Publicado el: Dom, Nov 24th, 2013

El divorcio más ‘ruinoso’ de Inglaterra

  • Se declaró en ruina justo antes de la separación
  • El juez estipula el pago a su ex esposa
  • Young acusa a su marido de esconder una fortuna

“Es difícil creer que ése fue el hombre al que llegué a amar”… Michelle Young, 49 años, se frotaba los ojos todos los días cuando tenía que verse en los tribunales con su “ex”, Scot Young, al que acusaba de esconder su envidiable fortuna y al que reclamaba nada menos que 400 millones de libras (475 millones de euros).

El problema es que Scot Young, que llegó a vivir a lo grande con Michelle y sus hijas (Sasha y Scarlet) en una mansión palaciega en Oxfordshire, aseguraba que lo había perdido todo en un fallido negocio en Rusia. El magnate inmobiliario y de las telecomunicaciones se declaró “insolvente” en el 2006, justo a antes de divorciarse, y con la misma cantinela se plantó en el juicio.

El marido embaucador y la esposa despechada intentaron convencer al juez Alfred Moor, que se vio en la tesitura del rey Salomón en el juicio más caro (o el más ruinoso) de los últimos tiempos en Londres.

El juez determinó al final que la fortuna del multimillonario era sustancialmente menor a la que caculaba su “ex” (unos 40 millones de libras) y decidió darle a ella exactamente la mitad. Con unos 25 millones de euros asegurados, Michelle no se ha dado sin embargo por contenta y ha prometido seguir dando la batalla en los tribunales, “hasta que salgan a la luz todas las triquiñuelas de ese megalomaníaco que fue mi marido”.

Scot Young, por cierto, vive ahora con una joven de 29 años, Noelle Reno, en un piso alquilado (6.000 euros al mes) que le está pagando “un buen amigo”. Su ex esposa asegura sin embargo que miente descaradamente, que sigue cenando como si nada con su novia en The Ivy y Cipriani (dos de los restaurantes más exclusivos de Londres) y que antes de separarse puso en marcha un plan llamado ‘Project Marriage Walk’.

Con precisión casi militar, asegura Michelle, su ex marido deshizo todo lo que tenía y repartió su riqueza en 20 paraísos fiscales, “con la ayuda de unos cuantos amigos ricachones” que no sólo le ayudaron a esconder el “botín”, sino también a fingir su ruina”.

“Todo fue orquestado y ejecutado con sangre fría, con la idea de hacer desaparecer de la noche a la mañana toda su riqueza”, ha declarado Michelle Young durante el juicio que se celebra estos días en Londres. “Me resulta increíble verle ahora en esta sala, intentando ganarse las simpatías del jurado con sus falacias”.

Un juicio muy polémico

Michelle asegura que descubrió la trama cuando le dio a sus hijas un ordenador portátil viejo que usaba su padre. Cuando lo llevaron a un experto en informática, recuperaron la información borrada en el disco duro y descubrieron la “trama” para hacer desaparecer su riqueza. Michelle aportó la prueba y reclamó a los tribunales que le exigieran revelar todas sus acciones y sus propiedades.

Scot Young, que fue detenido temporalmente por no apoquinar la “ayuda a la manutención” de 27.500 libras mensuales (32.000 euros) que en su día fijó el juez, ha aportado sin embargo pruebas de deudas que ascienden a unos 33 millones de euros. Según su mujer, se trata de “subterfugios” y “acuerdos secretos” con sus amigos multimillonarios que han accedido a seguirle el juego.

Ante el tribunal han desfilado estos días empresarios como Sir Philip Green, Harold Tillman y Richard Caring, testificando a favor de Scot Young. Green, propietario de la cadena de moda Topshop, declaró haber firmado personalmente dos cheques de 80.000 libras a un agente inmobiliario para pagar el alquiler del millonario venido a menos (que por cierto tiene retenido el pasaporte ante el temor de que decida darse a la fuga en pleno litigio).

Michelle Young, que hizo su propia fortuna como ejecutiva de una firma de moda cuando se casó a los 26 años, asegura que ella aportó también su parte a la riqueza compartida pero que acabó dejando “imperdonablemente” las finanzas en marido, cuando aún se fiaba de él. Michelle vive ahora en un modesto piso de dos habitaciones junto a la estación de Victoria con sus dos hijas.

Durante los últimos seis años, toda la energía y el dinero (incluida la venta de su colección de joyas) los ha puesto en los abogados y en los detectives que han intentado reconstruir la doble vida de su marido. En una carta abierta que publica el ‘Daily Mail’, revela incluso cómo Scot Young fingió un intento de suicidio y un ingreso en la clínica Priory para eludir a los tribunales. “Los documentos que aportamos prueban que no estaba en la cama del hospital, sino en otro lugar, haciendo transacciones de altos vuelos desde sus paraísos fiscales a Suramérica”.

El juez Moor ha reconocido el tesón de Michelle, pero ha advertido que va siendo hora de cerrar la historia. Scot Young, que llegó a pasar seis meses en la cárcel por desacato judicial (al negarse a revelar el valor real de su fortuna), ha recibido la sentencia con el mismo escepticismo que su ex mujer: “No sé de dónde voy a sacar el dinero”…

El Mundo. CARLOS FRESNEDA

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