Published On: vie, Jul 26th, 2013

EDITORIAL

ImpactoCNA

“Quiero que salgan a la calle a armar lio”

Francisco, un papa argentino

“Quiero que salgan a la calle a armar lío, quiero lío en las diócesis, quiero que se salga fuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que la Iglesia abandone la mundanidad, la comodidad y el clericalismo, que dejemos de estar encerrados en nosotros mismos”.

Ese fue uno de los tantos desafíos que el ciudadano Jorge Mario Bergoglio, está lanzando  desde Rio de Janeiro al mundo católico y no católico. El ciudadano Bergoglio ha ido más allá de la bendición bondadosa de un sacerdote ecuménico. Esta enalteciendo su propia investidura papal. Se está convirtiendo en un activista del mundo santificando las pancartas y los canticos de protestantes en las plazas abarrotadas en el reclamo a sus gobernantes por espacios de diálogo, transparencia administrativa, libertad de expresión, comprensión, paz y dignidad.

Todavía más, dice el papa Francisco: “Pienso que esta civilización mundial se pasó de rosca. Es tal el culto que ha hecho al dios dinero que estamos presenciando una filosofía y una exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos: los ancianos y los jóvenes”.

Francisco I, el ciudadano, está poniendo en aprietos el manejo del miedo y la represión a la libertad de expresión que se enseñorea en buena parte de nuestra América Latina. Su clarinada es un llamado al pueblo a deshacer la turbia estrategia de quitarle al pueblo lo que es el del pueblo: su derecho a querer un mundo mejor y luchar por él con las poderosas armas de los canticos, las mejillas pintadas y el humor de una frase que se bambolea sobre un cartel. El gobierno es de los pueblos y no de los que secuestran el ejercicio del poder para beneficiarse de él en una lujuriosa y asqueante noria de mediocridad. Ese poder no puede seguir perteneciendo a quienes empobrecen a la gente para que “luego voten por quienes la hundieron en la pobreza”.

Para la modosa oposición venezolana, anclada en el servilismo de las formas institucionales, el reto de Francisco I es un aldabonazo a la conciencia del país responsable. Al país que desborda a su propia dirigencia. Es un llamado a la reflexión sobre el camino elegido: el espejismo de la salida electoral. Pero, mientras ese virtuoso espejismo se hace realidad, el país se desploma y el pueblo carece de servicios hospitalarios, sanitarios, educacionales. Campea la impunidad, los saqueadores del erario público muestran retadoramente el producto de su botín. Se saben seguros pues mientras ellos roban sus socios gobiernan.  Cada día que pasa se cementa la indigencia de centenares de niños por nacer. Se condena a la ignorancia a tantos otros que no tendrán escuelas, miles de ciudadanos serán juzgados por jueces corruptos, se batirán los propios records de muertos por la delincuencia desatada, mas burladores de oficio controlaran los medios de comunicación. En fin se seguirá despilfarrando la riqueza nacional en un festín infinito. El ciudadano Berdoglio bien podría preguntar a los opositores venezolanos:

¿Qué derecho tienen ustedes para permitir que este virus continúe corroyendo las raíces de Venezuela?

¿No es una contradicción invocar que en el país no hay instituciones y someterse sin embargo al dictamen institucional del poder electoral?

No. Mil veces no. “Abandonen la comodidad. Yo quiero que salgan a las calles a armar lio”

El ciudadano Bergoglio

ImpactoCNA

Julio 25/2013

------

------

Displaying 1 Comments
Have Your Say
  1. informacion dice:

    Tremendo Editorial, felicitaciones

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>