Publicado el: Mar, Mar 15th, 2016

El kirchnerismo busca bloquear el convenio con los fondos buitre

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La política argentina, revolucionada por la votación de los fondos buitre
Los kirchneristas movilizan ciudadanos y diputados para impedir que Macri supere este martes la primera prueba en el Congreso

La política argentina vive estas horas en plena revolución ante una votación clave, que marcará el arranque del mandato de Mauricio Macri: la que este martes dará paso o no al pacto definitivo con los fondos buitre. El Gobierno juega contrarreloj: antes del 13 de abril necesita tener aprobadas en el Congreso y el Senado las leyes que desbloquean ese pacto alcanzado en Nueva York. Si no lo logra para entonces, el acuerdo decae y el descrédito internacional de Argentina será muy importante en especial en los mercados financieros, que han acogido la llegada de Macri con gran entusiasmo.

Todo parece indicar que sí lo conseguirá pero antes tiene que superar la primera votación clave, la del Congreso, que dará pasó a otras tantas ya muy orientadas por el resultado de la que está previsto realizar a última hora del martes. El dramatismo habitual de la política argentina se ha concentrado en esta votación que parece marcar un antes y un después y señalar la definitiva ruptura del peronismo, algo que facilitará mucho las cosas a un Macri que está en minoría tanto en el Congreso como en el Senado.

Hasta el último minuto todos los contendientes venden caro su apoyo y dejan en el aire su voto, en especial Sergio Massa, peronista disidente, que con sus 20 diputados es el árbitro del Congreso. Massa es la peor pesadilla de Macri y a la vez su principal aliado. Viajaron juntos a la cumbre de Davos y hasta ahora le ha apoyado, pero Massa, hábil político que hasta hace un año encabezaba todas las encuestas para ser el presidente, aspira a ser el jefe de la oposición y derrotar a Macri en las urnas en 2017. Así que cada paso que da busca una ventaja política. “Con Massa aquí no podemos estar tranquilos, es muy rápido”, sentencia una persona de confianza del presidente.

Los componentes de dramatismo y parafernalia teatral de la política argentina no se quedan en el suspense de Massa. Otro peronista disidente, Diego Bossio, que ha roto con Cristina Fernández de Kirchner después de ser uno de sus máximos aduladores –las fotos de ambos sonrientes aún se pueden ver en los carteles alrededor de Buenos Aires- ha protagonizado una auténtica novela política. Sus antiguos compañeros lo llaman traidor, le están buscando cualquier resquicio en su pasado para hundirlo, y esta semana un fotógrafo logró inmortalizar una conversación suya por whatsapp con el líder de los diputados de Macri, Massot, en la que se negociaba su apoyo en términos muy crudos y coloquiales.

La publicación generó un gran escándalo y los kirchneristas, que iban en la misma lista electoral que Bossio, incluso han llevado los mensajes a los tribunales para denunciar una posible compra de votos. Como es habitual en Argentina, el caso probablemente quedará en nada. Bossio insiste en que se trataba de lenguaje coloquial habitual entre diputados, pero la cuestión, que ha sido muy seguida en las redes sociales, ha calentado aún más el debate.

El kirchnerismo ha convertido el voto para permitir el pacto con los fondos buitre en una especie de traición definitiva a la patria

Por si este tipo de componentes no fueran suficientes, el kirchnerismo ha convertido el voto para permitir el pacto con los fondos buitre en una especie de traición definitiva a la patria. Cristina Fernández de Kirchner, que desde su retiro en Calafate (Santa Cruz, en la Patagonia) mantiene el liderazgo de su grupo y habla por teléfono con todos los dirigentes, está movilizando no solo a los diputados que aún le son fieles –un número decreciente pero aún muy importante- sino también a sindicalistas y dirigentes sociales para convocar a las puertas del Congreso una gran manifestación contra el voto a favor.

La guerra de verdad se vive dentro del peronismo y unos y otros luchan por el liderazgo de una fuerza que, pese a la estrepitosa derrota de las últimas elecciones presidenciales, conserva mucho poder y sobre todo aspira a ser de nuevo hegemónica en unos años.

Fernández de Kirchner se comunica con sus seguidores de manera críptica. A través de twitter o Facebook, lanza mensajes de apoyo a las personas que se están movilizando contra la votación. Los diputados kirchneristas no acudirán al pleno y de esa manera tratarán de evitar que pueda comenzar la sesión, que necesita 130 parlamentarios presentes para llegar al quórum y poder empezar la discusión. Los macristas están convencidos de que lograrán ese número y pese al dramatismo de las horas previas se aprobará la norma, habrá pacto con los fondos buitre en abril y Argentina volverá a los mercados financieros y se endeudará de nuevo para poder hacer infraestructuras que reactiven la economía.

El Gobierno de Macri está planteando una disyuntiva: o hay pacto con los fondos buitre y más endeudamiento, o tendrá que haber un ajuste fiscal muy fuerte y doloroso. Los gobernadores provinciales peronistas, que también necesitan dinero y agradecen poder endeudarse más, lo tienen claro y van a apoyar a Macri. Pero los kirchneristas más duros presionan con todas sus fuerzas y cuentan además con aliados en todo el espectro que dominó la política argentina durante los últimos 12 años, por ejemplo un importante grupo de artistas que también se están movilizando contra la votación.

Este martes tiene por tanto todos los elementos habituales de la tensión política argentina pero las previsiones señalan que, como es habitual en este país, al final no sucederá nada especialmente grave. Probablemente la ley seguirá adelante y Macri podrá respirar tranquilo. Si no es así, tendrá un problema muy serio de credibilidad no tanto en Argentina como especialmente fuera. El presidente ha vendido a todos los mandatarios extranjeros, entre los que ha encontrado un entusiasmo incluso superior al que tiene internamente, que él controla Argentina y puede aprobar sus reformas en el Congreso.

La semana que viene le visita nada menos que Barack Obama para comprobarlo y darle su respaldo definitivo. Un fracaso en un asunto tan sensible para EEUU como los fondos buitre sería un arranque demoledor de la visita. Todos los interlocutores consultados lo descartan y creen que la ley seguirá adelante sin problemas.

elpais.com

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