Published On: dom, Ago 5th, 2018

EL RETRATO MORAL Y FÍSICO DE SIMÓN BOLÍVAR, por Dr. Rafael Tobías Blanco Vilariño

Bolivar: American Liberator by Marie Arana.

Por Retrato se entiende, la imagen de una persona dibujada a partir de sus rasgos físicos de quien lo conoce o lo ha visto, donde se trata de describir las cualidades físicas o morales de una persona. Esas son las imágenes que los venezolanos tenemos de nuestro Libertador, debido a que para el momento de su muerte el 17 de Diciembre de 1830, no existía la Fotografía.
Técnica inventada en Francia por Louis Daguerre y Joseph Niepce, como el primer procedimiento fotográfico que se difundió en Paris en 1839, conocido como el Daguerrotipo; constituido por un Trípode, sobre el que se encontraba una Caja Negra o Cámara oscura contentiva de los lentes y de los productos químicos de fijación y revelado de la imagen. Esos cajones negros los llegue ver y a fotografiarme por los años 50 en los alrededores del Teatro Municipal de Valencia; más específicamente frente a Sanidad.

Si Bolívar se hubiere embarcado pare Europa, quizás tuviéramos fotos de él; pero si tenemos las de su médico de cabecera el Dr Prospero Revérénd; lo cual nos demuestra el que le hizo caso al libertador, cuando en su conversación final le dijo: “Y usted que hace aquí, vuelva a su país donde ya flamea la bandera tricolor”; él volvió y por eso tenemos sus daguerrotipos y el de Edgar Allan Poe entre otros. Pero si bien no contamos con una foto del genio de América, contamos con su Retrato Físico y su Retrato Moral.

El Retrato Físico:

Los venezolanos, debemos entender que el temperamento inquieto de n Simón Bolívar, no le permitiría posar para un Retratista de su época; por ello el mejor Retrato que de su persona tenemos fue encontrado en los archivos históricos, por el venezolano y artista plástico: Omar Cruz, plasmado por el pintor Peruano José Gil de Castro, del cual el mismo Simón Bolívar diría al general Sir Robert Wilson: “Me tomo la libertad de dirigir a usted, un retrato mío hecho en Lima con la más grande exactitud y semejanza” El cual fue hecho entre 1824 y 1827, período en que Bolívar Gobernaba en Perú y tenía aproximadamente unos 41 años de Edad.

Pero cuando tenía aproximadamente unos 45 años de edad, aparentaba tener unos 50 años, de cuerpo delgado y extremamente flaco; brazos, muslos y piernas descarnados, frente grande surcada de arrugas muy marcadas, que se hacían mas aparentes cuando se llenaba de mal humor y cólera, pelo abundante y lleno de canas; sus ojos habían perdido el brillo de la juventud pero conservaban la viveza del genio, cejas espesas, canosas y arqueadas, nariz aguileña y proporcionada, boca grande y de blancos dientes y de sonrisa agradable; el color de su tez es tostada, que oscurece mas con su mal humor bilioso. Su rostro expresa pesadumbre, pensamientos tristes e ideas sombrías. Todo ello era producto de la sumatoria de los traumas psicológicos sufridos desde su juventud, con la muerte precoz de su esposa y de los producidos militarmente por sus infieles enemigos.

Recordemos, la noche del 25 de Octubre de 1828, cuando estando pernoctando en compañía de Manuelita Sáenz, en el Cuartel San Carlos de Bogotá, es victima de un atentado criminal, del cual es salvado por la heroica actitud de Manuelita, quien le obliga a huir y esconderse durante esa estresante y fría noche, bajo el puente del “Carmen” sobre el río “San Agustín”, del cual salió cuatro horas después bajo los gritos de ¡Viva el Libertador¡, dirigiéndose a la Guarnición Militar donde fue aclamado y esa misma noche bautizó a manuelita como la “Libertadora del Libertador”; al descubrir el Libertador, que la cabeza de ese Magnicidio lo era quien él cría ser su fiel amigo: Francisco de Paula Santander, lo cual le condicionó un fuerte trauma emocional, que él mismo denominó: “Me produjo un agotamiento espiritual tan fuerte, como el que sufrí cuando tuve que fusilar a Piar”.

En ese momento comprendió, que tenia que desenfundar su espada ya no contra los españoles que ya habían sido desterrado por él de América, sino contra los mismos Americanos: dando así inicio a lo que podríamos llamar, su triste vida Quijotesca al él decir:”Moralmente he sido asesinado, ¿este es el precio de mis servicios prestados a Colombia y a la Independencia de América?. Todos estos tristes acontecimientos lo van a agobiar durante dos años; desde 1828, fecha del atentado hasta 1830, donde Bolívar posee solamente por compañeros a Manuelita Sáenz y al Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y al resto de sus amigos les escribe diciéndoles: “A mis 45 años de edad parezco un anciano de 60 años…. Es muy desagradable recibir vituperios y el escarnio….” A estos traumas psicológicos, se va a sumar en 1830, la triste noticia de su destierro de Venezuela y la infausta noticia del asesinato del Mariscal Sucre en la montaña de berrueco el día 4 de Junio de 1830. Para este momento él ya está padeciendo los efectos de la “Consunción Tísica”, obviamente agravada por su Depresión psicológica.

Razones estas, por lo que había decidido viajar a Europa y, cuando está siendo trasladado a Santa Marta en el Bergantín “Manuel”, propiedad del español Joaquín Mier, el médico ingles de la embarcación anotó en su informe, que el Libertador está sufriendo de “Fiebre Cerebral”, termino empleado en el S.XVIII par definir los estados Depresivos y los franceses le denominaban “Surménage”.
En estas condiciones lo desembarcan en Santa Marta, en extrema postración, donde es atendido muy afectivamente por el médico humanista francés Dr. Próspero Revérend, quien le presta sus servicios hasta el día de su muerte el 17 de Diciembre de 1830.

El Retrato Moral:

En contraposición a su Retrato Físico, su Retrato Moral es la de un hombre extraordinariamente genial, de inmensa inteligencia, que no tiene nada que ver con su agotada expresión física, el que aun guarda el dominio de escribir en sus diferentes estilos como hombre de Estado, como Militar y como hombre privado; lo cual manifestó brillantemente en su última proclama y en sus dos últimas cartas personales a su prima Fanny en Paris y a su noble compañera Manuelita Sáenz. Las que publicaré próximamente.

En él aun existe el forjador de ideas no comunes y muy originales; siempre despierto para defender su dignidad, honor y su gloria; todas estas condiciones fueron las que le permitieron superar las desgracias, el infortunio y las traiciones hasta el momento final de su gloriosa existencia; acelerada por un diminuto microbio; el cual fue aislado e identificado 52 años después de la muerte del Libertador, por el eminente microbiólogo Alemán Robert Koch el día 24 de marzo de 1882, por lo que se llamó bacilo de Koch o BK, lo que le valió el Premio Nobel de Medicina y, a partir de esa fecha la Tisis se le denominó tuberculosis pulmonar o (TBCP).! VOILÁ ¡

Dr: Rafael Tobías Blanco Vilariño.
Médico Microbiólogo Clínico.
Universidad de Carabobo- Valencia- Venezuela.

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