Published On: mié, Jul 3rd, 2013

Ejercito Egipcio a punto de dar golpe de estado

 El presidente de Egipto, Mohamed Morsi llega mañana al final del ultimátum que le ha dado el Ejército acorralado tras un tercer día consecutivo de protestas en la calle y debilitado por una sangría de defecciones dentro de su Gobierno. Si no cede e integra a otros partidos en el Gobierno, las fuerzas armadas se plantean disolver el parlamento, nombrar a un ejecutivo transicional y derogar la constitución. La práctica totalidad de las instituciones del Estado le han dado la espalda al Presidente, con un tribunal de casación invalidando este martes el nombramiento de aquel al que eligió como fiscal general. Después de que el partido salafista Nour se sumara a las peticiones de nuevas elecciones de la oposición, a Morsi le quedaba el único apoyo de los Hermanos Musulmanes y un puñado de partidos islamistas, reforzados en un barrio al este de El Cairo prometiendo luchar por defender la legitimidad del primer Presidente elegido por las urnas en la historia del país.

Durante la noche de este martes se sucedieron varios enfrentamientos violentos entre partidarios y detractores del Presidente. Siete personas fallecieron en los disturbios en El Cairo. El domingo, la sede de los Hermanos Musulmanes en El Cairo fue asaltada, saqueada e incendiada, en un incidente en el que murieron ocho personas. Los partidarios de Morsi se han armado en Ciudad Nasr con palos, bates, porras y cadenas, protegidos con escudos metálicos y cascos.

Morsi, quien se había dirigido a la nación por última vez el miércoles, dijo anoche a través de la cuenta oficial de la presidencia en la red social de Twitter que “se reafirma en su legitimidad constitucional, rechaza cualquier imposición, llama a las fuerzas armadas a retirar sus amenazas y rechaza cualquier dictado interno o externo”.

La hoja de ruta con la que el Ejército amenazó el lunes al darle su ultimátum de 48 horas a Morsi, que vence este martes a las 17.00, contempla defenestrarle, instaurar un Gobierno provisional de tecnócratas civiles, redactar una nueva constitución y, finalmente, convocar nuevas elecciones presidenciales, según Reuters. Fuentes militares no explicaron cómo forzarían a Morsi a que abandone el poder. En el distrito de Ciudad Nasr, los partidarios del presidente, afiliados a los Hermanos Musulmanes, han reforzado la zona alrededor de la mezquita de Rabia al Adawiya. “De aquí no nos vamos a ir si no es por la fuerza. El presidente Morsi ha sido elegido por las urnas, de forma legítima”, dijo allí Mahmud el Gazan, de 48 años. “Pero nosotros estamos dispuestos a dar nuestra sangre, nuestras almas y si es necesario hasta a nuestros hijos para proteger la legitimidad de lo que decidimos en las urnas. Nos silenciaron por mucho tiempo, pero ya no vamos a tolerarlo más”, añadió.

Este martes dimitía en el Gobierno de Morsi hasta el ministro de Exteriores, Mohamed Kamel Amr, el quinto en hacerlo. En días anteriores se habían marchado los titulares de Asuntos Legales y Parlamentarios, Comunicaciones, Medio Ambiente y Turismo. La sensación de desintegración política se agravó con la renuncia incluso del asesor militar del Presidente, el general Sami Enan. Paralelamente, un tribunal de casación reinstauró este martes en su puesto al último fiscal general al que nombró Mubarak, Mahmud Abdel Meguid. Anulaba así el nombramiento de Talat Abdalá por parte de Morsi. El año en que el Presidente ha estado en el poder ha estado plagado de desencuentros con el poder judicial, que le acusa de injerencias y abuso de las facultades que le confiere la presidencia.

Las fuerzas armadas le han exigido a Morsi que escuche a las calles y pacte con los demás grupos políticos antes de que mañana acabe el plazo del ultimátum. La oposición secular, sin embargo, dijo este martes que los días de negociaciones son cosa del pasado y que la única opción que le queda al Presidente es apearse. Este Martes, el recientemente creado Frente 30 de Junio, que amalgama a varios partidos opositores, nombró a Mohamed el Baradei, exdirector de la Agencia Internacional para la Energía Atómica, para que lidere su programa de transición política y dialogue con el poder militar. Las multitudes volvieron a manifestarse en la plaza de Tahrir, centro de las revueltas de 2011, y frente al palacio presidencial, donde miles de personas han acampado en los pasados días, determinadas a quedarse allí hasta que Morsi acepte dimitir.

El movimiento popular Tamarod (Rebélate, en árabe) fue el que inició esta ronda de protestas, que arrancó el domingo con concentraciones que sacaron a las calles en todo el país a hasta 17 millones de personas, según cifras gubernamentales. Tamarod mantiene que tiene más de 22 millones de firmas en las que ciudadanos piden el relevo del presidente. A Morsi le eligieron en la última ronda de elecciones presidenciales 13,2 millones de papeletas. “Si Morsi fuera capaz de movilizar a millones de personas, como nosotros, ya lo hubiera hecho”, decía este martes un líder de Tamarod, Yasir Shukry. “Esto no son dos campos. No somos nosotros contra ellos. Es la inmensa mayoría de la ciudadanía de Egiptoclamando por la democracia y pidiendo la marcha de alguien que ha abusado de su poder”.

El foco de los opositores y del Ejército está ahora en derogar la Constitución de corte islámico que Morsi aprobó, con un referéndum popular en el que sólo participó el 32,9% del electorado. Coinciden también en la necesidad de nombrar a un Gobierno temporal, de perfil meramente técnico, e integrado por civiles, para liderar, de nuevo, una transición.

El País

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