Published On: vie, Nov 8th, 2013

El don de la oportunidad

FERNANDO FACCHIN B.

 

Al nuevo alcalde le espera “El don de la oportunidad” y será su habilidad y maestría gerencial colocada a la orden del Municipio ante la situación que enfrentará y el reto de articular las legítimas propuestas de los ciudadanos por la vía del diálogo y los consensos colectivos. La oportunidad está dada para triunfar, pero se debe a cada propuesta o inquietud ciudadana su correspondiente oportunidad de éxito o de fracaso con la sinceridad por delante.

Del resultado del 8D dependerá el escenario futuro en que se desarrolle la gobernabilidad municipal, que en términos políticos es la capacidad del gobierno municipal para implementar políticas sociales y económicas que superen la crisis.

Actualmente el síndrome de la corrupción, se ha convertido en el problema número uno para la opinión pública, según los índices de medición que realizan las encuestadoras.  El objetivo debe ser avocarse a un discurso de campaña para  recuperar los valores morales y éticos y así, debemos comenzar por “Reconstruir la ciudad y la ciudadanía”, en eso, la cultura juega un papel de suma importancia.

Las nuevas autoridades municipales tendrán por delante el deber de dignificar al Municipio, respetar el ordenamiento jurídico y actuar conforme a los valores de la ética y la moral y eso no se puede lograr con un alcalde y concejales teñidos del indigno rojo de la corrupción. El Alcalde debe ser como la mujer del César, no basta que aparente ser honesto; lo importante es que lo sea y que los funcionarios que nombre lo sean también.

De qué sirve que digan que es el Alcalde más honesto, si permite malversaciones de fondos, el peculado, el enriquecimiento ilícito, o comisiones o dádivas por debajo; o se presta al sucio juego de las dependencias paralelas para coimas o licencias “amarradas” en beneficio de intereses particulares o políticos.  No se gobierna para los amiguitos o beneficiar a gente de su círculo más íntimo; se gobierna para todo un municipio. El desencanto ciudadano se basa en  las constantes violaciones a la ética y utilización de una doble moral en la función municipal.

El deseo es que el Alcalde  asuma con valentía e inteligencia el reto de depurar y perfeccionar el municipio, haciendo de su actuación un ejercicio único de fortalecimiento de la ética social y los principios y valores que la sustentan cada uno de los actos de su vida ciudadana. Hay que rechazar las  promesas electorales, que no van a poder cumplir, lo que constituye una forma de corrupción político/electoral, denota una mala fe y doble moral. Allí está “El don de la oportunidad”.

A Cocchiola le dejo palabras de P. Cohello: “Sé el mejor, pero prepárate para ser atacado. Sólo los mediocres están a salvo.”

            ffacchinb@gmail.com

 

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