Publicado el: Dom, Jul 30th, 2017

El régimen intenta transmitir que la votación transcurrió en paz, pero el saldo de muertes lo desmiente

 

La Constituyente de Maduro hunde a Venezuela en una espiral de violencia
Al menos 14 personas han muerto desde la noche del sábado. Las elecciones abocan al país a una fractura insalvable de la sociedad y las instituciones

Las votaciones de la Asamblea Nacional Constituyente impulsada por Nicolás Maduro sumieron este domingo a Venezuela en una espiral de violencia sin precedentes durante un proceso electoral, con al menos una docena de muertos desde la noche del sábado, y abocan al país a una fractura insalvable de la sociedad y las instituciones. El Gobierno siguió adelante con su plan de escribir una nueva Constitución y celebró unos comicios rechazados en bloque por la oposición, que no presentó candidatos y promete ahora redoblar su pulso al régimen, y buena parte de la comunidad internacional.

El primer efecto de la decisión de Maduro de seguir adelante con su proyecto es que Venezuela tendrá a partir del lunes un Parlamento exclusivamente oficialista ignorado por todos los partidos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y sectores críticos del chavismo.

El Gobierno intentó transmitir que la votación transcurrió en paz, pero el saldo de muertes lo desmiente. Nunca en la víspera o el desarrollo de un proceso electoral habían ocurrido tantos fallecimientos. Caracas no fue el único escenario de los violentos enfrentamientos entre los manifestantes, las fuerzas de seguridad y los colectivos armados afines al chavismo. Hubo cinco muertos en la provincia andina de Mérida, uno en el Estado de Lara (centro-occidente del país) y otro en Sucre, en la costa nororiental de Venezuela.

La Fiscalía confirmó, además, el asesinato a tiros de José Félix Pineda, un candidato a la Constituyente en Ciudad Bolívar, la capital del suroriental Estado de Bolívar. En la capital el Estado de máxima tensión quedó reflejado en Altamira, convertida en símbolo de las protestas opositoras, donde la explosión de un artefacto contra una columna de agentes motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) dejó varios heridos. Oficialmente, el ministerio público pudo corroborar cinco muertes en las primeras horas de la mañana. Además de la de Pineda, encargó a un fiscal la investigación de los homicidios de Ricardo Campos, subsecretario de la formación socialdemócrata Acción Democrática en Cumaná (Estado de Sucre, nororiente de Venezuela), y de Marcel Pereira, en el poblado de Chiguara, en Mérida.

Día de caos en Caracas

Los enfrentamientos sacuden la capital y evidencian la brecha cada vez más insalvable en la sociedad

El clima de máxima tensión que atraviesa Venezuela desde hace cuatro meses alcanzó este domingo, en medio de la elección de una Asamblea Nacional Constituyente auspiciada por el régimen de Nicolás Maduro y rechazada por la oposición, su punto de no retorno. El ambiente que se respiraba en Caracas ilustraba la brecha, insalvable, que divide a la sociedad venezolana. La capital del país caribeño amaneció marcada por las huellas de las protestas que se intensificaron en las últimas semanas. A lo largo de la avenida Francisco Miranda, camino de uno de los bastiones chavistas, el municipio Libertador, se observaban los restos de las barricadas levantadas por la resistencia al Gobierno. Mientras en los barrios del centro los seguidores del Gobierno aguardaban para votar en los colegios electorales, los manifestantes comenzaban a pertrecharse para una jornada de movilizaciones que derivó en caos.

En el sector El Carmen de Petare, el barrio más poblado de Venezuela, había un festejo en las afueras de dos centros electorales. Mergui Liendo, una madre de 38 años, votó a favor de la Asamblea Nacional Constituyente porque considera que será el antídoto para fulminar la crisis venezolana. “Confío en que habrá un cambio en el país. La oposición solo ha empeorado todo, generando muertes y caos. Queremos calma, trabajar en paz”, dice.

Carmen Reyes, una pensionista de 72 años de Petare, no sabe qué es la ANC, pero también votó a favor porque es “fiel al legado de (Hugo) Chávez”. “No entiendo para qué sirve la Constituyente. Pero sea por bien o por mal, apoyo a Maduro”, indica. No todos los moradores de este barrio apoyan al chavismo. Cinco hombres jugaban al dominó en la calle, cerca de los centros de votación. A excepción de uno, el resto no respaldaba al Gobierno de Nicolás Maduro. “Lo peor se verá después de elegida la Constituyente. Estamos seguros que el hambre arreciará a su máxima expresión. Ya todos mis hijos se fueron del país, mi farmacia quebró por falta de medicinas y estoy mal. Ya solo espero lo peor”, asegura Pedro Camargo, de 73 años de edad.

Jesús, que prefiere omitir su apellido, había caminado con un grupo de opositores durante 15 días desde el Estado de Táchira (Andes venezolanos) hasta Caracas para manifestarse en contra de la Asamblea Nacional Constituyente en Altamira (este de la capital). “Venimos a buscar democracia. Protestamos contra la votación de derechos humanos, los abusos del Gobierno. Dejé a mi hijo, enfermo y sin medicinas, y a mi esposa en el pueblo. Soy empleado de la Gobernación de Táchira [presidida por un chavista] y no me da miedo protestar porque si tengo que morir por un futuro mejor, lo haré”, explicó. El hombre, de 32 años, recibió este domingo varios disparos de perdigón después de enfrentarse a militares en las revueltas callejeras.

En los choques con las fuerzas de seguridad fallecieron al menos una docena de personas. En las primeras horas de la jornada, además, la oposición afirmaba que se habían producido 15 detenciones. El número de arrestos de manifestantes aumentó desde el jueves pasado. Desde el comienzo de las protestas, que se desataron a principios de abril cuando el Gobierno de Maduro dejó, a través de una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, sin atribuciones al Parlamento, de mayoría opositora, casi 5.000 personas han sido detenidas y más de 1.300 permanecen en prisión.

La oposición refuerza su unidad y denuncia la represión

Los escuadrones motorizados y las tropas antimotines de la Guardia Nacional han reprimido con ferocidad a los asistentes congregados por la oposición

Ante la voluntad férrea del Gobierno por impedir cualquier manifestación de calle opositora durante el domingo electoral, voceros de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) optaron por subrayar al mediodía los episodios de represión y la baja afluencia de votantes a las urnas.

La MUD había instruido a sus seguidores para bloquear desde horas de la madrugada las calles en poblaciones del interior del país, mientras que en Caracas se disponía a reunir a miles de sus seguidores en la autopista Francisco Fajardo, la principal arteria vial de la capital venezolana, que atraviesa de este a oeste el valle caraqueño. Con la convocatoria, la alianza opositora se proponía ofrecer un claro contraste visual entre la soledad de los centros de votación del oficialismo y lo que pretendía ser una densa concentración.

Sin embargo, desde mitad de la mañana los escuadrones motorizados y piquetes antimotines de la Guardia Nacional se dedicaron a reprimir con ferocidad a los asistentes y disolver las reuniones. Se reportaron refriegas en los puntos de acceso a la autopista en las zonas de Chacaíto, Altamira y Los Ruices, todas en el este de Caracas. En la parte sur de Los Ruices, punto principal de concentración en el llamado opositor, la represión resultó especialmente violenta. Durante la operación, los agentes de la Guardia Nacional gasearon la sede de la aledaña Policlínica Metropolitana, un centro de salud privado en la urbanización Caurimare.

Fuente:elpais.com

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