Publicado el: Jue, Dic 24th, 2015

El gas tóxico que mata a casi 6.000 londinenses al año

El puente Waterloo cubierto por la contaminación

Imagina una contaminación del aire tan pesada que no puedes ni mirarte los pies cuando caminas en la calle, tan impenetrable que oculta completamente la luz solar y tan tóxica que te deja jadeando y con irritación en los ojos.

Ese era Londres a mediados del siglo pasado cuando la contaminación proveniente del carbón causaba estragos. Hoy, escenarios como este son más comunes en ciudades chinas y otras del mundo en desarrollo.

Pero aunque este tipo de contaminación es una cosa del pasado en Londres, un nuevo tipo de polución está generando gran preocupación en los británicos.

Y buena parte de esta contaminación viene principalmente de una fuente insospechada: vehículos diésel diseñados para reducir las emisiones de carbono, que sin embargo despiden otro gas, el dióxido de nitrógeno (NO2), que está preocupando a las autoridades británicas.

Un estudio reciente señala que la contaminación en Londres está costando casi 10.000 vidas al año.

Qué es el NO2

La investigación del Grupo de Investigación Ambiental de la universidad King´s College London indica que estas muertes provienen partículas en suspensión, conocidas por sus siglas en inglés como PM2.5, que penetran en los pulmones, y del dióxido de nitrógeno.

Sin embargo, el dióxido de nitrógeno es el que está causando más alarma.

Londres tiene los niveles medidos más altos de este gas y ha contravenido las regulaciones de la Unión Europea en esta materia por los últimos cinco años.

En 2015, los niveles de NO2 en la emblemática calle de Londres, Oxford Street, rompió el límite anual de tolerancia de ese gas en apenas cuatro días.

El estudio del King’s College London señala que el dióxido de nitrógeno es responsable por casi 6.000 muertes anuales en la capital británica.

Martín Williams, especialista en calidad de aire del centro de estudio, destaca que aunque los científicos han estado conscientes de estas características del NO2, el hecho de que actuaba en conjunción con otros contaminantes hacía difícil aislar y evaluar su impacto.

Fue apenas recientemente cuando se logró establecer que sí hay un efecto independiente.

Pese a esto, hay todavía cierta incertidumbre en cuanto al número de muertes.

Fuentes de emisión del gas

La emisión del NO2 proviene de varias fuentes en Londres, pero según el Departamento para Asuntos Rurales y Ambientales del gobierno británico, el transporte es responsable por un 80% de ésta.

Los vehículos diésel, que constituyen una tercera parte del transporte en Londres, son los principales culpables.

En las últimas dos décadas se ha incentivado el uso de estos vehículos por su baja emisión de dióxido de carbono o CO2 y sucesivos gobiernos han ignorado sus altos niveles de emisión de óxido de mono-nitrógeno.

Y es irónico que el efecto de los motores diésel en este sentido es cada vez peor por la adopción de nuevas tecnologías dirigidas a hacerlos menos contaminante.

“Los vehículos diésel emiten mayor cantidad de partículas que los que funcionan a base de gasolina y por eso fueron equipados con filtros“, dice Williams.

Estos filtros atrapan las partículas, pero de cuando en cuando éstas tienen que ser quemadas.

Así “las partículas de mono-nitrógeno o NOx son convertidas en óxido de nitrógeno, o NO2 que ayuda a oxidar y a quemar las partículas en el filtro”.

O sea que “para resolver el problema de las partículas se aumentó el nivel de NO2”, explicó Williams.

La medición es el problema

Pese a esto, el vice alcalde de Londres para Energía y Medio Ambiente, Matthew Pencharz, señala que no habría ningún problema si las pruebas de emisión de la Unión Europea fueran confiables.

Señala que con frecuencia los vehículos son hasta diez veces más contaminantes cuando están en marcha que cuando son sometidos a prueba.

“Si los vehículos hubieran reflejado lo que nos prometían las regulaciones de la Unión Europea, estaríamos dentro de los límites de tolerancia de NO2 en la actualidad”, considera Pencharz.

Según dice, probablemente la razón por la cual Londres parece ser el peor emisor de este gas es porque la medición de la contaminación es más precisa que en cualquier otra parte del mundo.

“Tenemos uno de los sistemas de medición de la contaminación más robustos en el mundo”, señala el funcionario.

“No me digas que no hay otra calle similar a Oxford Street en el mundo o con niveles de NO2 más altos. El tema es que probablemente no lo han medido”.

El investigador Martin Williams concuerda: “ciertamente somos unos de los mejores, sino el mejor en términos de monitoreo. Los niveles son los más altos que se hayan podido encontrar, pero considero que si se investiga profundamente, podrías encontrar niveles casi tan altos en otras partes”.

A pesar de todo esto, hay al menos una razón para ser optimistas.

Los niveles de NO2 han tenido una modesta mejoría en los últimos años en Londres, gracias a regulaciones que obligan a la instalación de los llamados sistemas selectivos de reducción catalítica, que logran remover las partículas del óxido de mono-nitrógeno.

Esto se requiere particularmente en los vehículos diésel más contaminantes.

Pero muchos científicos y activistas sostienen que éstas y otras iniciativas de las autoridades londinenses son insuficientes para garantizar un aire más limpio en la ciudad.

Esta historia está basada en este artículo sobre la contaminación en Londres que puedes leer en BBC Future

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>