Published On: dom, Nov 30th, 2014

El presidente Mujica planea volver al campo

Uruguay elige al sucesor de Mujica, el presidente que lo puso en el mapa
El carismático político será a partir de ahora senador. Tabaré Vázquez es el favorito

Uno de los pocos antojos que pretende darse José Mujica cuando concluya su mandato presidencial es visitar el pueblo vasco de Muxica, de apenas 1.500 habitantes. De ahí partió su bisabuelo a Uruguay en el siglo XIX, ahí estuvo él por vez primera el año pasado y allí pretende regresar el año que viene. Este domingo se celebran en Uruguay las elecciones en que saldrá elegido para los próximos cinco años el sucesor de Mujica. El presidente acudió, como suele hacerlo, bien temprano a votar. Montevideo despertó con lluvias, Mujica llegó a las ocho de la mañana en su coche oficial y fue el tercero en depositar su voto en El Centro de Jóvenes del Cerro. “Está húmeda la pista”, dijo. Media hora después, acompañó a su esposa, la senadora Lucía Topolansky en la escuela 159, junto a su perra Manuela.

Las presidenciales marcarán el fin del mandato de Mujica, pero no el de su presencia en política. El izquierdista Tabaré Vázquez, de 74 años, es el favorito en todas las encuestas frente al candidato del Partido Nacional de centroderecha, Luis Lacalle, de 41. Mañana se conocerá el ganador, pero Mujica no deberá ceder el sillón presidencial hasta el 1 de marzo, tal como prescribe la Constitución. A partir de entonces, seguirá viviendo en la huerta donde vive y no se quedará de brazos cruzados. En el Frente Amplio, su formación y la de Tabaré Vázquez, saben que “el Pepe” es la máquina más poderosa de ganar votos y no pretenden desperdiciarla.

Una persona muy cercana a Mujica lo describe: “Es un animal político incansable, es como uno de esos viejos que te arreglan una silla, después una mesa, el armario, vuelven a la silla y serían capaces de romperla con tal de poderla arreglar de nuevo”. Tiene 79 años, nueve más que su esposa, también exguerrillera de los Tupamaros. Ambos trabajarán juntos durante los próximos cinco años como senadores del Frente. “El Pepe”, vaticina Lucía Topolansky, “va a cumplir un gran papel como mediador en el Senado. Porque es un gran negociador. En nuestra casa yo he perdido la cuenta de las reuniones que se hicieron con sindicalistas, maestros, agricultores, vecinos, generales, ministros… Y en el Senado va a tener a su soldado más fiel, que siempre fui yo. Ya coincidimos en una legislatura como senadores”.

“Es un animal político incansable, es como uno de esos viejos que te arreglan una silla, después una mesa, el armario, vuelven a la silla y serían capaces de romperla con tal de poderla arreglar de nuevo”
Dentro de los 27 grupos que integran el Frente Amplio apenas siete tienen un peso importante, como el Partido Socialista y el Comunista. Pero la formación que más votos viene consiguiendo en las legislativas desde hace diez años es la de Mujica, al que apoyan tres de cada diez votantes del Frente. Su nombre oficial es Movimiento de Participación Popular (MPP), pero entre bromas se le suele llamar el Movimiento del Pepe.

Además del Senado, Mujica ya está preparando una escuela de formación agraria en su casa. “Nosotros tenemos un terreno de catorce hectáreas y media”, explica Lucía Topolansky. “En una pequeña parte cultivamos nuestras flores, frutos y verduras. Y ahora hemos creado una fundación para formar a la gente. Hoy no puede subirse una persona a un tractor que le costó 80.000 dólares sin saber cómo funciona. Y no sirve de nada sembrar frutos si después no sabes cómo gestionarlos. El día de mañana, si nos tienen que recordar por algo en el barrio, que sea como unos viejos locos que fundaron esa escuela y donaron el terreno a su muerte”.

Pero el Senado, la escuela agraria, el viaje al pueblo de Muxica y las conferencias que pronuncie en el exterior, tal vez no sean ocupaciones suficientes como para saciar toda su energía. Así que Mujica también se dedicará a “respaldar a sus pollos”, es decir, a apoyar a los candidatos del MPP en las municipales que se celebrarán en Uruguay en mayo de 2015. Las negociaciones internas del Frente son todo un universo de equilibrios y concesiones en el que Mujica se mueve a la perfección. Pero incluso él, con todo su carisma y su poder como presidente, ha sufrido sonoras derrotas en más de una ocasión.

Conforme se acerca el final de su mandato Mujica mejoró su imagen positiva en diez puntos, del 54 al 64%. “En un mundo donde la política está cada vez más desprestigiada”, explica su esposa, “él ha sabido darle prestigio. ¿Por qué un presidente tiene que vivir de forma distinta a un ciudadano promedio de su país? No hay ninguna razón política, social ni jurídica. Eso es un resabio de la monarquía”.

Muchos empresarios y políticos de la oposición reconocen en público que si hoy no hay que explicar en el mundo que Uruguay no es Paraguay es gracias al Pepe. En octubre de 2011, cuando llevaba dos años como presidente, Mujica acudió a un acto oficial en Hamburgo. Un testigo recuerda que la traductora lo presentó en tres ocasiones como presidente de Paraguay, hasta que el propio ministro de Exteriores alemán la interrumpió para corregirla. Probablemente, el senador Mujica no se verá nunca más en ese aprieto.

El País

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