Published On: dom, Nov 24th, 2013

El buen catre es salud

El buen catre es salud / Sexo con Esther

Nada es mejor para compensar o atenuar algunos males del cuerpo como el sexo de verdad.

“Consígase un novio.” Así le habló hace un poco un médico a una amiga mía, que acudió a su consulta para hablarle de las dolencias que la aquejan desde hace meses: dolor de espalda, subidones de azúcar, falta de energía y problemas para dormir.

“Tiene el cuello y la espalda llena de nudos. Un masaje estaría bien, pero nada mejor que el sexo, señora”, le dijo él, tras leer los resultados de los exámenes que le llevó.

Qué razón tiene este doctor, porque nada es mejor para compensar o atenuar algunos males del cuerpo como el sexo de verdad.

Los espasmos musculares, las limitaciones articulares y el desánimo que producen el estrés y la inmovilidad tienen un remedio al alcance de la mano, a cualquier edad: una encamada genuina.

Se sabe que la actividad sexual practicada como Dios manda, de manera regular, es una inductora insuperable de la producción de endorfinas que, como lo he dicho en esta columna, son unas hormonas amigables, familiares de la morfina, que actúan como calmantes de primera y, de paso, proporcionan tranquilidad.

Y como el cuerpo está menos estresado y ansioso, gasta menos energía en atender bobadas; eso le permite utilizarla para defenderse de ataques de verdad, mejor dicho, elevan las defensas. De ahí que los satisfechos en el catre se sienten y se ven saludables y rozagantes.

Como si fuera poco, promueven la idea de que cada día estamos más bonitas y son inductoras de las ganas; en otras palabras, le dan sustento al dicho aquel de que ‘polvo llama polvo’.

Déjenme decirles, además, que no se necesita un ojo clínico como el del doctor de mi amiga para darse cuenta de quién está mal atendido en la cama.

Esa carencia se parapeta tras el mal humor, la irritabilidad, los achaques, la apariencia gris y la amargura de muchas mujeres, y detrás de tanto señor que alardea en voz alta de sus hazañas bajo las sábanas. Aquí se aplica aquello de “dime de qué hablas y te diré de qué careces”. No falla.

Asumamos que si el sexo es bueno para la salud, hay que pensar en él antes de lanzarnos a comprar pastillas. Y si no hay pareja, se vale, como dice el médico de marras, recurrir a los jugueticos. ¡Que sirva de algo la tecnología! Hasta luego.

 

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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