Published On: Dom, Dic 16th, 2012

El cáncer de Chávez lo aprovecha el oficialismo venezolano

   Hugo Chávez no es candidato en las elecciones regionales de este domingo. Ni siquiera estará en Venezuela cuando los venezolanos elijan a los gobernadores y diputados a Consejos Legislativos de los 23 Estados del país. Pero su rostro está en cada cartel y su nombre está en las consignas de todos los candidatos del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela, quienes dicen pedir el voto, no para ellos, sino para complacer al presidente enfermo y para dar continuidad al socialismo del siglo XXI, más allá de la eventual muerte de Chávez.

 “Chávez expresó que tengo perfil de gobernador, ese sueño del presidente lo vamos a hacer realidad este domingo 16 de diciembre”, dijo el exvicepresidente y candidato oficialista a la gobernación de Miranda, Elías Jaua, el jueves en su cierre de campaña. “El mejor regalo para Chávez es ganar la gobernación de Nueva Esparta”, arengó el exministro de Defensa y candidato a gobernador Carlos Mata Figueroa desde la Isla de Margarita. “Vamos a darle este bálsamo al presidente, la victoria en Zulia”, fueron las palabras de Francisco Arias Cárdenas, excompañero de armas de Chávez y candidato a gobernador del Estado petrolero más rico del país, en su último mitin. El combate a la inseguridad o la mejora de los servicios públicos que, según las encuestas, son los problemas que más preocupan a los venezolanos, han sido temas secundarios en sus discursos, ahora que el presidente-comandante está en riesgo de morir de cáncer y el chavismo se juega “el destino de la patria”.

 La oposición afronta las elecciones regionales en un clima de desánimo. Esta es la primera campaña regional desde 1998 en la que Hugo Chávez no participa directamente, llevando de la mano a sus candidatos. Desde que fue diagnosticado de cáncer, en junio de 2011, Chávez disminuyó el ritmo de su actividad pública; con dificultad, compitió en las presidenciales de octubre pasado y las ganó con más del 55% de los votos. Este martes, el presidente venezolano fue operado en La Habana por cuarta vez y su condición es aún delicada. Antes de partir a Cuba, Chávez le encomendó a su partido la tarea de “arrasar” en las regionales. Y, por si se presentara el caso de su muerte o de que le sea imposible asumir el cuarto mandato para el cual fue electo, delegó el mando en su vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro.

 El partido gubernamental controla 16 de los 23 Estados. Pero la aspiración del Partido Socialista Unido de Venezuela y de Chávez es mantener esos espacios y arrebatarle a la oposición los siete Gobiernos regionales restantes; incluidas, las dos joyas de la corona: los Estados de Miranda y Zulia.

 Cuatro de los cinco municipios de la capital, Caracas, son parte del territorio de Miranda, gobernado desde 2008 por Henrique Capriles, el candidato de la oposición derrotado por Chávez en las presidenciales de octubre y actual aspirante a la reelección. El rival de Capriles será Elías Jaua, mano derecha de Chávez hasta octubre, cuando fue reemplazado por Nicolás Maduro. Si Capriles pierde frente a Jaua, su carrera política y su condición de líder de la oposición quedarían en entredicho. Si Capriles gana, la derrota de Jaua sería doble: habrá perdido, en dos meses, la posibilidad de suceder a Chávez y el premio de consolación de ser gobernador.

 Zulia es el Estado petrolero más rico del país y ha sido gobernado por la oposición desde 2000. El actual gobernador de Zulia y candidato a la reelección, Pablo Pérez, fue hasta febrero uno de los seis aspirantes de la oposición en las presidenciales contra Chávez. Pérez se enfrentará a Francisco Arias Cárdenas, gobernador de ese mismo Estado entre 1995 y 2000 y uno de los cuatro oficiales que encabezó, junto a Hugo Chávez, la intentona golpista del 4 de febrero de 1992. Si Pérez fuese derrotado, será un duro golpe para la oposición en su conjunto.

 La Mesa de la Unidad Democrática, la alianza integrada por más una veintena de partidos que oponen a Chávez, ha concentrado sus esfuerzos en levantar el ánimo de sus electores, aún afectados por la derrota de octubre. “Debemos fortalecernos. El voto no podemos regalarlo”, ha dicho Ramón Guillermo Aveledo, secretario de la MUD, en sus recorridos por el país. Ya en 2004 la oposición cometió ese error: no participaron de las elecciones regionales de ese y el mapa de Venezuela se coloreó de rojo.

 El llamamiento de Henrique Capriles, como figura principal de este bloque, ha sido no utilizar la enfermedad de Chávez como herramienta de campaña. “Ya basta de que sigan manipulando a nuestro pueblo, respeten para que los respeten. Quienes tienen responsabilidad de Gobierno no pueden utilizar el dolor ajeno para tratar de con eso lograr un objetivo”, dijo ayer Capriles.

El Pais

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