3rd, 2015

Editorial de El Tiempo de Bogotá: hambre en Venezuela

Ojalá el Gobierno atine al adoptar decisiones serias, pensando más en la gente que en la política.

Ya se conocían las noticias del desabastecimiento en numerosos productos de primer orden de la canasta familiar venezolana, llámense arroz, azúcar, champú, papel higiénico, pañales, medicina, carnes, aceites, etc. Se sabía de las medidas, un tanto desesperadas, que ha tenido que tomar el gobierno de Nicolás Maduro. Son determinaciones duras, que han causado rabia y angustia en la población. Se trata de un racionamiento controlado por los últimos números de la cédula o por la huella digital. Todo ello ha dado lugar a protestas, a veces llanto y a un despliegue de la Guardia para controlar frecuentes desórdenes y saqueos.

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), en el primer semestre del año hubo 56 saqueos y 76 intentos. Y es que un pueblo con hambre y necesidades suele ir hasta las últimas consecuencias.

Estos hechos ocasionaron, incluso, que la ONU, por medio de su Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, manifestara, a mediados de julio, su preocupación por el “grave desabastecimiento y escasez de alimentos de primera necesidad”, que se atribuye a la dependencia de la importación, y pidiera al Gobierno adoptar medidas urgentes.

Lo malo es que, infortunadamente, la cosa parece ir de mal en peor. La que se ha denominado la “guerra por la comida” tuvo el pasado 30 de julio un saldo trágico. En el centro de distribución de alimentos de San Félix, estado de Bolívar, mientras la Guardia venezolana intentaba controlar a la multitud, que gritaba “tenemos hambre”, hubo un muerto, varios heridos y al menos treinta detenidos.

Por si fuera poco, el Gobierno ordenó el jueves pasado –dice que para construir viviendas– el desalojo de plantas de distribución de Polar, Pepsi y Nestlé en Caracas, lo que dejaría a unas 1.500 personas sin empleo directo y a 4.000 sin uno indirecto. Además, desde allí se reparten alimentos para 19 municipios.

Es un situación cada vez más grave y triste la que vive el otrora opulento pueblo, que ahora afronta un doloroso viacrucis para conseguir comida y elementos básicos. Ojalá el Gobierno atine al adoptar decisiones serias y efectivas, pensando más en la gente que en la lucha política.

Publicado originalmente en El Tiempo (Colombia)

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