Published On: mié, Jun 25th, 2014

El laberinto de los padres

Desde el terrible mundo de las drogas

El laberinto de los padres

Por: Rafael Lastres*

“¿Que pasó, te quieres sentir chévere y fumarte un poco de yerba?”

__Sí. Eso es exactamente lo que ocurre, es lo que quiero decir. La presión de otros jóvenes como yo me impulsan a sentir que tengo que probarme frente a mí mismo y frente a ellos y responder:

__Si. ¡Voy a probarlo!

Tú puedes llamar esta etapa en la vida de los adolecentes como de “la gran batalla”. Una batalla frente a la presión de otros jóvenes de mi edad, frente a la inseguridad, la confusión acerca de lo que es la vida, la pubertad y toda una mezcla de emociones acerca de todas las cosas. Esta batalla para un adolecente es como una guerra imbatible que debes enfrentar por todos los lados. Esa época de la “gran batalla” no solo la encara el joven sino también los padres. Ellos se pueden sentir atrapados, sofocados, desamparados y confundidos acerca del comportamiento de su propio hijo.

Mi nombre es Rafael ya cumplí veinte años de edad. Soy un adicto a las drogas. Estoy encarcelado y lo he estado desde enero del 2013. Escribo estas líneas con el propósito de ayudar, animar y apoyar a aquellos padres cuyos hijos están teniendo, igual que yo, problemas de drogas.

Quiero comenzar por reconocer el inmenso dolor y sufrimiento que ellos experimentan tratando de ayudar a sus hijos a salir del infierno donde están. Al afirmar esto también quiero dejar en claro que “nadie, quiero decir nadie, puede forzar a otro a que cambie”. Todo esto crea y produce sufrimiento para las dos partes envueltas en la relación pero es solamente la persona en drogas la que tiene que tomar la decisión definitiva de cambiar.

Quisiera revelar algunas de las cosas que suceden en la mente de un joven adicto y sugerir caminos para que los padres puedan establecer una relación de amistad con él y así darle apoyo sin que se conviertan en sus enemigos o antagonistas.

Yo, hasta los trece años, era un niño normal. La presión de los otros jóvenes de mi edad en la escuela y mi propia inseguridad me hicieron muy susceptible a las influencias negativas. Yo quería parecerme a los “cool kids”, los “niños chéveres” de la escuela, resueltos y seguros. Yo vivía con mi madre y ella trabajaba muchas horas para que siempre hubiera comida en la nevera y para darme todo lo que yo podía necesitar y querer tener. Mi madre y mi padre estaban divorciados y él, mi padre, raras veces lo tenía cerca de mí. Mi madre hacia todo que estaba a su alcance y siempre estaba cerca de mi ayudándome en todas las formas posibles.

Ella tuvo muchos momentos duros, fatigantes y dolorosos tratando con todo esfuerzo de llegar hasta dentro de mí. Reñíamos y esas discusiones iban siendo cada vez más fuertes. Tanto que en dos ocasiones hubo que recurrir a llamar una ambulancia porque ella había perdido el conocimiento.

A la edad de 17 años me introducía en otras casas y robaba cuanta cosa podía cargar en mis manos. Yo era adicto al Xanax, al alcohol, al crack y a cualquier tipo de droga que pudiere conseguir.

Mientras más un padre trata de influir e imponer sus propias creencias a sus hijos más habrán ellos de rebelarse. Esta es una situación extremadamente difícil para los padres que solo desean lo mejor para sus hijos. La mejor y más consistente aproximación para el hijo ya adicto o el consumidor ocasional de drogas es mediante la comprensión, el afecto y la compasión. Sin estos tres atributos es imposible ayudar al joven en problemas, ni siquiera es posible mejorar cualquier tipo de relación que se tenga con él. No existe un camino valedero o sincero para que un padre logre alcanzar cambios en su hijo pues es solo él quien tiene la llave que abre las rejas para liberarse de la adicción.

Los padres que logran abandonar el método de la imposición por la fuerza de su manera de ser y de juzgar y, en cambio, siembran y cultivan un trato amoroso, de comprensión, compasión son los que tendrán la verdadera oportunidad de ayudar a sus hijos aliviándolos, sanándolos y restableciéndolos a la vida normal.

Una eficiente manera de despertar y desarrollar estas tres conductas que he sugerido a los padres es meditando sobre ellas y apartando de la mente todos los pensamientos y sentimientos negativos. Cuando uno de esos pensamientos negativos aparece repentinamente en tu mente no trates de ignorarlo o bloquearlo, en su lugar reconócelo y acéptalo tal como es. Entonces, simplemente, déjalo que se vaya y remplázalo con pensamientos positivos. Pero también ayuda hacer ejercicios de respiración, meditación y yoga que son eficaces medios para hacer desaparecer el stress y brindan un mayor discernimiento, prudencia y discreción a la hora de tomar importantes decisiones familiares.

Cuando usted, padre o madre, tenga una confrontación con su hijo o hija haga un par de respiraciones profundas y en lugar de argumentar o gritar, intente conocer y sentir que es lo que le está pasando a su hijo. Calmadamente y sinceramente trate entonces de ayudarlo. Como adicto que soy, se que cualquier confrontación se convierte en una escusa para irnos de la casa y volver a ingerir para estar “high”. Por el bien del joven será muy beneficioso si él puede confiar y creer en sus padres y sentirse seguro en su casa.

En conclusión, quisiera resaltar que no hay un camino fácil para salir de la drogadicción y el objetivo de los padres debe ser no tratar de forzar al joven a un cambio, en su lugar, amor, comprensión y compasión hacen posible que el joven drogadicto tome la decisión por sí mismo. Sé que es una tarea difícil y, por algunos momentos, ustedes pueden sentirse descorazonados y desilusionados pero hágalo y persista todos los días.

Si usted requiere de ayuda recuerde que existen grupos de soporte, que se reúnen regularmente, especialmente para los miembros de familias con jóvenes drogadictos.

Por último, pero lo más importante, rece al Poder Supremo por ayuda y guía y mantenga la fe, nunca pierda la esperanza en su hijo y siempre tenga presente que hay una luz al final del túnel y, recuerde, que usted no está solo.

*Este relato introspectivo de Lastres forma parte de una serie escrita desde el sitio de su reclusión que será editada en una publicación que en fecha próxima entrara en circulación.

 

 

June 2014

 

 

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Displaying 1 Comments
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  1. Roxanna De Gregorio dice:

    Bellisimo papi y muy cierto. Te amo y que Dios te bendiga

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