Publicado el: Mar, Abr 16th, 2013

“El ciudadano”: “Yo no voy a renunciar. Si quieren salir de mí me tienen que liquidar doble”

 Se reanudan conversaciones para venta de Globovision

  Un día después de la controvertida elección de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, la oposición política y el antichavismo de a pie comenzarán a enfrentar otro golpe bajo: el cambio de manos de Globovisión, el pequeño y combativo canal de noticias que ha sido durante 14 años el dolor de cabeza del gobierno.

Este lunes se concretó la renuncia de María Fernanda Flores, vicepresidenta de noticias de la estación. Mientras Flores se despedía de la plantilla de reporteros y presentadores, el canal dejó de transmitir emisiones en vivo y apeló a programas grabados para llenar el tiempo en el aire. “Yo me comprometí con Guillermo Zuloaga (accionista mayoritario del canal) a trabajar hasta hoy”, dijo Flores a El Nuevo Herald poco antes de entrar a la reunión con el personal.

Se espera que la planta cambie de dueño en los próximos días -cuando se cierren los flecos pendientes de la negociación y reciba el visto bueno de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones- y se haga público el nombre del nuevo director. “Aún no hay un acuerdo entre las partes”, confirmó Ricardo Antela, consultor jurídico de la planta.

De momento ninguno de los periodistas más críticos de la gestión del gobierno venezolano dejará su cargo. El presentador estrella de la planta, Leopoldo Castillo, conductor del programa Aló Ciudadano, hizo suyas las palabras de Zuloaga, quien pidió en días pasados “un voto de confianza con la nueva directiva”.

“Yo no voy a renunciar. Y si ellos quieres salir de mí me tienen que liquidar doble”, dijo Castillo a El Nuevo Herald.

A mediados de marzo, mientras tenían lugar las pompas fúnebres del presidente Hugo Chávez, Zuloaga anunció el cambio de manos en una carta dirigida a los trabajadores: “En 2012 tomé la decisión de hacer todo lo que estuviera en nuestro poder, a riesgo del capital de los accionistas y consciente de las implicaciones que esa actitud podría traer, para lograr que la oposición ganara las elecciones de octubre (…) En Globovisión lo hicimos extremadamente bien y casi lo logramos, pero la oposición perdió”.

“Eso nos puso”, escribió Zuloaga, “en una situación muy precaria como canal y como empresa (…) Adicional a esto, el debilitamiento de la economía y su directa consecuencia sobre nuestro flujo de caja, nos convirtió el día de hoy en una empresa inviable”.

Para completar el cuadro descrito por Zuloaga, a principios de abril la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) decidió abrir el décimo procedimiento administrativo contra la planta debido a una supuesta interferencia en una alocución oficial del presidente Maduro.

Uno de esos procedimientos terminó en una sanción que obligó a la planta a pagar una multa de $2 millones para evitar que el Tribunal Supremo de Justicia hiciera efectivo el embargo de sus bienes. Fue el final de una pugna con Conatel, que consideró que en su cobertura de la crisis penitenciaria de El Rodeo, en junio del 2011, la planta había hecho apología del delito.

En Venezuela, además, han comenzado los arreglos para la transición hacia la televisión digital. Globovisión no fue invitada a formar parte del grupo que cambiará de tecnología. En la práctica esa decisión supone la muerte definitiva de la planta cuando se produzca el apagón tecnológico. Además, la concesión para explotar las frecuencias radioeléctricas del Estado se vence en el 2015 y sus dueños piensan que el gobierno no le renovará el permiso, tal como ya ocurrió en el 2007 con Radio Caracas Televisión.

El nuevo comprador es Juan Domingo Cordero, tío político de Zuloaga y propietario de Seguros La Vitalicia, una empresa menor dentro del sector asegurador, con apenas un 0.13 por ciento de participación de mercado y que en el 2012 ocupó el puesto 39 entre 49 compañías listadas en el ránking del sector.

La compra del pequeño pero influyente canal corona su regreso triunfal a la primera plana por la puerta grande después de episodios muy oscuros en su carrera, como una condena por fraude con fondos públicos en 1996, cuando era tesorero del Banco Barinas.

El pasado de Cordero ha alimentado toda clase de especulaciones acerca del verdadero comprador del canal. No falta quien asegure que detrás de él están capitales ligados al chavismo. En ese sentido, el periodista José Vicente Antonetti, conductor del informativo Primera Página, afirmó el domingo en una entrevista al diario venezolano El Nacional: “Probablemente el comprador puede tener algún contacto con el gobierno. Para haber conseguido que se le renueve la concesión, por lo menos, no debe ser mal visto por ellos”.

Globovisión transmite en señal abierta sólo en la capital, Caracas, y en la ciudad d Valencia, en el centro del país, pero llega a toda Venezuela a través de los sistemas de televisión por suscripción y tiene una gran influencia en la formación de la opinión pública. Ha sido considerada como un bastión de la oposición y un actor político por el gobierno.

El domingo, en medio de las elecciones, la dirigencia chavista acusó nuevamente al canal de promover desórdenes callejeros al transmitir las protestas de la ciudadanía debido a las irregularidades en el proceso de votación.
El Nuevo Herald

 

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